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Ejemplos de oraciones con la palabra malicioso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra malicioso en el contexto de una oración.

Término malicioso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "malicioso" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra malicioso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y el vulgo, es claro, es malicioso.
  • Relimpio era procaz y malicioso en sus juicios.
  • Probablemente este clérigo, malicioso como todos, estará sospechando.
  • Malicioso, y enemigo de los curas, porque así creía probar su liberalismo con poco trabajo.
  • Los poetillas y gacetilleros de la localidad tenían en él un censor socarrón y malicioso, aunque siempre cortés y afable.
  • Decirle bien de lo que bien le estuviese y, por el contrario, ser malicioso, mofador, malsinar a los de casa y a los de fuera.
  • Machín, el joven, sonrió, queriendo echárselas de malicioso, y el viejo siguió dando vueltas en su cabeza al pensamiento de si podía sacar alguna cosa más de la señora de Aguirre.
  • Era Amparito, el malicioso bebé, que le sonreía, algo confusa y tímida, como si no supiera qué decirle, y un poco más allá, doña Manuela envolviéndolos en la más tierna de sus miradas maternales.
  • Y sólo por medio de una pasión noble, ideal, que un alma grande sabría comprender, y que sólo un vetustense miserable, ruin y malicioso podía considerar pecaminosa, sólo por medio de esa pasión cabía lograr tan alto y tan loable intento.
  • V Para que ningún malicioso interprete mal las bruscas aproximaciones del sillón de Nicolás Rubín al asiento de su interlocutora, conviene hacer constar de una vez que era hombre de temple fortísimo, o más propiamente hablando, frigidísimo.
  • Comenzaban por caracolear en torno á los tres hermanos, á perseguirse riendo pretexto malicioso inspirado por la instintiva hipocresía de la infancia, para empujarles al pasar, con el santo deseo de arrojarlos en la acequia que bordeaba el camino.