Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lloraba" aquí tienes una selección de 52 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lloraba para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No lloraba.
- ¿Por qué lloraba?
- ¿Cómo lloraba él?
- Lloraba desconsolado.
- Y lloraba, sí señor.
- Lloraba como un chico.
- Pero lloraba mirándome.
- Mauricia, al entrar, lloraba.
- Cierto es que Fortunata lloraba.
- Catalina, asustadísima, lloraba.
- La señora gruesa lloraba afligida.
- Cuando estaba sola lloraba de pena.
- Por aquello de ser hombre no lloraba.
- Lloraba de gratitud y de admiración.
- Celestina lloraba a los pies del lecho.
- Ahora sí que lloraba de veras doña Manuela.
- Su madre había muerto aquella tarde, y por esto lloraba.
- Lloraba muy bajito, queriendo hablar y pedir misericordia.
- Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho.
- Ana recordaba entonces a su Magistral y lloraba enternecida.
- La joven lloraba con angustia, y él no parecía tenerle compasión.
- Pero delante del aya, de los criados y del hombre, lloraba de rabia.
- Lulú lloraba, le abrazaba, le besaba con la cara llena de lágrimas.
- Fortunata, desde que su tía empezó a hablar, lloraba a lágrima suelta.
- ¡Jesús, y qué flaco sois! Yo lloraba de enojo, y ellos decían adrede.
- Aquella noche lloró en su lecho Ana como lloraba bajo el poder de doña Camila.
- ¡Angelito de mis entrañas! Lloraba la infeliz señora, lentamente, sin sollozar.
- Es más, lloraba, sin llorar por supuesto, de pura gratitud, sólo porque le oían.
- En aquellas cartas que rasgaba, lloraba, gemía, imprecaba, deprecaba, rugía, arrullaba.
- Lloraba la vieja a cada paso, enclavijaba las manos y suspiraba de lo amargo, llamaba hijos a todos.
- ¡No que él se convirtiera! ¡eso jamás! pero ¡su Gertrudis, sus niñas! y lloraba el desgraciado.
- Miraron entre compasivas y burlonas al señorito que lloraba, y se alejaron haciendo comentarios a toda voz.
- Se sentía feliz y lloraba de alegría, de agradecimiento, satisfecha de sí misma, de la bondad con que la trataba Dios.
- La madre lloraba automáticamente, y los demás, con una expresión triste, seguían dedicándose á sus habituales ocupaciones.
- El Magistral lloraba para dentro, mirando a la luna a través de unas telarañas de hilos de lágrimas que le inundaban los ojos.
- , no lo puedo decir sin lágrimas (lloraba como un niño el buen viejo, acordándose de las que le habían batanado las costillas).
- De cuando se me cayó en aquel patín de la huerta y Elvira me llamaba tonta porque lloraba tanto y me decía que de nada sirve llorar.
- La criada lloraba y describía entre suspiros la tristeza de la familia y el consuelo que era ver al señor pedir los Santos Sacramentos.
- Pero el pequeñín, el Obispo, como cariñosamente le llamaba su madre, estaba mojado de pies á cabeza, y lloraba temblando de miedo y de frío.
- Lloraba a ratos como una Magdalena, y poníase luego a recordar cuanto le dijo el padre Pintado y el remedio de la devoción a la Santísima Virgen.
- El chiquitín cada vez peor, temblando de fiebre en los brazos de su madre, que lloraba á todas horas, y visitado dos veces al día por el médico.
- El muchacho, antes tan sólido y bien equilibrado, mostrábase inquieto y nervioso, lloraba a solas por cualquier cosa o se entregaba a expansiones infantiles.
- Yo hacía que lloraba, daba voces, íbame a quejar a mi señor, y apretábale para que enviase al mayordomo a saberlo, para que callase la ama, que adrede porfiaba.
- Amparito, en otras ocasiones la más risueña y juguetona, era la que ahora lloraba como una niña, Su madre había tenido que sacarla de la infecta cuadra cogiéndola del brazo.
- La Venus de Médicis tenía los párpados enfermos, rojos y siempre húmedos, privados de pestañas, por lo cual decían de ella que con un ojo lloraba a su padre y con otro a su madre.
- Barbarita, que se había criado a la sombra de la venerable torre, si no lloraba al ver tan sacrílego espectáculo era porque estaba volada, y la ira no le permitía derramar lágrimas.
- Y doña Manuela lloraba, efectivamente, sin saber con certeza si sus lágrimas las arrancaba el estado de su hijo, los insultos de su hermano o aquella última noticia de la desaparición de Cuadros.
- Todo lo que imaginaba le parecía excelente, y al contemplar la belleza que acababa de crear, la admiraba tanto que lloraba enternecida, lloraba lo mismo que cuando pensaba en el amor del Niño Jesús y de su Santa Madre.
- La madre lloraba, el chico también, y el gran Ido apareció otra vez en la puerta sin decir nada, contemplando a marido y mujer con miradas semejantes a las de las estatuas de yeso o mármol, pues parecía no tener niñas en los ojos.
- Roseta guardaba el regalo en su cuarto, como si fuese la misma persona de su novio, y lloraba cuando sus hermanos, la gente menuda que tenía por nido la barraca, en fuerza de admirar á los pajaritos, acababan por retorcerles el pescuezo.
- Después salía un lobo á morderla, con un hocico que recordaba vagamente al odiado Pimentó, y reñían los dos animales á dentelladas, y salía su padre con un garrote, y ella lloraba como si la soltasen en las espaldas los garrotazos que recibía su pobre perro.
- Pero el más pequeño, Pascualet, un chiquillo regordete y panzudo, que sólo tenía cinco años, y á quien adoraba la madre por su dulzura y su mansedumbre, prometiéndose hacerlo capellán, lloraba apenas veía á sus hermanos enzarzados en terrible pelea con los otros condiscípulos.