Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mata" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mata para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mata el ahorro.
- Pero la mata a disgustos.
- El madrugar mucho me mata.
- Esto sí que mata, y pronto.
- Usted es muy tunante y las mata callando.
- Yo no sé quién decía la legalidad nos mata.
- ¡Pues no dice este judío Dio que hoy mata él!
- Y si la mata, sus razones tendrá, naturalmente.
- Sólo Dios mata, y Él es quien siempre enseña.
- ¿Preferiremos la digitalina, que mata por asfixia?
- Soy ya muy viejo, y quien me saca de mis sopitas me mata.
- Total, que por poco la mata el condenado pintor de árboles.
- ¿y el andar a salto de mata, ocultándose como un criminal?
- La irritabilidad les ha dado vida y la sedación brusca les mata.
- Ya sabe usted que a mí la humedad me mata, la calle mojada me horroriza.
- También tengo un preparado de fósforo, que mata por envenenamiento de la sangre.
- Por cierto, señor, que le topé a tal hora, y que si no llego, que le mata un carro.
- Anda, anda, corre, sube, mata a la dama, después desafía al galán y mátale también.
- Ya voy viendo yo que una cosa es decir uno de buena fe que se mata, y otra cosa es hacerlo.
- La letra mata, caballero, y tengo dicho mil veces que lo que sobran en España son oradores.
- Él, si los mata, peca menos que usted, por haberle mandado que lo hiciera, acalorándole con promesas.
- Tú tienes, como yo, sangre de comerciante, y el que nos saque de este mostrador y nuestras costumbres, nos mata.
- En sus manos estaba la vida de las familias, el alimento de los campos, el riego oportuno, cuya carencia mata una cosecha.
- ¡Que nos mata, que nos mata! gritaban las tres, recogiendo sus faldas para correr más fácilmente por la escalera arriba.
- Se había destocado y su cabello espeso, de color montaraz, cortado por igual, parecía una mata, una muestra de las breñas.
- Tanto valía entonces esto como dedicarse a bandolero sin protección, por lo que toca a la necesidad de vivir a salto de mata.
- Era muy morena, la frente muy huesuda, los párpados salientes, ceja gris espesa, como la gran mata de pelo áspero que ceñía su cabeza.
- Habrá que creer que el árbol de la ciencia es como el clásico manzanillo, que mata a quien se acoge a su sombra dijo Andrés burlonamente.
- Mata el que se ciega, el que aborrece, él no estaba ciego, no aborrecía, estaba triste hasta la muerte, ahogándose entre lágrimas heladas.
- El que mata de hambre al pobre ciudadano señor Barinaga, ¡ese no se gozará en su obra mucho tiempo, porque la indignación pública sube, sube, como la marea.
- ¡Que me mata, que me quiere matar! y Fortunata corrió a sujetarle, lo que no hubiera conseguido a pesar de su superioridad muscular, sin la ayuda de doña Lupe.
- Petra reconocía cierta superioridad en la otra, la adulaba, alababa la mata de pelo negro, los ojos de Dolorosa, el cutis y demás prendas envidiables de su amiga.
- Fuime luego a apear al mesón del Moro, donde me topó un condiscípulo mío de Alcalá, que se llamaba Mata, y agora se decía, por parecerle nombre de poco ruido, Matorral.
- Pero una persona honrada, un cristiano no mata así, de repente, sin morirse él de dolor, a las personas a quien vive unido con todos los lazos del cariño, de la costumbre.
- Aquellos pinchazos que sentía en el orgullo, y en algo más guardado, más de las entrañas, los necesitaba ya, como el vicioso el vicio que le mata, que le lastima al gozarlo.
- Supón, en el ejemplo de antes, que la hiena, en vez de ser muerta por el hombre, mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace una picadura venenosa.
- Y hacíale frente una enorme mata de hortensia, mustia y doblegada por las lluvias de la estación, graciosamente enfermiza, con sus mazorcas de desmayadas flores azules y amarillentas.
- El gordo Arnaiz y su amigo Pastor, el economista, sostenían que todos los grandes problemas se resuelven por sí mismos, y Don Pedro Mata opinaba del propio modo, aplicando a la sociedad y a la política el sistema de la medicina expectante.
- Figúrese usted refirió el médico que Barbacana tiene a sus órdenes otro facineroso, un paisano de Castrodorna, conocido por el Tuerto, que va y viene a Portugal a salto de mata, porque una noche cosió a puñaladas a su mujer y al amante.
- ¡Ah grandísima hipocritona, si me levanto, mala pécora! la que mata a su padre de hambre, la que echa cuentas de rosario y pelos en el caldo, la que me echa en las narices el polvo de la sala, la que se va a misa de alba y vuelve a la hora de comer.
- Aquí de tus promesas, mata, quema, vocifera, anuncia al mundo tu venganza, despídete de la tranquilidad para siempre, busca energía en el fondo del sueño, de los bostezos arranca los apóstrofes del honor ultrajado, representa tu papel, ahora te toca a ti, ahora no es Perales quien trabaja, eres tú, no es Calderón quien inventa casos de honor, es la vida, es tu pícara suerte, es el mundo miserable que te parecía tan alegre, hecho para divertirse y recitar versos.