Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llame

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llame en el contexto de una oración.

Término llame: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llame" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llame para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Quieres que llame?
  • Llame usted al suelto.
  • Al punto llamé a mi amo.
  • Llamé a Julio y hablamos.
  • Entré en la casa y llamé.
  • ¡Oh! no me llame usted señorita.
  • Y que se llame Pedro Moscoso, como yo?
  • Llame usted al ama ordenó secamente Nucha.
  • Llame usted al médico indicó Plácido con ira.
  • Y yo busqué con ansiosos ojos a Marcial, y le llamé con toda la fuerza de mis pulmones.
  • La Virgen, estoy segura de ello, la Virgen quiere que yo le busque a usted, que le llame.
  • Y acuérdome que cuando salimos de la tienda llamé uno de los pajes, con gran autoridad con la mano.
  • Ahora se lo digo al amo y tú, cuando él te llame, te niegas a casarte, dices que dicen que no eres tú solo.
  • Pero pronto me llamé andana porque me habían hecho contrata de medio duro diario, y los rumbeles solutamente no paicían.
  • Llamé, y se presentó la muchacha rubia, ¡mi prima! Tenía los cabellos despeinados por el viento, la ropa mojada por la lluvia.
  • Yo, más débil, recibí más pronto amparo de Dios por mano de quien quisiera llamar mi padre y prefiere que no le llame si no hermano mío.
  • Cuando terminé de escribir, salí de la biblioteca, metí la carta en un libro, llamé a la criada y le encargué que diera aquello a la hija del capitán.
  • No sé a quién le importará que me llame así, y si hay alguno que le importa, que lo diga replicaba el estudiante, mirando al sitio de donde había salido la voz y haciéndose el incomodado.
  • Anque era tiempo de paz, y nuestro capitán, Don Miguel de Zapiaín, parecía no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la mar, llamé a Débora y le dije que el tiempo me olía a pólvora.
  • ¡Qué tres días! Yo me figuraba estar prostituida de un modo extraño (aquí la letra de la Regenta se hace casi indescifrable para ella misma.) ¡Todo Vetusta me había visto los pies desnudos, en medio de una procesión, casi casi del brazo de Vinagre! ¡Y tres días con los pies abrasados por dolores que me avergonzaban, inmóvil en una butaca! Llamé a Somoza que se excusó.