Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "maestro" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra maestro para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El maestro calla.
- Habló el maestro.
- Y el maestro dice.
- ¡Maestro, maestro.
- Crea usted á su maestro.
- ¿De dónde era el maestro?
- Ahí tiene usted el maestro.
- Le vi pasar, maestro y dije, digo.
- Y Azorín contempla extático al maestro.
- Preguntaba el maestro al final del relato.
- Lentamente se ha ido sosegando el maestro.
- No hay tal maestro como el bien acuchillado.
- El maestro de escuela, suplicante, imploró.
- Me la has dado completa, a fondo, de maestro.
- Y entonces, el maestro sacó la daga, y dijo.
- Instó mucho al maestro a que tomara un biftec.
- Don Joaquín y doña Pepa, el maestro y su señora.
- Ya ves, Juanito dijo con precipitación el maestro.
- Aún sonaban en sus oídos las palabras del maestro.
- Váyase usted tranquilo, maestro, que no habrá nada.
- Al primer golpe, el maestro de escuela perdió el sentido.
- Fortunata se acordó otra vez de su amigo y maestro Feijoo.
- Si parlanchín era el pastor, no le iba en zaga el maestro.
- Siñor maestro gritó el muchacho, Morros d aca me pellisca.
- Y él, don Fermín, sería su maestro vivo, de carne y hueso.
- Pues mira al Arcediano, torcido y todo, las da como un maestro.
- Por de pronto yo manejo la espada y la pistola como un maestro.
- A otro día ya estaba comprada la cartilla y hablado el maestro.
- Así habló un maestro de escuela perseguido por su liberalismo.
- ¡Yo tenía un bastón! Azorín y el maestro se quedan asombrados.
- Los quejidos del rebaño llamaban finalmente la atención del maestro.
- Pero según se iban alejando amortiguábanse las amenazas del maestro.
- Los peones le conocían, como si fuese un contratista o maestro de obras.
- Tráiganme lo que quieran, que tengo más hambre que un maestro de escuela.
- Esto no es una manifestación anti católica observó el maestro de escuela.
- Joaquín Orgaz y el Marquesito oían con recogimiento de sectario al maestro.
- Al principio me puso el maestro entre los últimos, lo que me avergonzó bastante.
- El uno era un maestro de escuela y el otro un expartidario de la guerrilla del Cura.
- Y de pronto el maestro se agita nervioso, abre anchos los ojos y grita con angustia.
- Era también maestro, padre quizás, del ciego chico y le estaba enseñando el oficio.
- Con gran serenidad, Juan Pablo, oficiando de maestro de filosofía, dijo lo siguiente.
- Venía un nabo aventurero a vueltas de la carne (apenas), y dijo el maestro en viéndole.
- Don Hilario, el maestro, mandaba recados a casa avisando que el día tal o cual no había ido.
- Pero Maximiliano se había erigido en maestro, con rigores de dómine e ínfulas de académico.
- Porque mirosté, maestro, lo que les atufa es el aquel de haber estado mi endivido en Cartagena.
- Tiene razón el maestro Curtis dijo la fundadora, poniendo la cara más severa que le fue posible.
- Entró el hombre tras mí y defendióme el maestro de que no me matase, asegurándole de castigarme.
- ¡Muerto de hambre y enterrado como un perro! exclamó el maestro de escuela perseguido por sus ideas.
- Hipócrates era el maestro de Platón, maestro al cual nunca llamó Sócrates Trabuco, ni le hacía falta.
- Les habló de su maestro Liebig, de su amigo Pasteur, de su camarada Berthelot, de la Ciencia, del microscopio.
- Pero la charla del maestro iba enardeciéndole, y no tardaba á lanzarse en el inmenso mar de sus eternas historias.
- Juanito, al ver el despacho, por un instinto de solidaridad, apartóse de su madre, colocándose al lado del maestro.
- IV LA HOSTILIDAD MÉDICA DON Juan Sánchez había llegado a Alcolea hacía más de treinta años de maestro cirujano.
- El maestro, don Hilario, era un castellano viejo que se había empeñado en enseñarnos a hablar y a pronunciar bien.
- Maestro y discípulo se pusieron las prendas femeninas, y armados de sendas escobas, fueron a la puerta de la iglesia.
- El maestro Ewaldus tenía en su cuarto libros en todos los idiomas y hablaba muchas veces solo consigo mismo en latín.
- La suavidad, la dulzura, la elocuencia, las caricias fueron los medios, lícitos todos, que empleó con arte de maestro.
- Luego la sinfonía de El Barbero de Sevilla (que al maestro Yuste gustaba tanto y que Azorín ha oído profundamente conmovido).
- Siete años estuvo tecleando, y después tecleaba en casa bajo la dirección de un reputado maestro que iba dos veces por semana.
- Los escribidores, los periodiqueros, y los publicantones son los que han perdío con sus tiologías a esta judía tierra, maestro.
- Al acercar la mano a su nariz, hízolo con ademán tan majestuoso, que es lástima no lo reprodujera un buen maestro de escultura.
- Una nochecita me escurrí, y del tirón me jui a Barcelona, donde la carpanta fue tan grande, maestro, que por poco doy las boqueás.
- Añadió que debía aprender a peinarla, y que con el oficio de maestro peluquero podía ganarme la vida y ser un verdadero personaje.
- ¿Qué culpa tenía de encontrarse en pugna con unas gentes que, como decía don Joaquín el maestro, eran muy buenas, pero muy bestias?
- Y con tantos ánimos se sentía, que consolaba a Juanito, el cual, sin perder tanto como su maestro, mostrábase aterrado por el suceso.
- Así oyó de la oración una vez Ramiro a un santo varón religioso que pasaba por maestro de ella, y así lo aplicó él al amor luego.
- Habrá huido, como su maestro el farsante Morte, convencido de que lo que tiene no alcanza para pagar a la décima parte de sus acreedores.
- Quedaban sobre las pilas de platos en forma de mitra, barco, bonete o flor, y en el centro, como toque maestro, colocaba un pequeño bouquet.
- Llegó (por no enfadar) el de unas Carnestolendas, y trazando el maestro de que se holgasen sus muchachos, ordenó que hubiese rey de gallos.
- Otro de los cargos, querido maestro, que los viejos hacen a las nuevas generaciones es su volubilidad, su mariposeo a través de todas las ideas.
- El maestro, que lucía su casaquilla verdosa de los días de gran ceremonia y su corbata de mayor tamaño, tomó asiento fuera, al lado del padre.
- El Magistral, su maestro, y don Víctor, su discípulo, eran los compañeros de su vida al parecer sosa, monótona, pero por dentro llena de emociones.
- ¡De modo que le van a enterrar como un perro! Eso es lo de menos dijo el maestro de la Fábrica toda la tierra está consagrada por el trabajo del hombre.
- Pensaba preguntar a su sabio amigo y maestro, por qué todo aquel desorden se había manifestado a consecuencia de las breves palabras que cruzó con Jacinta.
- El maestro, temeroso de que esto quebrantase la moral de su gente, cambiaba el curso de la conversación hablando de Francia, el gran recuerdo del tío Tomba.
- Si estaba jugando al tute o al mus, únicos juegos que sabía y en los que era maestro, primero se hundía el mundo que apartar él su atención de las cartas.
- Corrióse tanto el hombre que dio a correr tras mí con un cuchillo desnudo para matarme, de suerte que fue forzoso meterme huyendo en casa de mi maestro dando gritos.
- Todos los años va en el entierro de Cristo, Vinagre, o sea don Belisario Zumarri, el maestro más sanguinario de Vetusta, vestido de nazareno y con una cruz a cuestas.
- Llegó el caso de contar cómo había podido don Álvaro vencer a la hija de un maestro de la Fábrica vieja, muy honrado, que velaba por el honor de su casa como un Argos.
- Dos horas después volvió á salir, y se sentó en el banco de piedra, entre el grupo de los parroquianos, para oír otra vez al maestro mientras llegaba la hora del mercado.
- En esos obradores de sastrería que al pasar se ven por los balcones bajos y en que un viejo maestro, con su calva, se inclina sobre la mesa, y cuatro o seis mozuelas canturrean.
- Desde su alcoba, donde continuaba encamada, Fortunata se reía de las ocurrencias de Segismundo buscándole la lengua a Platón y a Ido del Sagrario, a quien solía llamar maestro.
- Don José se asomó a la puerta, echando a la pareja una mirada de maestro de escuela que inspecciona el aula en que estudian sus alumnos, y vuelta a pasearse sin hacer caso de nada.
- Cuando ésta fue a la parroquia para asistir a la novena, según su piadosa costumbre, los dos marinos respiraron con libertad como escolares bulliciosos que pierden de vista al maestro.
- Lo que los viejos reprochan, sobre todo, a los jóvenes, maestro, son los medios violentos que emplean para echar abajo sus consagraciones, esas palabras gruesas, esos ataques furibundos.
- Pero con la ayuda de Dios, han de salir ustedes de aquí como personas cumplidas, sabiendo presentarse en cualquier parte, ya que han tenido la buena suerte de encontrar un maestro como yo.
- Sentábame el maestro junto a sí, ganaba la palmatoria los más días por venir antes y íbame el postrero por hacer algunos recados a la señora, que así llamábamos la mujer del maestro.
- Tratado Sexto Cómo Lázaro se asentó con un capellán, y lo que con él pasó Después desto, asenté con un maestro de pintar panderos para molelle los colores, y también sufrí mil males.
- Dióle al maestro tanta risa de oír mi simplicidad y de ver el miedo que le había tenido, que me abrazó y dio una firma en que me perdonaba de azotes las dos primeras veces que los mereciese.
- Concluye el maestro de dibujar las piezas, y entonces los carpinteros de ribera comienzan a trabajar con el hacha y la azuela, cortando las tablas, barrenándolas y armando después las costillas.
- Y el señor de Llopis, un granuja de siete años, con el pantalón á media pierna sostenido por un tirante, echábase del banco abajo y se cuadraba ante el maestro, mirando de reojo la temible caña.
- Los había de ellos que llevaban dos meses en la escuela y abrían desmesuradamente los ojos y se rascaban el cogote sin entender lo que el maestro quería decirles con unas palabras jamás oídas en su barraca.
- Esto hacía decir á algunos enemigos de don Joaquín que el maestro era aficionado á castigar á sus discípulos mermándoles la ración, para subsanar de este modo las deficiencias de la cocina de doña Pepa.
- ¡Tenía tantas cosas en la cabeza! Sus olvidos eran dentro de casa, porque fuera se jactaba de ser el más fiel guardador de cuanto la Sinodal exigía, y daba frecuentes lecciones al mismo maestro de ceremonias.
- La misma imaginación, a quien el maestro había puesto que no había por donde cogerla, fue la que le encendió fuegos de entusiasmo en su alma, infundiéndole el orgullo de ser otra mujer distinta de lo que era.
- Detrás de él, sin tener quizá su fuerza y su grandeza, viene otro destructor, otro oso del Norte, Schopenhauer, que no quiso dejar en pie los subterfugios que el maestro sostuvo amorosamente por falta de valor.
- Don Baldomero, que deseaba echar aquella noche una partida de mus, el juego clásico y tradicional de los comerciantes de Madrid, esperó a que entrase Pepe Samaniego, que era maestro consumado, para armar la partida.
- Disimulé, fue mi padre, curó al muchacho, apaciguólo y volvióme a la escuela, adonde el maestro me recibió con ira hasta que, oyendo la causa de la riña, se le aplacó el enojo considerando la razón que había tenido.
- Sentábase en el banco de ladrillos inmediato á la puerta, y el maestro y el pastor hablaban, admirados en silencio por doña Josefa y los más grandecitos de la escuela, que lentamente se iban aproximando para formar corro.
- Mientras detallaba sus recuerdos, el maestro y su mujer le oían atentamente, y algunos muchachos, abusando del inesperado asueto, iban alejándose de la barraca atraídos por las ovejas, que huían de ellos como del demonio.