Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "londres" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra londres para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mañana me vuelvo a Londres.
- Y se pasa la vida en Londres aburriéndose.
- Por si vienen mal dadas, me voy mañana para Londres.
- ¿No nos contaba ayer que dejó tres novias en Londres?
- Mi sobrino Manolo, que solía ser mi paño de lágrimas, estaba en Londres.
- Daba y tomaba letras sobre Londres y representaba a dos Compañías de seguros.
- Varios españoles residentes en Londres le acompañamos en el tren hasta Dover.
- Al volver de San Ginés, me encontré con Manolo Moreno, que llegó ayer de Londres.
- Si pudiera viviría en un club de Londres, no iría nunca al campo, sino a un parque.
- Claro que en Londres y en Liverpool había ya admirables sextantes y círculos de reflexión.
- Mira, Lamela, yo como tú, me presentaría a la Sociedad de Psicología de París o de Londres.
- En Londres, al agrandarse la vida sexual por la libertad de costumbres, se achicaba la pornografía.
- Inglaterra, Génova, Londres, Francia, Malta, la tierra del Moro, América, Gibraltar, Mahón, Rusia, Tolón, etc.
- Esté usted segura de que si en Londres una criada se permitiera cantar, pronto la pondrían de patitas en la calle.
- Me contento con ser madrina del primer Morenito que nazca, y le diré a mi marido que me lleve a Londres para el bautizo.
- Aurora iba a ponerse al frente de un establecimiento de ropa blanca, montado a estilo de los mejores que hay en París y Londres.
- Márchese a su Londres, estese allí quietecito, muy quietecito, y si se le presenta una inglesa fresca y de buen genio, cásese, apechugue con ella, aunque sea protestante.
- Toma, por distraerme un rato, por verte a ti, por ver a Estupiñá, figuras raras de la humanidad, excentricidades, tipos, como todo esto que yo llevo a Londres para los aficionados a lo característico y al color local.
- Las tres se reían viendo la sorpresa y confusión de Moreno, que era una excelente persona, como de cuarenta y cinco años, célibe y riquísimo, de aficiones tan inglesas que se pasaba en Londres la mayor parte del año.
- Allí inventé un cañón que no llegó a dispararse, porque todo Londres, incluso la Corte y los Ministros, vinieron a suplicarme que no hiciera la prueba por temor a que del estremecimiento cayeran al suelo muchas casas.
- Pero carta va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron con el dinero, y me parece que cuando a mí me nazca otra pierna, entonces el Rey de España les verá la punta del pelo a los cinco millones de pesos.
- Para cerciorarme de la verdad de lo dicho por el viejo de Burdeos, encargué al abogado de la Compañía, por cuenta de la cual yo navegaba, que se enterase en Londres de si entre las presas hechas hacía unos treinta años aparecía la de la ballenera de El Dragón.
- Se comenzaba a decir con expresión respetuosa don Baldomero cada vez que se nombraba al general Espartero, y todos callaban para escuchar religiosamente a don Lucas, el beneficiado de San Juan, un cura que el 23 había emigrado a Londres por liberal, y que pronunciaba conmovedores discursos hablando del pobre Riego, a quien comparaba con Bravo, Padilla y Maldonado.