Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra magdalena

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra magdalena en el contexto de una oración.

Término magdalena: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "magdalena" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra magdalena para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo te vi en la calle de la Magdalena.
  • Iba yo tan tranquila por la calle de la Magdalena, pensando en usted.
  • Vio cómo una revolución echaba abajo los conventos de la Magdalena y la Merced.
  • No tengo más remedio que dármelo discurría entrando por la calle de la Magdalena.
  • ¡Ay si renaciera la fe! ¡Si ella pudiese llorar como una Magdalena a los pies de Jesús!
  • El otro un garito de la calle de la Magdalena, con las ventanas ocultas por cortinas verdes.
  • Maxi le miró subir hacia la calle de la Magdalena, y sentía deseos de gritar e írsele encima.
  • ¡El cristianismo, al fin, y a pesar de la Magdalena, es religión de hombres se decía Gertrudis.
  • Arrojaba con desprecio el libro o periódico, diciendo que ya no estaba la Magdalena para tafetanes.
  • Aquello de tener que mezclarse en la capilla de la Magdalena (del trasaltar) con multitud de criadas y beatas pobres, tenía poca gracia.
  • Lloraba a ratos como una Magdalena, y poníase luego a recordar cuanto le dijo el padre Pintado y el remedio de la devoción a la Santísima Virgen.
  • Mas la otra pudo observar que su rostro estaba tan bañado en lágrimas como si le hubiesen echado por la frente un cubo de agua, y sus ojos encendidos y aquella grandísima humedad igualaban el rostro de Mauricia al de la Magdalena.
  • Los domingos pasaban juntas las dos amigas toda la tarde en la casa de una o de otra, y allí era el comer dulces y el contarse cositas, sentadas al balcón, viendo las idas y venidas del crítico desde la calle de los Tres Peces a la de la Magdalena.
  • Sale, se dirige a la calle de la Magdalena, y se para ante el escaparate de la tienda de tubos, obedeciendo a esa rutina del instinto por la cual, cuando tenemos un encuentro feliz en determinado sitio, volvemos al propio sitio creyendo que lo tendremos por segunda vez.
  • Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese, determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos, y vínose a vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y metióse a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas.