Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "machín" aquí tienes una selección de 71 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra machín para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Era Machín.
- ¿Y Machín?
- ¿Machín el mozo?
- Machín y su criado.
- Al salir Machín, me dijo.
- ¿Le llamaremos a Machín?
- Juan Machín no ha aparecido.
- Machín tiene malas entrañas.
- ¿Sabrás que se marchó Machín?
- Machín, apenas estaba en Lúzaro.
- Machín estuvo con ella muy amable.
- Buenas noches me dijo Machín burlonamente.
- Se refiere al padre y a la madre de Machín.
- Pues Machín es hijo de un caserío de tu abuela.
- Algunos amigos me dijeron que Machín me espiaba.
- Juan Machín se casó con una mujer rica de Bilbao.
- Y las azadas y el trillo añadía Machín el viejo.
- Yo le llamaré a Machín y le diré algo importante.
- ¿Y qué dijo Machín al oírle contar a usted esto?
- Cogedle dijo Machín a los suyos y dejadle ahí arriba.
- Uno, que entregues este sobre a Juan Machín, el minero.
- Paramos en casa de Machín y subimos los dos a su despacho.
- Si Machín hubiera pensado echarme al agua, ¿qué esperaba?
- Machín nos miró con aire sombrío, nos saludó y nos dijo.
- En esto apareció Juan Machín, en compañía de unos ingleses.
- Machín es un hombre de una voluntad de hierro me dijo el médico.
- Machín y su criado bajaron las velas y nosotros remolcamos la goleta.
- Una noche, al entrar en casa, vi a Machín que me esperaba en el portal.
- Era verdad que Machín galanteaba a la chica, pero ella no le hacía caso.
- De un vagabundo de mala fama, Machín se convirtió en hombre todopoderoso.
- Machín padre y Machín hijo estaban los dos arrimados al fuego en la cocina.
- Las mejillas pálidas de Machín tomaron un tono rojo, sus pupilas fulguraron.
- Machín, nuestro enemigo, se convertía en nuestro protector y nuestro pariente.
- Tampoco quise dar parte a la autoridad de esta tentativa de asesinato de Machín.
- Le cogí del brazo y le pregunté lo que se decía en el pueblo de Mary y de Machín.
- Genoveva me decía que Juan Machín, el poderoso minero de Lúzaro, galanteaba a Mary.
- En general ninguno quería creer en la buena intención de Juan Machín al socorrernos.
- Entramos en el cuarto de mi madre que, al ver a Machín, quedó sorprendida no sé por qué.
- El doctor y yo nos levantamos, dejamos a Machín entregado a su desesperación, y nos fuimos.
- Guardé en el cajón de la mesa, bajo llave, la carta que me había dado mi tío para Machín.
- No sé cómo pudo atracar Machín en la roca, en aquella obscuridad, con la terrible marejada.
- Después supe que la maquinación de Machín no se había limitado a llevarme a mí a Frayburu.
- Machín sabía que entre los pescadores era odiado, y no quiso presentarse como nuestro salvador.
- El día de mi boda, al llegar a casa de mi madre, Mary abrió el sobre que me había dado Machín.
- VII MACHÍN DESAPARECE Hacía ya mucho tiempo que Machín no se ocupaba de Mary ni de mí para nada.
- En la segunda me decía el amigo que la Shele acababa de morir de sobreparto en el caserío de Machín.
- Al escribir esta carta se veía que Machín habla arrugado el papel y lo había mojado con sus lágrimas.
- Machín levantó la cabeza, asombrado del tono del médico, dispuesto, sin duda, a replicar con violencia.
- Sobre la cubierta estaba Machín, tendido, acurrucado, y, al pasar cerca de nosotros, nos echó una cuerda.
- Decía Machín padre, rascándose la cabeza como la chica ha quedado en ese estado, yo no sé si estará bien.
- Días después, una mañana de otoño muy clara y muy hermosa, Machín, con su criado, se embarcó en la goleta.
- IV ARDIDES DE GUERRA Al ver a Machín de nuevo, comprendí que se había declarado entre los dos una guerra a muerte.
- Alguno llegó a manifestar la sospecha de si Machín no habría salido con su barco con la idea de hacernos naufragar.
- La conducta de Machín la dejó asombrada, y la muerte de Agapito la impresionó por el pesar que produciría a Genoveva.
- El artículo me produjo una cólera profunda y determiné insultar y abofetear a Machín la primera vez que lo encontrara.
- El tal Machín era un tipo raro en todo, en su conducta, en sus parecidos y en las simpatías y antipatías que despertaba.
- Dirigía los trabajos un tal Juan Machín, hijo de Lúzaro, a quien se recordaba haber conocido holgazaneando por el pueblo.
- Le saludé, le acompañé, le dije si conocía a Mary y le pregunté qué se decía en el pueblo de las galanterías de Machín.
- Cuatro o cinco meses después de esta escena que te he contado de los preliminares de la boda, me llamaron del caserío de Machín.
- Pero la Cashilda y mi novia sospecharon un lazo, e, interrogando al chico que llevó la carta, averiguaron que procedía de Machín.
- Juan Machín se fué a Bilbao y se confundió con los holgazanes y perdidos de baja estofa que pueblan de noche el barrio de Miravilla.
- Ya hacía también aproximadamente un año que había muerto el padre de Mary, y tenía que entregar a Machín el sobre de mi tío Juan.
- ¿Juras que entregarás esta carta a Juan Machín, el minero, dentro de un año o antes si las circunstancias te obligan a abandonar Lúzaro?
- A pesar de las palabras del médico viejo no me tranquilicé, y, con esta tendencia que se tiene a aumentar el propio mal, le pedí informes de Machín.
- Pasó Machín, subió las escaleras conmigo, entró en mi cuarto y se quedó mirando los libros de mi armario y los cuadros de las paredes, con gran curiosidad.
- Yo pensaba que Machín era, sin duda, un hombre violento, capaz de cosas buenas y de cosas malas, dispuesto lo mismo a salvar a una persona exponiendo su vida que a asesinarla.
- Machín, el joven, sonrió, queriendo echárselas de malicioso, y el viejo siguió dando vueltas en su cabeza al pensamiento de si podía sacar alguna cosa más de la señora de Aguirre.
- Estábamos dispuestos a hacer un esfuerzo supremo, cuando, con un enorme estupor, vimos la goleta de Machín, que venía, saliendo de las puntas, con el foque hinchado, como un cisne fantástico, rasando el agua.
- LIBRO QUINTO JUAN MACHIN, EL MINERO I MALA NOTICIA Todas las preocupaciones que me servían para olvidarme un poco de mis inquietudes amorosas fueron pronto desechadas al recibir una carta de Genoveva, la hija de Urbistondo.
- En una me decía que la Shele se había casado, o, mejor dicho, la había casado mi madre con el hijo de Machín, un mozo estúpido y borracho, a cuyo padre habían tenido que dar dinero y tierras para permitir que su hijo se casara con la Shele, que estaba embarazada.
- Machín, sin atender a las indicaciones del atalayero, se lanzó sobre las olas amarillas de la barra, allí donde se confundían el cielo y el mar, y pasó él y pasamos nosotros con una velocidad vertiginosa, tan pronto en la cumbre de una montaña de agua, como casi atravesándola por en medio.