Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "maldita" aquí tienes una selección de 63 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra maldita para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡Ah!, maldita.
- ¡Maldita sea! Petra.
- ¡La maldita fórmula.
- Pero esa maldita ¿cómo.
- La maldita parecía que olía la plata.
- ¡Pero maldita! ¿no pensaba en dormir?
- En hora maldita entró aquí esta loquinaria.
- Soy un viejo y no sirvo para maldita la cosa.
- Tenía la maldita puerta el vicio de rechinar.
- Maldita la falta que me hacen a mí los álbumes.
- Y es la maldita ambición que hoy todo lo invade.
- No volver a aportar más por aquella maldita casa.
- Ni maldita la falta que me hacen a mí chiquillos.
- Esto no le hacía maldita gracia a Fortunata, porque.
- Tú te has enfriado en aquella maldita casa de corredor.
- Aquí fue el estallar la fiereza de aquella maldita mujer.
- ¡Qué día de boda, hija, y qué noche! Esta maldita jaqueca.
- Y en cuanto al embarazo, es error tuyo y de tu maldita lógica.
- Para nada quiero el dinero de esa gente, ni me hace maldita falta.
- Hasta la maldita timidez quedaba reducida a un fenómeno puramente externo.
- Pero no le hacía maldita la exaltación que en ellos notaba aquella noche.
- Pero la maldita timidez retardaba con ridículos pretextos su declaración.
- La maldita ambición de subir y el salirse de la esfera los pierde a todos.
- Pero hay en las del extranjero una costumbre que maldita la gracia que tiene.
- Hállase hoy en un estado de apatía y tristeza que no me hace maldita gracia.
- Pero la maldita casualidad se empeñó en abrirle los ojos cuando no quisiera.
- Pero ya estoy cansado de luchar con esta maldita obsesión que me vence siempre.
- Recalde me confesó que pasó momentos de miedo terrible en aquella maldita cueva.
- Pero tú estás hecho un trasto viejo, que no sirves para maldita de Dios la cosa.
- No tiene él la culpa de que no haya en esta tierra maldita establecimientos de beneficencia.
- La del campo indicó Ballester con mal humor, discurriendo que maldita la falta que hacía Maxi allí.
- Y se le habían pegado modismos pintorescos y expresiones groseras que a la mamá no le hacían maldita gracia.
- Todo induce a creer que usted se prepara a reincidir, y que no hay quien le quite de la cabeza esa maldita ilusión.
- Para más contrariedad, delante de esa bendita y maldita mujer, me convierto en el más insípido de los colegiales.
- Y así pasaba la pareja por todas las etapas que la maldita timidez de Juanito iba marcando, sin llegar a decidirse.
- Habrá otras más zorras que ella, y aquí (y volvió a señalar a Lulú) ha dicho que yo soy un cabronazo, y ¡maldita sea la!
- En fin, habías de declarar todos, toditos los síntomas de esa maldita enfermedad, y darme palabra de hacer cuanto yo te mandare.
- ¡Oh, maldita Regenta! ¡Esa mala pécora me lo tiene embrujado! Al mes siguiente se celebró la segunda sesión de la Innominada.
- La maldita parecía que lo hacía a propósito y por vengarse de lo muy derecha que la he obligado a andar cuando me corría mantones.
- Desde que empezó la batalla, Don Dionisio Alcalá Galiano sabía que la habíamos de perder, porque aquella maldita virada en redondo.
- El parecido, convéncete tontuela, no es más que la exaltación de tu pensamiento por causa de esa maldita novela del niño encontrado.
- Debió de penetrar la maldita gata aquella en el pensamiento de su ama, pues como si contestara a una pregunta, le dijo de buenas a primeras.
- Hubiérase resistido a seguirle, si no le empujaran a ello los parientes con quienes vivía, los cuales no tenían maldita gana de mantenerle el pico.
- Nosotros nos metimos en un coche, salimos a la tardecica, una hora antes de anochecer, y llegamos a la media noche, poco más, a la siempre maldita venta de Viveros.
- Pero desgraciadamente la obra, como de Wagner, era muy larga, música excelente según Juan y todas las personas de gusto, pero que a ella no le hacía maldita gracia.
- No creas, me vendría bien que esto matara, porque así me iba pronto de este mundo, que maldita la gracia que tiene, con las jaquecas que me das y lo mucho que nos haces sufrir.
- Se portó como persona honrada en la época peor, cuando, recién establecida la familia en la barraca, había que arar la tierra maldita, petrificada por diez años de abandono.
- El diablo del enjalma maldita la cosa tenía dentro de sí, que puesto sobre el cañizo todas las cañas se señalaban y parecían a lo proprio entrecuesto de flaquísimo puerco.
- Las palabras de Pimentó tranquilizaban á los vecinos, y éstos seguían con mirada atenta los progresos de la maldita familia, deseando en silencio que llegase pronto la hora de su ruina.
- Pero ¿verdad dijo Obdulia, poniéndose más guapa que esto de encontrarse de vez en cuando se parece un poco a un buen día de sol en invierno, en esta tierra maldita del agua y la niebla?
- Estoy asombrada de la vuelta que le das a tus caprichos, y de lo bien que te las compones para hacer pasar por protección desinteresada lo que en realidad es amor que tenías o tienes a esa maldita.
- Pero él echaba la culpa de todo a la maldita ambición, que la sumía en los enredos y trampas, donde dejaba a jirones poco a poco, por sostener el boato de familia, aquella altivez que tan bien le sentaba.
- El impulso que la había arrojado dentro de la capilla ¿era voz de lo alto o capricho del histerismo, de aquella maldita enfermedad que a veces era lo más íntimo de su deseo y de su pensamiento, ella misma?
- ¡Maldita sea ella y el que en ella puso la primera teja, que con mal en ella entré! Por Nuestro Señor, cuanto ha que en ella vivo, gota de vino ni bocado de carne no he comido, ni he habido descanso ninguno.
- Las plantas parásitas, los abrojos, comenzaron á surgir de la tierra maldita que el tío Barret había pateado y herido con su hoz la última noche, como presintiendo que por culpa de ella moriría en presidio.
- ¡Maldita sea mi suerte! El cesante más digno de conmiseración es aquel que sólo pide unos cuantos días más de empleo para poder reclinar sobre la almohada de las Clases Pasivas una frente cargada de años, de sustos y de servicios.
- ¡Bien te he entendido! dije yo entre mí ¡maldita tanta medicina y bondad como aquestos mis amos que yo hallo hallan en la hambre! Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del seno, que me habían quedado de los de por Dios.
- Aunque Barbarita era desenfadada en el pensar, pronta en el responder, y sabía sacudirse una mosca que le molestase, en caso tan grave se quedó algo mortecina y tuvo vergüenza de decir a su mamá que no quería maldita cosa al chico de Santa Cruz.
- La maldita fragata inglesa nos daba caza, y como era más velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos también que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos habían matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a una bala le dio la gana de quitarme la pierna.
- Y como de allí, del Bearn, salieron en otro tiempo los Borbones para reinar en España y en Francia, soñaban con que Carlos VII triunfaría en España, acabaría con la maldita República Francesa, daría fueros a Navarra, que sería el centro del mundo y, además, restablecería el poder político del Papa en Roma.
- Porque una mañana, levantándose el triste en camisa, subió a lo alto de la casa a hacer sus menesteres, y en tanto yo, por salir de sospecha, desenvolvíle el jubón y las calzas que a la cabecera dejó, y hallé una bolsilla de terciopelo raso hecho cien dobleces y sin maldita la blanca ni señal que la hobiese tenido mucho tiempo.
- Toma, y vuélvela luego, y no hagáis sino golosinar, como si debajo della estuvieran todas las conservas de Valencia, con no haber en la dicha cámara, como dije, maldita la otra cosa que las cebollas colgadas de un clavo, las cuales él tenía tan bien por cuenta, que si por malos de mis pecados me desmandara a más de mi tasa, me costara caro.
- Yo, como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acordé en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sotil, y delicadamente con una muy delgada tortilla de cera taparlo, y al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrábame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos, y al calor della luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destillarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía que maldita la gota se perdía.