Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llover

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llover en el contexto de una oración.

Término llover: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llover" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llover para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Vamos, Mary, que empieza a llover.
  • Oía hablar como quien oye llover.
  • Al anochecer comenzó a llover y Andrés volvió a su casa.
  • Ya no escuchaba el piano de sus hermanas como quien oye llover.
  • Al cabo de algún tiempo cesó de llover y salimos de la cueva.
  • Mas como la noche se venía y el llover no cesaba, dijóme el ciego.
  • Comenzaba a llover de una manera desastrosa, y mi madre no me dejaba salir.
  • Yo salí, por orden de la señora Marquesa, en su busca apenas comenzó a llover.
  • El tiempo se les puso muy malo, y en todo el trayecto hasta Barcelona no cesó de llover.
  • El confesor de Anita, Ripamilán, oyó la proposición de la joven como quien oye llover.
  • Todos los convidados, menos los dos miedosos, se acercaron a los balcones para ver llover.
  • El viento silbaba en las encrucijadas, ladraban los perros, comenzaba a llover a chaparrón.
  • Pronto dejó de llover, pero siguió el viento y siguió el oleaje, que nos zarandeaba furiosamente.
  • Iii Maximiliano habló a su futura de las invitaciones que había hecho, y ella le oía como quien oye llover.
  • Por la noche del segundo día debió cambiar el tiempo, porque el barco empezó a navegar, dando tumbos, y comenzó a llover.
  • Más que de los tiempos de llover o no llover he oído decir a un labriego esta mañana en la plaza, me acuerdo de la langosta.
  • Aunque departiendo con Julián acerca de la sorpresa que se le preparaba a la familia de la Lage, y de si amenazaba llover porque el cielo se había encapotado, no descuidaba el marqués observar algo que debía interesarle muchísimo.
  • El órgano, como si hubiera oído llover, en cuanto terminó el presuntuoso Arcediano, soltó el trapo, abrió todos sus agujeros, y volvió a regar la catedral con chorritos de canciones alegres, el fuelle parecía soplar en una fragua de la que salían chispas de música retozona.
  • En el Casino se sentaba a su lado, tenía la paciencia de verle jugar al dominó o al ajedrez, y terminada la partida le cogía del brazo, y, como solía llover, paseaban por el salón largo, el de baile, obscuro, triste, resonante bajo las pisadas de las cinco o seis parejas que lo medían de arriba abajo a grandes pasos, que tenían por el furor de los tacones, algo de protesta contra el mal tiempo.