Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "magnífica" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra magnífica para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La finca es magnífica.
- ¡Magnífico! Magnífica estatua.
- El sol inundaba de luz la magnífica rada.
- Sí, ¡magnífica idea! Guillermina hablará con la otra y.
- Catalina y su madre vivían en una magnífica casa de Alzate.
- La antigua filosofía nos daba la magnífica fachada de un palacio.
- Usted conocerá seguramente la ciudad de Brest, cuya rada es magnífica.
- Por un lado, el jardín se continuaba con una magnífica huerta en declive, orientada al mediodía.
- Después, unos se pusieron a jugar al mus y Bautista lució su magnífica voz cantando varios zortzicos.
- ¡Magnífica sorpresa! Todos los años se repetía, y no había nadie entre los invitados que no la esperase.
- ¡Cosa estupenda, según me ha dicho Candelaria! El catafalco llegaba hasta el techo, y la orquesta era magnífica.
- Sin leerla, le diré que es magnífica, y un amigo mío periodista pondrá un sueltecito con aquello de que en los círculos literarios se habla mucho, etc.
- Se cerró la ventana del cuarto de Catalina, y en el mismo momento Carlos se llevó la mano a la frente y pensó con rabia en la magnífica ocasión perdida.
- A Martín le pareció aquella portada de piedra amarilla, con sus santos desnarigados a pedradas, una cosa algo grotesca, pero el extranjero aseguró que era magnífica.
- Llevaba el hongo nuevo, el cuello de la camisa algo sucio, corbata negra deshilachada y en ella un alfiler con magnífica perla que había sido de la marquesa de Casa Bojío.
- Consideraba, sin duda, una magnífica adquisición la de Zalacaín y Bautista, pero desconfiaba de ellos y, aunque no como prisioneros, los llevaba separados y no les dejaba hablar a solas.
- Algunas, como Severiana, que, dicho sea entre paréntesis, tenía para aquella noche una magnífica lombarda, lomo adobado y el besugo correspondiente, se contentaban con un saludo afectuoso.
- Para no llevar la lista de todas las personas a quien tenían que ver y estar consultando a cada paso lo que podía comprometerles, Bautista, que tenía magnífica memoria, se la aprendió de corrido.