Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "maderas" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra maderas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Y las maderas para los pies?
- Están entornadas las maderas.
- Las maderas se hienden, corconan y alabean.
- Las maderas se estremecieron con este martilleo loco.
- La humedad y el sol iban abriendo las maderas y derritiendo la brea.
- Recia viga, jaharrada de yeso blanco, sostiene las maderas del techo.
- Toma, como que vendrá del almacén de maderas de la calle de Valencia.
- Y al ir a entornar las maderas del balcón veo sobre la mesa un papel azul.
- Y vio a la Regenta detrás de los cristales, cerrando pausadamente las maderas.
- Su mujer le arropó bien, y cerrando las maderas, fue a la cocina a hacer un té.
- Al amanecer comenzó a brillar la luz del día por entre las rendijas de las maderas.
- Por el resquicio de las maderas entraba una claridad brillante como una lámina de oro.
- En lo alto lucen dos balconcillos desfondados, con los vidrios de las maderas rotos y sucios.
- Las maderas de los balcones entornados dejaban pasar rayos estrechos de la luz del día moribundo.
- En el gabinete y en la alcoba olía a cuadra, olor que venía de las junturas de las maderas del suelo.
- Ella estaba junto a los cristales, me veía, me saludaba y cerraba las maderas del balcón de su cuarto.
- Salió Guillermina para ir al almacén de maderas de la Ronda, y Jacinta la acompañó hasta el corredor.
- Cuando había que hacer continuos viajes á Valencia en busca del cascote de los derribos y las maderas viejas.
- Consta solamente de dos barracas negras, formadas por maderas de barcos desguazados y de una rampa con un carril en medio.
- Tras las rejas enmohecidas no aparecía ningún resquicio de maderas entornadas por el cual se pudiera filtrar una mirada humana.
- Había tenido almacén de maderas, y se contaba que en cierta época les puso los puntos sobre las íes a los pinares de Balsain.
- En la casa creían postrada o dormida a la Regenta y no abrían las maderas del balcón, ni interrumpían el descanso de la enferma.
- Aquel coloso, construido en La Habana, con las más ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis años de honrosos servicios.
- Antes de arrodillarse, cerraron las maderas de la ventana, para evitar que la ojeada fulgurante del relámpago les deslumbrase a cada minuto.
- Me refiero a la falta de maderas en los balcones y ventanas, por lo cual entra la luz desde que Dios amanece, y no puede usted pegar los ojos.
- Un agujero negro, socavado en la muralla, donde vendía alquitrán, sebo, barricas, clavos, maderas embreadas, redes y anzuelos de todas clases.
- Anoche me dio la gran jaqueca, con que si sacó las maderas de seis a treinta y ocho reales, y las carreras de pie y cuarto a diez y seis reales pie.
- Pronto iba a ser de noche, y como Feijoo tenía horror a la oscuridad, su amiga encendió luz, que puso en la mesa de camilla, y cerró después las maderas.
- Una hora o algo más corrió desde que encendieron la luz hasta que las maderas se cerraron, quedando la casa silenciosa, torva y sombría como quien oculta algún negro secreto.
- XIII EN INFANTES Cuando me despierto oigo en la calle, a través de las maderas cerradas, voces, ruido continuo de sonoros pasos, campanadas, trinos de canarios, ladridos de perros.
- Doña Lupe, tan cariñosa como siempre, le puso láudano, y arreglando la cama y cerrando bien las maderas, le dejó para ir a hacer una taza de té, porque era preciso que tomase algo.
- Por junto, si no me engaño, eran cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y además traíamos pieles de lobo, lana de vicuña, cascarilla, barras de estaño y cobre y maderas finas.
- En los rojizos surcos saltaban las alondras con la alegría de vivir un día más, y los traviesos gorriones, posándose en las ventanas todavía cerradas, picoteaban las maderas, diciendo á los de adentro con su chillido de vagabundos acostumbrados á vivir de gorra.
- La claridad que bañó la habitación, una vez abiertas las maderas de la ventana, permitió a Nucha distinguir al fin el sofá de repis azul, los dos sillones haciendo juego, el velador de caoba, la alfombra tendida a los pies del sofá y que representaba un ferocísimo tigre de Bengala, color de canela fina.
- El revoco se caía a pedazos, y los rasguños trazados con un clavo en las paredes parecían hechos con más saña, los versos escritos con lápiz en algunas puertas más necios y groseros, las maderas más despintadas y roñosas, el aire más viciado, el vaho que salía por puertas y ventanas más espeso y repugnante.
- Si alguno de los molidos músicos de la cencerrada se atreviese a asomar la cabeza y mirar hacia las ventanas del cacique, vería que, por fanfarronada o por descuido, no estaban cerradas las maderas, y podría distinguir, al través de los visillos y destacándose sobre el fondo de la habitación alumbrada por el quinqué, las cabezas del abogado y de su feroz defensor y seide.