Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra manolo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra manolo en el contexto de una oración.

Término manolo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "manolo" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra manolo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Mira, Manolo.
  • Pero Manolo.
  • ¿Te vas, Manolo?
  • Haz lo que yo, Manolo.
  • Manolo, ¿en qué piensas?
  • Manolo el Chafandín 113 VII.
  • El primo Manolo va también con ellos.
  • Manolo el Chafandín se sentó, algo escamado.
  • Doña Leonarda y Niní temblaron al ver a Manolo.
  • Tarde o temprano, Manolo me habría dado esos cuartos.
  • Es lo que me quedaba que ver decía, Don Manolo aquí.
  • A Manolo el Chafandín le guardaba un odio insaciable.
  • Pero esa palabra no debe de ser tan de fiar como la de Manolo.
  • El primo Manolo no viene a España más que, por ejemplo, en invierno.
  • Mi sobrino Manolo, que solía ser mi paño de lágrimas, estaba en Londres.
  • Si no haces lo que te he dicho, Manolo, si no lo haces, te mueres, y pronto.
  • De Manolo el Chafandín, del tío Miserias, de don Cleto, de doña Virginia.
  • Al volver de San Ginés, me encontré con Manolo Moreno, que llegó ayer de Londres.
  • Pero, Manolo, ¡qué zapatones usan por allá! Esos guantes pasarían aquí por guantes de cochero.
  • La señora Venancia vivía con su hija y su yerno, un chulapo a quien llamaban Manolo el Chafandín.
  • Voy a dar una sorpresa al tío Manolo, y a conocer a las primas, que sólo las he visto cuando eran unas mocosas.
  • El tal Manolo, hombre de muchos oficios y de ninguno, no trabajaba más que rara vez, y vivía a costa de la suegra.
  • Esto quien lo hace bien es Guillermina, que le saca a Manolo Moreno las pesetas del bolsillo del chaleco sin que él lo sienta.
  • Lulú, que era justiciera, un día, al ver que la hija atropellaba a la madre, salió en defensa de la Venancia, y se insultó con la mujer de Manolo.
  • VII HISTORIA DE LA VENANCIA LA escena bufa con Manolo el Chafandín hizo que en la casa de doña Leonarda se le considerara a Andrés como a un héroe.
  • VI MANOLO EL CHAFANDÍN UNA amiga, con la cual solía prestarse mutuos servicios Lulú, era una vieja, planchadora de la vecindad, que se llamaba Venancia.
  • Se presentó Manolo el Chafandín, vestido de día de fiesta, muy elegante, muy empaquetado, con un sombrero ancho torero y una gran cadena de reloj de plata.
  • ¡Otra! Ya he dado unas vigas que valen cualquier cosa replicó Manolo, mirando embelesado, tan pronto la cara de la mendicante como su mano de ángel, sonrosada y gordita.
  • Aquellas palabras ocasionaron un conflicto, porque Manolo el Chafandín, que era un chulo aburrido, de estos cobardes, decidió pedir explicaciones a Lulú de sus palabras.
  • Cuando la Venancia y el yerno disputaban, la mujer de Manolo siempre salía a la defensa del marido, como si este holgazán tuviera derecho a vivir del trabajo de los demás.
  • Como a Manolo, su hombre, no le gustaba trabajar, toda la familia vivía a costa de la señora Venancia, y el dinero del taller de planchado no bastaba, naturalmente, para subvenir a las necesidades de la casa.
  • Manolo tenía tres o cuatro hijos, y el último era una niña de pecho que solía estar con frecuencia metida en un cesto en el cuarto de la señora Venancia, y a quien Lulú solía pasear en brazos por la galería.