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Ejemplos de oraciones con la palabra mary

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra mary en el contexto de una oración.

Término mary: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mary" aquí tienes una selección de 87 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mary para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Mary A.
  • Dijo Mary.
  • Le dije a Mary.
  • Mi querida Mary.
  • Mary, casi niña.
  • Mary, trae una silla.
  • Mary estaba enfurruñada.
  • Ahora, Mary, ¿qué hacemos?
  • Si Mary quería, por supuesto.
  • ¡Muchas gracias! Adiós, Mary.
  • Pero no quise discutir con Mary.
  • Ven, Mary dijo el viejo capitán.
  • Vamos, Mary, que empieza a llover.
  • El torrero tarda le dije yo a Mary.
  • No creo que le haga el amor a Mary.
  • Mary me dijo que ellas iban al faro.
  • Guardaba unas cuantas cartas de Mary.
  • Mary me preguntó adónde iba a llevarla.
  • Era demasiado temprano para ir a ver a Mary.
  • Me entregó usted un sobre del padre de Mary.
  • Ana y yo nos casamos y tuvimos una niña, Mary.
  • Me chocó que Mary hablase el vascuence tan bien.
  • Si no, me quedaba en el barco, escribiendo a Mary.
  • ¡Gracias, Egan suguia! ¡Muchas gracias! dijo Mary.
  • Si Mary tiene que salir de Bisusalde, que venga aquí.
  • Salí del cuarto y bajé con Mary al raso del caserío.
  • Ni mi madre ni Mary se habían enterado de lo sucedido.
  • Todo el día y toda la tarde estuve en compañía de Mary.
  • Creo que estoy bailando como un lobo de mar le dije a Mary.
  • Al llegar al muelle vi a mi madre y a Mary, que me esperaban.
  • El recibimiento que me hizo Mary borró todas mis inquietudes.
  • Al llegar a mi casa le dije a mi madre que me casaba con Mary.
  • Yo la llamaba a ella mi querida Mary, y ella mi querido Shanti.
  • La una, entregarle a usted este sobre del difunto padre de Mary.
  • En la casa estaban Mary, el criado viejo, Quenoveva y Urbistondo.
  • Mary la dije agarrándola enérgicamente y zarandeándola con furia.
  • El faro podría ser un buen recurso para Mary, al menos al principio.
  • Cuando empezó la música, yo fui el primero en sacar a bailar a Mary.
  • Varias veces pregunté a Mary si tenía algún proyecto para el porvenir.
  • Me pareció ser una excelente amiga para Mary y que la tenía mucho afecto.
  • Yo intenté convencer a mi madre de que Mary no tenía edad para reflexionar.
  • Mary y yo fuimos los encargados de comunicar a la muchacha la triste noticia.
  • Llegamos al Rompeolas, y Quenoveva y Mary besaron la cruz por el lado del mar.
  • Mary iba acomodándose a la vida sedentaria, y comenzaba a trabajar de modista.
  • Y mi madre estrechó a Mary contra su pecho y la besó varias veces efusivamente.
  • Creí que me querían tirar al agua, y mis pensamientos se reconcentraron en Mary.
  • Tenía la evidencia de que el viejo era Juan de Aguirre y de que Mary era mi prima.
  • Le cogí del brazo y le pregunté lo que se decía en el pueblo de Mary y de Machín.
  • Genoveva me decía que Juan Machín, el poderoso minero de Lúzaro, galanteaba a Mary.
  • Mary me miró, para ver, sin duda, el efecto que me hacían los exabruptos de su amiga.
  • Una noche, cerca del Finisterre inglés, naufragó la corbeta que mandaba, la Mary Rose.
  • En la fe de bautismo de Mary aparecía como hija legítima de Juan de Aguirre y Lazcano.
  • Fuí a buscar a Mary para traerla a Lúzaro y presentarla en casa de la mujer de Recalde.
  • Me despedí de Urbistondo y de su familia, y Mary y yo nos dirigimos a Lúzaro por el Izarra.
  • A Mary no le hizo mucha gracia el abrazo que di a su amiga, pero se le pasó pronto el enfado.
  • Fuimos Mary, la mujer de Recalde con su hijo y Genoveva con toda la chiquillería de Urbistondo.
  • El día de mi boda, al llegar a casa de mi madre, Mary abrió el sobre que me había dado Machín.
  • Entremos aquí dijo Mary, que, después de las lágrimas, había quedado sonriente y de buen humor.
  • El corto tiempo que tenía licencia lo aprovechaba para llegar a Lúzaro y ver a mi madre y a Mary.
  • La misma mañana envió una carta a Mary, citándola a la salida del pueblo, firmada con mi nombre.
  • La mujer de la taberna añadió que al principio decían que Mary, la hija del capitán, era débil.
  • VII MACHÍN DESAPARECE Hacía ya mucho tiempo que Machín no se ocupaba de Mary ni de mí para nada.
  • Una semana después, la Cashilda me entregó un periódico de Bilbao que se había recibido para Mary.
  • Mas al día siguiente me dijo que Mary era una buena muchacha, pero que podía haber hecho una boda mejor.
  • Al día siguiente Mary fué a instalarse al faro, y Allen, el criado viejo, marchó a vivir a la venta de Izarte.
  • Después de cada baile, en que yo me cubría de gloria con gran risa de Mary, dábamos una vuelta por la Alameda.
  • VI UNA CANCIÓN PESADA Cuando, por la tarde, le conté a Mary lo que había pasado, vi a mi novia palidecer y llorar.
  • Mi madre, que desde el principio que le hablé de Mary sintió por ella antipatía, se informó, y obtuvo malos informes.
  • Lo que sí hice fué contar lo ocurrido a la Cashilda y advertirle que si venía algo de fuera para Mary, no se lo diese.
  • Eres muy buena y prestas tu casa a los que van por el monte! Adiós! Llegamos a Lúzaro y llevé a Mary a casa de Recalde.
  • A pesar de esto, como la conducta de Mary en casa de Cashilda era buena, comenzaba a sentir por la muchacha cierta simpatía.
  • Saqué una silla al balcón, me senté, y apoyado en la barandilla estuve contemplando el pueblo y la casa donde vivía Mary.
  • Le dije que la derrota de mi barco era tan larga, que tendría que estar dos o tres años sin venir a Lúzaro y sin ver a Mary.
  • Le saludé, le acompañé, le dije si conocía a Mary y le pregunté qué se decía en el pueblo de las galanterías de Machín.
  • Ya hacía también aproximadamente un año que había muerto el padre de Mary, y tenía que entregar a Machín el sobre de mi tío Juan.
  • Ilustración A principios de febrero, una mañana, Mary me mandó un recado urgente diciéndome que fuera a Bisusalde lo más pronto posible.
  • Ahí, mi querida Mary le dije yo, hay, según dicen, una gran serpiente con alas, con garras de buitre y cara de mujer, que se llama Egan suguia.
  • Todos los días esperaba a Mary después de que ella concluía su trabajo, y paseábamos juntos, solos o en compañía de Cashilda la de Recalde.
  • Un viejo marino retirado, que tenía una tienda de objetos náuticos, y que navegó con mi tío Juan, me dio nuevos datos acerca del padre de Mary.
  • Al volver a casa, yo quise abrazar a Mary a espaldas de la Cashilda y devolverle el beso que había dado a la cruz, pero ella se me escapó riendo.
  • Mary, mi novia, les instó a Agapito y a sus amigos a que se acercaran a Frayburu, suponiendo que quizá fuera yo el que me encontraba en el peñasco.
  • Mary abrió la puerta y trajo en brazos a un chiquitín, que al verse preso y en presencia mía empezó a llorar y patear, con tal rabia, que tuvo que dejarlo.
  • La Cashilda dejó a su niño, el futuro antropólogo, en casa, y fuimos luego Quenoveva con Agapito, la Cashilda, Mary y yo a dar un último paseo al Rompeolas.
  • Me preguntó allí, confidencialmente, cómo estaba el padre de Mary, y al decirle que no andaba bien y que no sabía qué iba a ser de aquella muchacha, me dijo.
  • Unos días después de esta conversación encontré a Mary en su casa, con la hija del torrero, la muchacha amiga suya, con la que iba a pescar detrás del Izarra.
  • Quenoveva nos pasó a Mary y a mí al despacho del torrero, lo mejor de la casa, y cerró la puerta para que la prole de chicos y chicas no se nos amontonara encima.
  • Entonces fuí a ver a Cashilda, la mujer de Recalde, e hice un convenio con ella de pagarle un tanto por tener en su casa a Mary, siempre que la muchacha se portara bien.