Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "luna" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra luna para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La luna.
- Salió la luna.
- La luna resalta blanca.
- Entonces salió la luna.
- Allí no entraba la luna.
- La luna está en creciente.
- ¡Maldición! La luna llena.
- ¿Qué tal efecto de luna hago?
- Se casó, pasó la luna de miel.
- La declaración a la luz de la luna.
- Un rayo de luna le alumbraba las narices.
- La luna, en menguante, iluminaba el cielo.
- El día 17 observa otro será la luna llena.
- Y cada mujer, una luna, ¿no es eso, don Juan?
- ¡Si volviera a salir la luna! No, no saldría.
- Me explico que alguien anhele llegar a la luna.
- La luna de miel perpetua es un contrasentido, es.
- Las lágrimas refractaban así los rayos de la luna.
- Pasada la luna de miel, Martín volvió a las andadas.
- ¿Por qué le habrán cantado tanto a la luna los poetas?
- Mi madre y yo, solemos ir los sábados al café de la Luna.
- Mirar a la luna medio minuto seguido era romanticismo puro.
- Esa luna que brilla en el cielo melancólicamente me inspira.
- La luna la miraba a ella con un ojo solo, metido el otro en el abismo.
- La luna comenzaba a menguar, pero aún las noches eran bastante claras.
- Todavía no había salido la luna y esto salvó al salteador enamorado.
- Muchos años después de casados, parecía que estaban en la luna de miel.
- Sólo veían allá arriba nubes que corrían delante de la cara de la luna.
- ¡Rosita! Y no le dejó comentar la intangibilidad y la plenitud de la luna.
- Una cómoda y el armario de luna de forma vulgar eran los principales muebles.
- Ya había salido la luna, que parecía ir rodando sobre el tejado de enfrente.
- Recorrer con el pensamiento esos cráteres de la Luna y el mar de la Serenidad.
- Su enternecimiento era eminentemente piadoso, sobre todo en las noches de luna.
- Miró a la luna y se le figuró que le hacía muecas burlándose de su aventura.
- Los rayos pálidos de la luna y los soplos suaves del aire le parecieron caricias.
- Cuando volvieron al tocador y se miraron en la clara luna, su alegría reapareció.
- Vamos a tener lluvia dijo el patrón señalando la luna, rodeada de un halo rojizo.
- Bisusalde y las casas de Izarte, próximas al acantilado, se veían a la luz de la luna.
- La luna, en creciente, aparecía envuelta en nubes, y su luz alumbraba con vaguedad el mar.
- La luna blanqueaba las copas de los manzanos, cubiertos por la nieve de sus menudas flores.
- Una tenue claridad, más lívida y opaca que la de la luna, asomó por detrás de la montaña.
- Se despidieron, y Andrés, al día siguiente por la noche, se presentó en el café de la Luna.
- Y Ana respondía, con los ojos muy abiertos, fijos en la luna que corría, detrás de las nubes.
- Después vimos a la luz de la luna que el barco se acercaba a nosotros con las velas desplegadas.
- Un jirón de la más leve parecía la luna, apagada, flotando entre ellas en el azul blanquecino.
- La luna brillaba en frente, detrás de los soberbios eucaliptus del Parque, plantados por Frígilis.
- ¿O es que a la luna la hizo Dios no más que para alumbrarnos de noche a nosotros, los de la tierra?
- Pero la luna se anegó en los vapores espesos de la atmósfera y Vetusta quedó envuelta en la sombra.
- Veterano del Casino había que llevaba andado en aquel salón camino suficiente para llegar a la luna.
- Su rostro, a la claridad de la luna, tenía una belleza grandiosa que las circunstantes no supieron apreciar.
- Tan guapetona, tan maja, con aquel manto todito lleno de estrellas y los pies encima del biricornio de la luna.
- Y la juventud huía, como aquellas nubecillas de plata rizada que pasaban con alas rápidas delante de la luna.
- La luna atravesaba a trechos el follaje nuevo y sembraba de charcos de luz el suelo a lo largo del obscuro camino.
- Efectivamente, la luna salió, iluminando la playa con una fuerza tal que se veían todos los montículos y piedras.
- Sin pedir luz ni encenderla, alumbrada por la luna, atravesó algunas habitaciones buscando la escalera del parterre.
- La luna de aquella noche de diciembre semejaba disco de plata bruñida colgado de una cúpula de cristal azul oscuro.
- Dos días después, Hurtado volvió a la tienda, y los sábados se reunía con Lulú y su madre en el café de la Luna.
- Respecto del sol, la luna y todo lo demás del firmamento, sus nociones pertenecían al orden de los pueblos primitivos.
- El claire de lune es claire de lune aunque la luna sea un cacho de hierro viejo, una herradura de algún caballo del sol.
- A su madre la había querido mucho, le había besado los pies desnudos durante la luna de miel, que había sido exagerada.
- Ana vio que la luna era la que corría a caer en aquella sima de obscuridad, a extinguir su luz en aquel mar de tinieblas.
- Y la luna seguía corriendo, como despeñada, a caer en el abismo de la nube negra que la tragaría como un mar de betún.
- Aquí es tan intangible como la luna, y entretanto este aire de salina filtrado por entre rayos de sol enciende la sangre.
- El gas no es para prodigado por un Ayuntamiento lleno de deudas, y un farol aquí, otro a cincuenta pasos (si no hace luna.
- Era la luna llena, roja sobre su palidez, que surgía de las olas como una flor gigantesca y solitaria en un yermo palpitante.
- Se le vislumbraba detrás de un toldo blanquecino, como si fuera una luna de teatro hecha con un poco de aceite sobre un papel.
- Como la luna, corría solitaria por el mundo a abismarse en la vejez, en la obscuridad del alma, sin amor, sin esperanza de él.
- El Magistral lloraba para dentro, mirando a la luna a través de unas telarañas de hilos de lágrimas que le inundaban los ojos.
- El cuarto de luna (que a don Víctor le parecía la plegadera de oro que le habían regalado en Granada), tomaba color, es decir, luz.
- VII La boda y la luna de miel i Por fin se acordó que Fortunata saldría del convento para casarse en la segunda quincena de Setiembre.
- Las velas, ahora retemblaban, se impacientaban, se enfurecían, tenían cóleras de algo vivo, brillaban muy blancas a la luz de la luna.
- De aquellos amores le habían quedado varias canciones a la luna, en una especie de canto llano que ella misma acompañaba con la guitarra.
- Entre cuadro y cuadro ostentaban su dorado viejo algunas cornucopias cuya luna reflejaba apenas los objetos, por culpa del polvo y las moscas.
- También le daba mucha importancia a la Curcushada (los cuernos de la luna), que creía que tenía una gran relación con la vida de los hombres.
- La luna nueva se puso temprano, bajando al horizonte como una hoz, rodeada de aureola blanquecina que anunciaba más calor para el día siguiente.
- Por toda claridad la poca de la calle, producto de la luna nueva y de un farol de enfrente, adulación del municipio nuevo a la casa del Marqués.
- Y hablando en tono confidencial, comentando los sucesos del día, las bromas, los juegos, estuvieron a la luz de la luna cerca de una hora todavía.
- Y recordaba entre avergonzada y furiosa que su luna de miel había sido una excitación inútil, una alarma de los sentidos, un sarcasmo en el fondo.
- Rodeaba a la casa un terreno pantanoso, antiguo jardín abandonado y salvaje, de un aire dramático y misterioso, sobre todo a la blanca claridad de la luna.
- En Nucha, el espectáculo producía las hondas impresiones de la luna de miel maternal, exaltadas por un temperamento nervioso y una sensibilidad ya enfermiza.
- De Pas ya no era el mismo que sentía remordimientos románticos aquella noche de luna al ver a don Santos arrastrar su degradación y su miseria por el arroyo.
- Una noche, a las doce, a la luz de la luna salió de la Rectoral, que estaba en lo alto de una loma rodeada de castaños y acacias, cien pasos más abajo de la iglesia.
- Ana, casi delirante, veía su destino en aquellas apariencias nocturnas del cielo, y la luna era ella, y la nube la vejez, la vejez terrible, sin esperanza de ser amada.
- Esto no lo puede creer nadie, no puede ser, no puede ser, y primero creerán que el mundo se vuelve del revés, y que el día se hace noche, y el sol luna, y el agua fuego.
- Cantar óperas, a su modo, y oír cantar a los que afinaban más que él, era su delicia por aquella temporada, y si todo esto se hacía a la luz de la luna, miel sobre hojuelas.
- Tú no puedes hacerte cargo de aquellas noches de luna en Cuba, de aquella bóveda de plata resplandeciente, de aquellos manglares que son jardines en medio de los espejos de la mar.
- Una tarde de verano, con el cielo limpio de nubes, y en lo más alto, como un jirón de vapor tenue y apenas visible, la luna, esperando pacientemente que le llegase el turno para brillar.
- Si todo reflejo tuviera para nosotros un fin, podríamos sospechar que la inteligencia no es sólo un aparato reflector, una luna indiferente para cuanto se coloca en su horizonte sensible.
- ¡Si yo fuera el arzobispo, ya les daría el demontre de los guantes! II Era noche cerrada, sin luna, cuando desembocaron en el soto, tras del cual se eleva la ancha mole de los Pazos de Ulloa.
- Y muy serios, con la melancolía del cansancio, se pusieron a contemplar la luna que apareció en el horizonte como una linterna en el campo de batalla de las nubes, que yacían desgarradas por el cielo.
- Al pie mismo de la torre, el huerto de los Pazos se asemejaba a verde alfombra con cenefas amarillentas, en cuyo centro se engastaba la luna de un gran espejo, que no era sino la superficie del estanque.
- El patrón de la goleta tenía la orden de esperarnos durante una semana cerca de la desembocadura del río, y, en el caso de que no apareciéramos, volver durante seis meses en el período de luna llena.
- ¡Qué cosas tan nuevas, o mejor tan antiguas, tan antiguas y tan olvidadas estaba sintiendo! Oh, para él no era nuevo, no, sentir oprimido el pecho al mirar la luna, al escuchar los silencios de la noche.
- La señora lo tomó de sus manos, y llevándolo a su alcoba con minuciosas precauciones para que de nadie fuera visto, lo escondió, bien cubierto con un pañuelo, en la tabla superior de su armario de luna.
- La clara luna retrataba en su fondo ligeramente azulado las cabezas de las dos hermanas, con la cabellera suelta y vestidas de blanco, como tiples de ópera en el momento de volverse locas y cantar el aria final.
- La luna bogaba en un cielo nebuloso, y allá a lo lejos se oía el aullar de un perro, ese aullar lúgubre que los aldeanos llaman ventar la muerte y juzgan anuncio seguro del próximo fallecimiento de una persona.
- Luego pasaron al tocador, un cuartito en el que la luz de la ventana, después de resbalar sobre la luna biselada de un gran espejo, quebrábase en el cristal azulado o rosa de las polveras y los frasquitos de esencia.
- Un día sereno trae espantosa noche, o por el contrario, una luna que hermosea el espacio y serena el espíritu suele preceder a un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con formidable trastorno.
- La única ocasión en que Germán correspondió al tipo ideal que de su carácter y prendas se había forjado Anita, fue cuando aceptó la escapatoria nocturna para ver juntos la luna desde la barca y contarse cuentos.
- Y como si presintiese lo que pensaba su mujer y quisiera apaciguarla de antemano, lanzaba a la obesa señora una mirada de ternura, como un hombre honrado y de costumbres intachables recordando su tranquila luna de miel.