Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "logrado" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra logrado para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero lo principal ya se ha logrado.
- Juanito, poco a poco, había logrado estrechar sus relaciones con Tónica.
- Los que las cogieron tristes lloraron tiernamente al mal logrado Alonso Álvarez.
- Acosábalo con atenciones, y hasta había logrado hacerle tragar una copa de coñac.
- Sociable y tolerante, había logrado no tener un solo enemigo entre sus compañeros.
- Borrascas, tempestades, rayos, truenos, nada ha logrado sacarme de mi pasividad habitual.
- Por dos brechas había logrado entrar la religión, en forma de Magistral, en la fortaleza de aquel espíritu libre pensador y berroqueño.
- Acababa de embutir su respetable humanidad en el corsé, y sin embargo no había logrado abrochar los últimos botones del corpiño de seda.
- Según decía, él había salvado a todos los de la lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar sólo a su hijo, lo habría logrado a costa de la vida de todos los demás.
- Con desinteresada satisfacción se decía a sí mismo que había logrado contribuir al establecimiento de una cosa gratísima a Dios, e indispensable a la concertada marcha de la sociedad.
- Desde que un ladrón muerto de hambre había logrado imponerse á todos ellos, los propietarios se reían, y para vengarse de diez años de forzada mansedumbre, se hacían más malos que el famoso don Salvador.
- No había logrado Olimpia decir toda, toda la pieza, desde el adagio patético hasta el presto con fuoco, sin equivocarse alguna vez, y siempre que tocaba delante de gente, se embarullaba y hacía un pisto de notas que ni Cristo lo entendía.
- Uno rato estuvo mi hombre discurriendo cómo probar que no es cosa del otro jueves que las personas afligidas engorden, y aún no había logrado construir su plan lógico, cuando llegó Juan Pablo, frotándose las manos, y dejando ver en su cara la satisfacción íntima que el simple hecho de entrar en el café le producía.