Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llovía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llovía en el contexto de una oración.

Término llovía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llovía" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llovía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Llovía.
  • Llovía.
  • No llovía.
  • ¡Llovía tanto!
  • Llovía a latigazos.
  • Era que ya no llovía.
  • Afuera llovía y venteaba.
  • Llovía, el muelle estaba cenagoso.
  • Si no llovía mucho, Frígilis solía andar por allí.
  • La afición al juego por lo mucho que llovía en Vetusta.
  • Llovía, hacía frío y se refugiaron al lado de la lumbre.
  • Llovía un poco y ni siquiera se acordó de abrir su paraguas.
  • La Marquesa de Vegallana se levantaba más tarde si llovía más.
  • Una tarde que llovía, me cogió y casi a la fuerza me metió en su coche.
  • Llovía, y la gente pasaba chapoteando en el fango, con el paraguas calado.
  • Llovía cada vez más fuerte, cuando llegamos cerca de la cueva de la Egan suguia.
  • Sin pensar siquiera en que llovía, sin acordarse de que el cielo era un sudario en vez de un manto azul, como debiera.
  • Y porque el día también llovía, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, donde no nos mojamos.
  • CAPÍTULO VII CÓMO MARTÍN ZALACAÍN BUSCÓ NUEVAS AVENTURAS Una noche de invierno llovía en las calles de San Juan de Luz.
  • Llovía más, y por el absorbedero empezaba a entrar agua, chorreando dentro con un ruido de freidera que apenas permitía ya oír el ahilado miiii.
  • Los rostros se enrojecían, y a pesar de que llovía en la calle y los transeúntes soplábanse las manos para ahuyentar el frío, se sudaba en el comedor.
  • Si llovía o amenazaba, prolongaban el palique hasta que el Palomo hacía un discreto ruido con las llaves de la catedral y cada canónigo se iba a su casa.
  • Me acostumbré a no hablar a usted más que de si me dolía o no la cabeza, de que se me había caído un botón, de si llovía o estaba seco y otras tonterías así.
  • Como llovía recio, y el triste se mojaba, y con la priesa que llevábamos de salir del agua que encima de nos caía, y lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento (fue por darme dél venganza), creyóse de mí y dijo.
  • En los días que hacía buen tiempo paseaba por la Alameda con un par de curas tan viejos como él, y cuando llovía o el viento era fuerte, no salía de la plaza del Mercado e iba de tienda en tienda con su gorra de seda, su capita azul y su bastón muleta, para echar un párrafo con los veteranos del comercio reposado y a la antigua, cuyas excelencias eran el tema obligado de la conversación.