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Ejemplos de oraciones con la palabra lucha

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra lucha en el contexto de una oración.

Término lucha: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lucha" aquí tienes una selección de 88 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lucha para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Volvimos a la lucha.
  • Yo no he tenido lucha.
  • La lucha era desigual.
  • Y entonces empezaba la lucha.
  • Y así se aplacó aquella lucha.
  • Yo me quedé a presenciar la lucha.
  • Joaquín propuso la misma lucha a Obdulia.
  • Ennoblece la lucha la magnitud del palenque.
  • Yo le sentía estremecerse en la terrible lucha.
  • Con esto concluyó el entusiasmo, si no la lucha.
  • Entonces ¿para usted no hay lucha, ni hay justicia?
  • El número sensacional era la lucha de la Linda con el oso.
  • Después de media hora de lucha, los dos volvieron a la Rectoral.
  • Eso es la lucha por la existencia dijo muy serio Joaquinito Orgaz.
  • Tú me dices, este concepto de lucha es un concepto antropomórfico.
  • Don Fermín aceptaba la lucha, si se ofrecía, pero prefería la paz.
  • Si no tuviéramos este concepto en el fondo, no hablaríamos de lucha.
  • El odio contra el espíritu del pueblo le sostenía en su lucha secreta.
  • Sin ella hubiera sido él arrollado algunas veces en la lucha de la vida.
  • La lucha del mar y de la tierra tiene en estos arrecifes acentos supremos.
  • Este sacrificio, esta lucha es más grande que cualquier aventura del mundo.
  • Dentro sonaban lamentos, consejos dichos con voz enérgica, un rumor de lucha.
  • Era un varón enérgico, emprendedor, avezado á la lucha para conquistar el pan.
  • Así se encuentran en el hombre todas las formas de la explotación y de la lucha.
  • La lucha principal iba a ser entre los dos delanteros, entre Zalacaín y el Cacho.
  • Recordó vagamente lo pasado, la lucha en la carretera, y quiso saber dónde estaba.
  • Aguardó un rato en espantosa lucha, hasta que le asaltaron ideas alarmantes como esta.
  • ¡Y basta! IX Y empezó una vida de triste desasosiego, de interna lucha en aquel hogar.
  • Había que amoldarse a las exigencias del mundo, tomar parte en la lucha por la existencia.
  • Mientras tanto, los tres hermanos seguían su camino rascándose las descalabraduras de la lucha.
  • Este proceso de la energía de un vivo contra los obstáculos del medio, es lo que llamamos lucha.
  • Que la vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros.
  • Verán ustedes la lucha del oso de los Pirineos con los perros que saltan sobre él y acaban por sujetarle.
  • Luego soltó un perro que se lanzó sobre el oso, y después de un momento de lucha se le colgó de la piel.
  • Contemplábamos el funcionamiento del aparato, cuando de pronto vemos a uno de los chinos que lucha arrastrado.
  • En algunos puntos la lucha es empeñada, y los vetustos aparatos están a punto de ser derrotados por los nuevos.
  • Pero, dejando a un lado mi humilde persona, voy a narrar el momento más terrible de nuestra lucha con el Victory.
  • La debilidad, el desgaste interior producido por la abrumadora lucha de varios años, se manifestó repentinamente.
  • No obstante, picado ya, se propuso agotar los recursos del ingenio para conseguir la victoria en lucha tan desigual.
  • Fué este empeño una lucha sorda, desesperada, tenaz, contra las necesidades de la vida y contra su propia debilidad.
  • Antes la tentación era bella por el contraste, por la hermosura dramática de la lucha, por el placer de la victoria.
  • Del corredor de la panera salté al callejón como pude, y tuve que emprender, ya sin fuerzas, nueva lucha con el perro.
  • Salió muy animada, satisfecha de su resolución, vencedora en la lucha cuerpo a cuerpo con el caserón que la asustaba.
  • La lucha vulgar de la vida ordinaria, la batalla de todos los días con el hastío, el ridículo, la prosa, la fatigaban.
  • En aquel momento, el peligro de la señora de Moscoso despertaba su instinto de lucha contra los males positivos de la tierra.
  • Y seguía la partida, sin que por ello los de la apuesta dejasen de hablar con los amigos, bromeando sobre el final de la lucha.
  • Era una política de caciquismo, una lucha entre dos bandos contrarios, que se llamaban el de los Ratones y el de los Mochuelos.
  • Antagonistas perpetuos, su lucha, como la de los dictadores romanos, no debía terminarse sino con la pérdida y muerte del uno.
  • Por la tarde, cuando ya se ponía el sol, Andrés proseguía su lucha contra la sequedad, sacando agua del pozo, que era muy profundo.
  • Esta lucha, que durante dos días apasionaba á toda la vega y no parecía aún próxima á su fin, había llegado á oídos de Batiste.
  • La lucha no tenía fin hasta que pasaba algún carretero que enarbolaba el látigo, ó salía de las barracas algún viejo, garrote en mano.
  • En su cara lucía el júbilo del triunfo mezclado con el sudor de la lucha, que corría a gotas medio congeladas ya por el frío del amanecer.
  • Aun así, fue preciso sostener una lucha penosa para que se decidiera a probarlo, pues insistía en que también aquel tenía gusto a arsénico.
  • Se humillaba Ana a los designios de Dios, pero no por esto desaparecía el disgusto de sí misma, ni el valor para seguir la lucha se recobraba.
  • Enarbolaron de nuevo la bandera española, y el Santa Ana quedó libre, aunque comprometido en nueva lucha, más peligrosa quizás que la primera.
  • Se piensa vagamente si el mar tendrá algún misterioso designio al querer conquistar estos peñascos, y que lucha y se desespera al no conseguirlo.
  • Porque el ardor de la lucha había determinado como una relajación de la laringe, en términos que la voz se le había vuelto enteramente de falsete.
  • Además de todas estas aprensiones sacrílegas, tentación malsana del espíritu enfermo, causa de tanta lucha, sentía el tormento de la distracción.
  • Claro, llamamos a todos los conflictos lucha, porque es la idea humana que más se aproxima a esa relación que para nosotros produce un vencedor y un vencido.
  • Nada más interesante que esta sorda y tenaz lucha de las máquinas nuevas para vencer la obstinación del labriego y reemplazar a los viejos y lentos artefactos.
  • Media semana estuvo en esta lucha, ya queriendo ceder para oficiar de maestra, ya perseverando en sus primitivos temores e inclinándose a no intervenir para nada.
  • Después de una lucha en que quedaron en el campo varios combatientes, los holandeses, más en número, habían hecho meterse en el castillo de proa a los enemigos.
  • Los sermones de don Fermín tenían por asunto casi siempre o la lucha con la impiedad moderna, la controversia de actualidad, o los vicios y virtudes y sus consecuencias.
  • Y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a trechos aquel panorama temeroso, notábamos que aún seguía la lucha con encarnizamiento entre grupos de navíos aislados.
  • El problema catalanista, en el fondo, no es más que la lucha de un pueblo fuerte y animoso con otro pueblo débil y pobre, al cual se encuentra unido por vínculos acaso transitorios.
  • Y además, si no fuera por don Víctor, el Magistral no tendría por qué defenderla, ni aquella lucha entre dos hombres distinguidos que comenzaba aquella tarde tendría razón de ser.
  • Los perros barraqueros salían con ladridos feroces, atraídos por el estrépito de la lucha, y las mujeres, en las puertas de sus casas, levantaban los brazos al cielo, gritando indignadas.
  • Creyó Batiste oir gritos ahogados de mujer, choque de muebles, algo que le hizo adivinar una lucha de la pobre Pepeta deteniendo á Pimentó, el cual quería salir para dar respuesta á sus insultos.
  • Tales amaños mermaron de un modo notable la votación del marqués de Ulloa, dejando cincunscrita la lucha, en el último momento, a disputarse un corto número de votos, del cual dependía la victoria.
  • Pero en caso de que se pudieran hacer aquí esos barcos dije yo con viveza, conociendo la fuerza de mi argumento, los ingleses los harían también, y entonces las proporciones de la lucha serían las mismas.
  • Uno representaba varios perros lanzándose sobre un oso, el otro una lucha entre un león y un búfalo y el tercero unos indios atacando con lanzas a un tigre que les esperaba en la rama de un árbol como si fuera un jilguero.
  • Esos trabajadores míseros cuya vida es una continua lucha y un esfuerzo titánico y desproporcionado, son muchas veces felices, y el mar, su enemigo, el mar, el monstruo incomprensible, llena su existencia y hace su felicidad.
  • Solía volver a sus novelas de la hora de dormirse la imagen de la Regenta, y entablaba con ella, o con otras damas no menos guapas, diálogos muy sabrosos en que ponía el ingenio femenil en lucha con el serio y varonil ingenio suyo.
  • Pero nadie dejó de comprender lo que había pasado, y después de una lucha desesperada sostenida por el honor de la bandera, el Bahama se rindió a los ingleses, que se lo llevarán a Gibraltar si antes no se les va a pique, como sospecho.
  • Y el señor Cuadros repetía con expresión pedantesca estos y otros lugares comunes que había oído en la Bolsa de boca de ciertos pillos de levita, que con la dichosa lucha por la existencia justifican rapiñas legales que merecen un grillete.
  • En resumen, la lucha terminó felizmente, porque los ingleses comprendieron la imposibilidad de represar al Santa Ana, a quien favorecían, a más de los tres navíos indicados, otros dos franceses y una fragata, que llegaron en lo más recio de la pelea.
  • Aquellos nobles inválidos trabaron nueva y desesperada lucha, quizás con más coraje que la primera, porque las heridas no restañadas avivan la furia en el alma de los combatientes, y éstos parece que riñen con más ardor, porque tienen menos vida que perder.
  • Hallándose el Príncipe de Asturias con todas las jarcias cortadas, sin palos, acribillado a balazos, y habiendo caído herido el general Gravina y su mayor general Escaño, resolvieron abandonar la lucha, porque toda resistencia era insensata y la batalla estaba perdida.
  • Salvados de éste, nos vimos nuevamente empeñados en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos creímos al fin de tantas penas, cuando saludábamos a Cádiz llenos de alegría, nos vimos de nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atraía, ansiosa de rematarnos.
  • Yo presumí por sus últimas palabras que mi amo había perdido el seso, y viéndole rezar me hice cargo de la debilidad de su espíritu, que en vano se había esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no pudiendo sostener la lucha, se dirigía a Dios en busca de misericordia.
  • En nuestras lanchas iban españoles e ingleses, aunque era mayor el número de los primeros, y era curioso observar cómo fraternizaban, amparándose unos a otros en el común peligro, sin recordar que el día anterior se mataban en horrenda lucha, más parecidos a fieras que a hombres.
  • Pero allí estaba Batiste como centinela de su cosecha, desesperado héroe de la lucha por la vida, guardando á los suyos, que se agitaban sobre el campo extendiendo el riego, dispuesto á soltarle un escopetazo al primero que intentase echar la barrera restableciendo el curso legal del agua.
  • El alguacil del tribunal, que llevaba más de cincuenta años de lucha con esta tropa insolente y agresiva, colocaba á la sombra de la portada ojival las piezas de un sofá de viejo damasco, y tendía después una verja baja, cerrando el espacio de acera que había de servir de sala de audiencia.
  • Primeramente el concepto de la lucha por la vida llevada así a los animales, a las plantas y hasta los minerales, como se hace muchas veces, no es más que un concepto antropomórfico, después, ¿qué lucha por la vida es la de ese hombre don Cleto, que se abstiene de combatir, o la de ese hermano Juan, que da su dinero a los enfermos?
  • Y el pobre hombre, que consideraba el no pagar como la mayor de las deshonras, volvía á sus faenas cada vez más débil, más extenuado, sintiendo en su interior el lento desplome de su energía, convencido de que no podía prolongar esta lucha, pero indignado ante la posibilidad tan sólo de abandonar un palmo de las tierras de sus ascendientes.
  • Según allí refirieron, la lucha había sido horrorosa, y los dos poderosos navíos, cuyos penoles se tocaban, estuvieron destrozándose por espacio de seis horas, hasta que herido el general Álava, herido el comandante Gardoqui, muertos cinco oficiales y noventa y siete marineros, con más de ciento cincuenta heridos, tuvo que rendirse el Santa Ana.
  • Uno tras otro se cerraban los talleres montados a la antigua que durante un siglo habían sostenido la supremacía industrial de Valencia, y don Manuel, que a pesar de su buen sentido comercial tenía empeño en mantener testarudamente la lucha con el exterior, sufrió grandes pérdidas y murió de un berrinche antes que la ruina viniese a coronar su desesperada resistencia.
  • ¡Si apenas podía mantenerse sentado sobre la tabla dura! Pero esta delicia de la vanidad satisfecha no tenía que ver con su propósito firme de buscar en Ana, en vez de grosero hartazgo de los sentidos, empleo digno de la gran actividad de su corazón, de su voluntad que se destruía ocupándose con asunto tan miserable como era aquella lucha con los vetustenses indómitos.