Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llegaba" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llegaba para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Llegaba de la calle.
- Ahora llegaba la suya.
- No llegaba a la normal.
- Llegaba el crepúsculo.
- Llegaba el momento fatal.
- Después llegaba a la puerta.
- Y la ruina llegaba inexorable.
- Esta música le llegaba al alma.
- Por allí llegaba antes a su casa.
- La bilis le llegaba a los dientes.
- Una trainera llegaba en mi auxilio.
- De abajo no llegaba noticia alguna.
- Casi siempre yo llegaba tarde a casa.
- Pero ninguno llegaba a los del Bierzo.
- Llegaba a no creer más que en su dolor.
- Aún más, llegaba a creer que seguiría.
- Preguntó uno que llegaba en aquel momento.
- La brisa marina les llegaba como un aguijón.
- Pero como no llegaba, se repetían los recados.
- Llegaba a casa de una vecina riendo a carcajadas.
- Al cabo llegaba a cansar aquella canción eterna.
- Si algo llegaba, ella lo detendría y me lo enviaría.
- Y llegaba don Robustiano al corro y hablaba la ciencia.
- Frígilis llegaba al parque a la hora convenida, ladraba.
- Ciertas mañanas, llegaba muy contento a la hora de comer.
- Todo le llegaba a las entrañas, todo era nuevo para ella.
- Y con todo, al capellán no le llegaba la camisa al cuerpo.
- Y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de mi sangre.
- Algunas veces hasta llegaba a murmurar con tono de reproche.
- Y cuando llegaba a un puerto se gastaba el dinero con ellas.
- Al espíritu fantaseador de Lamela no llegaba nunca la realidad.
- Llegaba hasta Batiste el confuso rumor de un hervidero invisible.
- Allí llegaba al período brillante, a la cúspide de la sinfonía.
- Cualquier cosa llegaba a ser graciosa en boca de aquel viejo truhán.
- El estribillo de tal o cual piadosa leyenda llegaba a darle náuseas.
- Para echarlo en el fardel tornábase mosto, y lo que a él se llegaba.
- Llegaba la edad en que iba a necesitar una compañera, como un báculo.
- Hasta llegaba a incomodarse cuando se le interrogaba en tono dubitativo.
- Llegaba a la Plaza Nueva y se detenía delante del caserón arrinconado.
- Lulú mientras tanto, cosía, y, si llegaba alguna compradora, despachaba.
- ¡Qué paliza iba á ganarse! Cualquier día llegaba la noticia á su padre.
- Se llegaba a ella después de recorrer muchos pasillos obscuros y estrechos.
- Pero llegaba la primavera y ella misma, ella le buscaba los besos en la boca.
- Llegaba al Casino, calzaba los zapatos de suela rota y subía a probar fortuna.
- Y sobre todo, ¿por qué este accidente sin importancia le llegaba tan adentro?
- Sin embargo, cuando Aracil llegaba a Madrid, los dos se reunían siempre con él.
- La voz de doña Petronila se había oído cuando el Magistral avisó que llegaba.
- El primero que se atrevió a acercarse fue el Deán que llegaba entonces al paseo.
- Cuando Juan se hallaba en esta situación, llegaba hasta desear permanecer en ella.
- Pues como dije, se iba calentando de tal modo los sesos, que se lo llegaba a creer.
- Un hombre muy capaz de matarle de un puñetazo si llegaba esta ocasión inverosímil.
- Era la primera vez que el puñal de Glocester, aquella lengua, le llegaba al corazón.
- Veía una vez más hasta dónde llegaba el afecto de aquella madre a la que idolatraba.
- Poco después llegaba Rascaña, un mocetón de planchada blusa y redonda cabeza de lego.
- Pero llegaba la ronda y el racimo de pillos se deshacía, cada cual corría por su lado.
- Por intervalos llegaba una ola casi cilíndrica, como hueca, más voluminosa que las otras.
- Otras veces de día llegaba a la puerta, en achaque de comprar huevos, y entrábase en casa.
- La tierra cantaba de alegría con un goloso glu glu que les llegaba al corazón á todos ellos.
- La doncella, a poco, llegaba con el desayuno en reluciente jícara de china con ramitos de oro.
- Estaba además allí para dar el grito de alarma si llegaba el caso, y para combinar las horas.
- Pero la paz ajustada espontáneamente ante el blanco ataúd del pequeño no llegaba á turbarse.
- Aunque Ana llegaba a la edad en que la niña ya puede gustar como mujer, no llamaba la atención.
- Comenzaba por dudar de la virtud del sacerdote y llegaba a dudar de la iglesia, de muchos dogmas.
- El mar saltaba por los malecones y llegaba hasta las mismas casas, haciendo un ruido de terremoto.
- El día de San Vicente supo Juanito hasta dónde llegaba la indignación del venerable don Eugenio.
- Cuando De Pas llegaba a los últimos peldaños, doña Paula dejó el puesto y entró en el despacho.
- Es decir, que cuanto más lejos estaba una mujer del vicio, más exagerada era cuando llegaba a caer.
- Azorín han sentido que una suave congoja llegaba de la inmensa mancha azul y envolvía su espíritu.
- Ella no deseaba otra cosa, pero insistía en su oposición por ver adónde llegaba el capricho del ama.
- Llegaba a ser el tertulio necesario, el paño de lágrimas, el consejero, el mejor ornamento de la casa.
- Una contra tendría esto si llegaba a realizarse, y era que no había más remedio que dar algo de guano.
- En la parte donde no llegaba el agua se amontonaban excrementos de pájaros, huesos de gaviotas y plumas.
- Con tal motivo, refugiados en la capilla solitaria, no llegaba hasta ellos el barullo del club electoral.
- Al comedor llegaba la música que hacían en el salón las niñas de doña Manuela para entretener al tío.
- La alcoba estaba casi a oscuras, pues apenas llegaba a ella la claridad de la lámpara encendida en la sala.
- Llegaba a casa y descargaba sobre una mesa aquellos sacos para contar más satisfecho las piedras miliarias.
- La luz entraba por ventanas estrechas abiertas en la bóveda y a las pinturas llegaba muy torcida y menguada.
- Cuando el uno, cansado de morderle, iba durmiéndose, llegaba el otro á todo correr y le clavaba los dientes.
- Pero luego llegaba y no había novedad ninguna, como no fuera que aquel día soplaba el viento con más fuerza.
- Y llegaba a creerse la muy tonta que la forma, la idea blanca, le decía con familiar lenguaje semejante al suyo.
- Allí donde la penitente no podía llegar con su sinceridad, llegaba el penitenciario con sus preguntas de gancho.
- Aquel calor con que defendía los intereses espirituales de la familia, les llegaba al alma a los amos de la casa.
- ¡Cosa estupenda, según me ha dicho Candelaria! El catafalco llegaba hasta el techo, y la orquesta era magnífica.
- Cuando el miserable y desvencijado vehículo llegaba a las primeras casas de los arrabales de Vetusta, obscurecía.
- Bajando desde lo alto, por senderos de cabras, se llegaba a un camino que corría junto a las aguas claras del Ibaya.
- Estaba el amo de la casa en mangas de camisa, como solía en cuanto llegaba el verano, aunque no tuviera mucho calor.
- La conmoción del choque llegaba a todos lados, sin exceptuar las fieras montañas que cercaban a los Pazos de Ulloa.
- Pero resultó una desigualdad irritante, porque Mesía, poniéndose de puntillas, llegaba todavía a la llave del gas.
- El sol llegaba a los pies de Quintanar arrancando chispas de los abalorios y cinta dorada de las babuchas semi turcas.
- ¡Ya llegan, ya llegan! repitieron los del Casino y las señoras de la Audiencia cuando la procesión llegaba de verdad.
- Las repetía cien veces, para fijar en ellas la atención, y llegaba a sentir náuseas antes de conseguir un poco de fervor.
- Era el desfallecimiento de aquel deleite que él llamaba moral, pero que le llegaba a los huesos en forma de soplo caliente.
- La elasticidad de su conciencia no llegaba nunca a sus estirones a la apropiación de lo ajeno, ni directa ni indirectamente.
- Yo que llegaba a mi casa dispuesto a andar otro tanto, ahora me siento fatigado a la mitad de esta condenada calle de Alcalá.
- Pero cuando llegaba un efecto fácil, la pianista decía aquí que no peco, y se indemnizaba de las pifias que cometiera antes.
- Era una exhalación, una sombra blanca que no llegaba á fijarse por su rapidez en los turbios ojos de los parroquianos de Copa.
- Del pueblo, del campo, de la atmósfera transparente llegaba el silencio, sólo interrumpido por el cacareo lejano de los gallos.
- Y llegaba a no sentir nada más que una idea pura, vaga, que aborrecía toda determinación, que se complacía en su simplicidad.
- Al borde llegaba todas las noches, y solía ser una puerta desvencijada, sucia y negra en las sombras de algún callejón inmundo.
- No llegaba a más su audacia que a poner un gesto de vinagre de cuando en cuando, muy de tarde en tarde, al enemigo, al Magistral.