Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llorar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llorar en el contexto de una oración.

Término llorar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llorar" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llorar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Quería llorar.
  • Parecía llorar.
  • Ya le oigo llorar.
  • Todo menos llorar.
  • Y se echó a llorar.
  • Hace llorar dulcemente.
  • Petra volvió a llorar.
  • Al fin rompió á llorar.
  • Jacinta se echó a llorar.
  • Fortunata se echó a llorar.
  • Las dos se echaron a llorar.
  • Y con esto empecé a llorar.
  • ¿Pero es que me ves llorar.
  • Sintió como deseos de llorar.
  • La pobre Rosa se echó a llorar.
  • Lulú comenzó a llorar amargamente.
  • Faltábale poco para echarse a llorar.
  • Le faltaba poco para echarse a llorar.
  • Roseta hasta creyó que iba á llorar.
  • No es día de llorar, sino de estar alegre.
  • Al pobre Maxi dijo, le da ahora por llorar.
  • Por amor propio, padre y estalló a llorar.
  • Y Ana, sin saber por qué, empezó a llorar.
  • Era ridículo llorar la muerte de un caballo.
  • Luego lo tiró al suelo, y comenzó a llorar.
  • ¡Llorar un hombre como él! ¡Ah, la ingrata.
  • De verme llorar así, y de estas demostraciones.
  • Y sentía comezón de hablar y ansias de llorar.
  • De repente le entraron a Juanín ganas de llorar.
  • No señora replicó Fortunata, rompiendo a llorar.
  • Cualquier cosa, la menor palabra, la hacía llorar.
  • Hasta llorar aquí por lo que lloro es una canallada.
  • Adoración rompió a llorar entre afligida y espantada.
  • Creo que no dije nada, y me puse a llorar sin consuelo.
  • Mejor se podrá llorar al pie de la cruz de un mártir.
  • Pero luego observó que lo que hacía Mauricia era llorar.
  • Asaltáronle pensamientos tristes, y sintió ganas de llorar.
  • Aquel llorar continuo, ¿qué puede ser sino arrepentimiento?
  • Su aflicción crecía, y poco le faltaba para romper a llorar.
  • Me dieron ganas de llorar, de echar a correr o de no sé qué.
  • Por su gusto se hubiera echado a llorar en medio de la reunión.
  • Estuve muy mala aquel día, y a ratos me entraban ganas de llorar.
  • Ganas de llorar, de reír, y aun de hacer el tonto delante de ella.
  • Pero aquella noche, al retirarse, sentía la Delfina ganas de llorar.
  • Estaba amoratada de tanto llorar y de tantísima cólera como sentía.
  • Batiste, al recordar su mirada, sentía muchas veces deseos de llorar.
  • Y tal puerta cochera hubo que hizo llorar con sus discursos patéticos.
  • Allí estaba el consuelo único posible, allí el regazo en que llorar.
  • Eso sí, sobre todo los dramas en que hay cosas que la hacen llorar a una.
  • Exclamó con arranque la joven a quien faltaba poco para echarse a llorar.
  • Y Cuadros tenía los ojos vidriosos, faltándole poco para romper a llorar.
  • La muchacha ocultó la cara entre las manos y comenzó a llorar en silencio.
  • No la puedo echar, Gertrudis, no la puedo echar y el hombre rompió a llorar.
  • El chico rompió a llorar otra vez, y la madre parecía tan inquieta como él.
  • Y me apretó la mano, chica, y se fue yo creo que para que no le viera llorar.
  • Allí se me representaron de nuevo mis fatigas, y torné a llorar mis trabajos.
  • Refugiose en el cuarto interior, y echándose sobre un baúl, se echó a llorar.
  • ¡Qué ganas siento de llorar! Sola, sin nadie que me diga una palabra de consuelo.
  • Es más, lloraba, sin llorar por supuesto, de pura gratitud, sólo porque le oían.
  • Cuando me siento con ganas de llorar y dada a todos los demonios, ¿sabe usted qué hago?
  • Viéndole que se conmovía, la chulita no pudo aguantar más, y soltó el trapo a llorar.
  • / Juanito sentía deseos de llorar como cuando escuchaba las romanzas italianas de Amparo.
  • ¡Ay si renaciera la fe! ¡Si ella pudiese llorar como una Magdalena a los pies de Jesús!
  • Y razón tenía hasta cierto punto, porque a Jacinta le faltaba poco para echarse a llorar.
  • La señora se fué al baile, y cuando volvió comenzó a llorar, haciéndose la desesperada.
  • Y el pequeñito, Ramirín, al ver llorar a su tía, a tita Tula, se echó a llorar también.
  • Rompió el chico a llorar becerrilmente, lanzando angustiosas miradas al impasible Primitivo.
  • Y así como antes el dolor le hacía llorar, ahora suspiraba con angustia a causa de la alegría.
  • Poco le faltaba para llorar, y queriendo ocultar su emoción, murmuraba con expresión pedantesca.
  • ¡que se muere de fijo! Y Frígilis entró en un gabinete, que estaba a obscuras para llorar a solas.
  • que hacía llorar a todas las muchachas de la época, o aquello otro punteado y expresivo que comenzaba.
  • Pero podría ser el remedio peor que la enfermedad, y al fin tendría usted que llorar para que me marchase.
  • Ballester se le llevó no sin trabajo, porque aún quería permanecer allí más tiempo y llorar sin tregua.
  • Le nacía daño el canto infantil, y para no llorar salió rápidamente del paseo, siguiendo el pretil del río.
  • Se vio tan vivamente acometida de ganas de llorar, que no recordaba haber llorado nunca tanto, en tan poco tiempo.
  • Pero la mirada fija de los ojos claros de Pepeta acabó por avergonzarla, y bajó la cabeza como si fuese á llorar.
  • En una de sus visitas habló a solas con su amiga, en términos tan paternales que a ella le faltó poco para llorar.
  • VI UNA CANCIÓN PESADA Cuando, por la tarde, le conté a Mary lo que había pasado, vi a mi novia palidecer y llorar.
  • Batistet y los pequeños empezaron á llorar y Teresa continuó los alaridos como si su esposo se hallase en la agonía.
  • Donde quiera que hay una cruz con un muerto, se puede llorar al pie, sin pensar en lo que era el que está allí colgado.
  • Quería llorar allí, donde había llorado tantas veces, unas con amargura, otras sonriendo de placer entre las lágrimas.
  • Puedo reír, llorar, cantar, hablar con Dios, con los pájaros, con la sangre sana y fresca que siento correr dentro de mí.
  • Y todavía me dan ganas de llorar cuando me acuerdo de Don Dionisio Alcalá Galiano, el más valiente brigadier de la armada.
  • Después de llorar mucho la muerte de su esposa, don Carlos volvió a pensar en asuntos que a él se le antojaban serios, como v.
  • Y el rey a despertar y a llorar, llorar, llorar (imitación de llanto) por su ojo, y el pagarito a se reír muy puesto en el árbole.
  • Algo se derrumbaba dentro de ella, y perdiendo toda entereza, rompió a llorar como un niño a quien le descubren una travesura gorda.
  • ¡Llora, Shacu! Y a él le entraba tal desesperación, que pateaba, tiraba el gorro rojo al suelo, y casi comenzaba a llorar de rabia.
  • De cuando se me cayó en aquel patín de la huerta y Elvira me llamaba tonta porque lloraba tanto y me decía que de nada sirve llorar.
  • Sólo conseguía hacerle llorar desesperado, como el infeliz rey Lear, o que montase en cólera y le arrojase a la cabeza algún trasto.
  • Y la pobre mujer, toda susceptibilidad y orgullo, sintió que algo caliente se agolpaba a sus ojos, y hubo de hacer esfuerzos para no llorar.
  • Y encerrábase en su cuarto, en su recatada alcoba, a llorar al pie de una imagen de la Santísima Virgen Madre, a llorar mientras susurraba.
  • Este solía ser el periodo culminante de la disputa, que concluía dándole la señora a su sirviente una gran bofetada y rompiendo la otra a llorar.
  • La Ignacia se echó a llorar, pero cuando Martín le dijo que Bautista se quería casar con ella y que tenía dinero, se secaron pronto sus lágrimas.
  • Turbada en sus propósitos de pelea por el buen genio y los cariñosos modos que el pérfido traía aquella noche, Jacinta rompió a llorar como un niño.
  • Y doña Manuela, como persona inteligente en el asunto, escuchaba la relación de la pobre Teresa, que balbuceaba y tenía que hacer esfuerzos para no llorar.
  • La tristeza de no tener el hijo, la sospecha de que su marido no quería tenerlo, hacía llorar a Lulú a lágrima viva, con el corazón hinchado por la pena.
  • Mary abrió la puerta y trajo en brazos a un chiquitín, que al verse preso y en presencia mía empezó a llorar y patear, con tal rabia, que tuvo que dejarlo.
  • La madre no sabía mas que llorar, metida en un ángulo del cuarto, encogida, apelotonada, pequeña como una niña, como si se esforzase por anularse y desaparecer.
  • Fortunata, que tenía en cada mano una de las gruesas bandas de sus cabellos negros, apartándolas como si fueran una cortina, no sabía si reír o echarse a llorar.
  • Y al fin, dormíanse con el propósito de deshacer al día siguiente todo el mal causado, de ir por la mañana á ofrecerse á la familia, á llorar sobre el pobre niño.