Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra males

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra males en el contexto de una oración.

Término males: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "males" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra males para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Vaya con los males de esta señora!
  • Males de nervios, y nada más que males de nervios.
  • Día y noche estoy cavilando en sus males, señorita.
  • Cerebro grande, estómago grande, hígado grande, son males también.
  • Puede usted hacer un gran beneficio a la Iglesia, a quien tantos males ha hecho.
  • Lo único que le fortalecía era la certeza de la muerte como solución para sus males.
  • Un trastorno mental es el mayor de los males, y no es cristiano tomar estas cosas a broma.
  • Todavía en el mundo había piratas, todavía había negreros, males todos ¿quién lo duda?
  • Pues en caso de medicina, decía que Galeno no supo la mitad que él para muela, desmayos, males de madre.
  • De ese fermento malsano, complicado con nuestra pobreza, nuestra ignorancia y nuestra vanidad, vienen todos los males.
  • Le miraba con más lástima que enojo, y con cierta tranquilidad relativa, como se miran los males ya muy añejos y conocidos.
  • En aquel momento, el peligro de la señora de Moscoso despertaba su instinto de lucha contra los males positivos de la tierra.
  • El Roch sabía muchos procedimientos y brujerías para curar las insolaciones y conjurar los males de ojo que había oído en su casa.
  • Hija mía (abrazándola), ¿ha perdonado usted al hombre que tiene la culpa de todos sus males y que la ha arrastrado tantas veces al pecado?
  • Y volvía De Pas, para evitar mayores males, a sus precauciones, que eran el contento de Teresina, lo que ella creía con orgullo su victoria.
  • Hablamos de Mauricia, de la mucha miseria que hay en este Madrid, y de que gracias a las buenas almas como usted me dijo, se remediaban muchos males.
  • Pero no desconozco que, atendiendo al egoísmo social, la muerte de esa mujer es un bien para mí (bienes y males andan siempre aparejados en la vida).
  • Pero muy poco para consuelo de los propios males, para remediar las angustias del egoísmo asustado, de los apuros del momento que nacían de la soledad y la pobreza.
  • Muchas de las cosas que aquellos hombres recomendaban, luego se han tenido que realizar, porque todo el mundo ha reconocido que eran convenientes y se podían atajar con ellas muchos males.
  • Tratado Sexto Cómo Lázaro se asentó con un capellán, y lo que con él pasó Después desto, asenté con un maestro de pintar panderos para molelle los colores, y también sufrí mil males.
  • Mas ¡maldito el sueño que yo dormí! Porque las cañas y mis salidos huesos en toda la noche dejaron de rifar y encenderse, que con mis trabajos, males y hambre, pienso que en mi cuerpo no había libra de carne.
  • La confesión del Magistral se pareció a la de muchos autores que en vez de contar sus pecados aprovechan la ocasión de pintarse a sí mismos como héroes, echando al mundo la culpa de sus males, y quedándose con faltas leves, por confesar algo.
  • Figúrate que te encuentras delante de aquella infeliz mujer, que te pide socorro, una defensa contra la miseria y la deshonra, y al verla delante, tú te reconoces autor de todas sus desdichas, porque tú la perdiste, porque de ti le vienen todos sus males.
  • Y todos convenían en que el origen de sus males era la inteligencia, que por medio de la observación y el autoanálisis les mostraba su insignificancia en el universo y les hacía sentir la inutilidad de la existencia en esta ciega y perdurable corriente de las cosas.
  • Pertenecía, pues, Estupiñá a aquella raza de tenderos, de la cual quedan aún muy pocos ejemplares, cuyo papel en el mundo comercial parece ser la atenuación de los males causados por los excesos de la oferta impertinente, y disuadir al consumidor de la malsana inclinación a gastar el dinero.
  • Como otras veces, Ana fue tan lejos en este vejamen de sí misma, que la exageración la obligó a retroceder y no paró hasta echar la culpa de todos sus males a Vetusta, a sus tías, a Don Víctor, a Frígilis, y concluyó por tenerse aquella lástima tierna y profunda que la hacía tan indulgente a ratos para con los propios defectos y culpas.
  • Solíamos contar a don Alonso cómo al sentarse en la mesa nos decía males de la gula (no habiéndola él conocido en su vida), y reíase mucho cuando le contábamos que en el mandamiento de No matarás, metía perdices y capones, gallinas y todas las cosas que no quería darnos, y, por el consiguiente, la hambre, pues parecía que tenía por pecado el matarla, y aun el herirla, según regateaba el comer.