Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llevará

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llevará en el contexto de una oración.

Término llevará: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llevará" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llevará para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me llevará a saber, a conocer.
  • ¿Pero ¿quién llevará el gato al agua?
  • Ya le recomendé a usted que me llevara con paciencia.
  • Creo que vuestro intelectualismo no os llevará a nada.
  • Antes de que ponga la primera piedra, nos llevará a todos a San Bernardino.
  • Ana llevará túnica talar morada, de terciopelo, con franja marrón foncé.
  • Hablé con el capitán para que me llevara, y tuve que vencer su resistencia.
  • Que vus estéis quietos, que vus estéis callados, que si no, vus llevará a todos a la cárcel.
  • Quizá por esto me crié enfermizo, y el médico aconsejó a mi madre que no me llevara a la escuela.
  • Y después del primer nombre, que usted designará (poniéndose muy inflado), llevará el mío, Segismundo.
  • Con disimulo, y fingiendo que le hacía cosquillas, por jugar, le tocó los bolsillos, temeroso de que llevara algún arma.
  • Si todo lo que piensan y sienten los ángeles, como mi mujer, se llevara a la práctica, la vida sería imposible, absolutamente imposible.
  • Doña Virginia era una mujer alta, rubia, gorda, con una cara de angelito de Rubens que llevara cuarenta y cinco años revoloteando por el mundo.
  • Bien decía doña Lupe que así como el primogénito se llevara todos los talentos de la familia, Nicolás se había adjudicado todos los pelos de ella.
  • Uno de los médicos del hospital, especialista en enfermedades nerviosas, había dado orden de que a un enfermo suyo, muerto en su sala, se le hiciera la autopsia y se le extrajera el cerebro y se le llevara a su casa.
  • Al ver al pobre muchacho solo y gesticulando como un imbécil, había llamado a la niña para que lo llevara abajo con la gente joven, lo mismo que dos meses antes le había mandado que rompiese con él toda clase de relaciones.
  • ¡Yo que siento este desprecio por la sociedad se decía a sí mismo, teniendo que reconocer y dar patentes a las prostitutas! ¡Yo que me alegraría que cada una de ellas llevara una toxina que envenenara a doscientos hijos de familia! Andrés se quedó en el destino, en parte por curiosidad, en parte también para que el que se lo había dado no le considerara como un fatuo.