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Ejemplos de oraciones con la palabra matar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra matar en el contexto de una oración.

Término matar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "matar" aquí tienes una selección de 95 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra matar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No matar.
  • No, matar no.
  • Te voy a matar.
  • Te voy a matar.
  • Y me quiso matar.
  • Matar no me matará.
  • Para matar a Beltrand.
  • Te van a matar, Martín.
  • Había visto matar a Chico.
  • Incapaz de matar una pulga.
  • Estaba decidido a no matar.
  • Matar a la bestia carcelera.
  • ¿Matar y que no te mataran?
  • Se va a matar el mejor día.
  • Me van a matar a la pequeña.
  • La van a matar, Julián, esas.
  • Es nuestra manera de matar pulgas.
  • , dispuesto a matar si era preciso.
  • ¡Me voy a matar! gritó la Fandiño.
  • Eso de matar a la rival es hasta cursi.
  • El revólver es para matar a ese y a esa.
  • Te voy a matar, grandísimo pillo, ladrón.
  • Ella te ha de matar, y ya estás en camino.
  • Una desinfección que puede matar al enfermo.
  • Prefería matar a un marinero que a un negro.
  • Y si el tal no se va a matar moros, sabe Dios si.
  • Si no se trata ya de matarte ni de matar a nadie.
  • Eso es un disparate dijo Bautista te van a matar.
  • O matar a Primitivo, o entregársele a discreción.
  • También acababan de matar a su abuelo en el monte.
  • Pero para matar conejos, prefería quedarse en casa.
  • He dicho, es verdad, muchas veces que la iba a matar.
  • Por supuesto, no entraba en sus planes matar a nadie.
  • ¿Y si tu marido descubriera esto y me quisiera matar?
  • Ya no pienso en matar a nadie, ni aun a los que tanto odié.
  • Que hagas lo que debiste hacer, matar a esa indina, matarla.
  • Esa postrera no lo dudo, pues se trata de matar en esa arte.
  • Una de dos, o matarle o dejarle, y como no le hemos de matar.
  • Mátenme ustedes, señores ingleses, o déjense matar por mí.
  • A usted no le ha de matar la enfermedad, sino la conversación.
  • Ahora me aprovecho del movimiento remiso para matar el natural.
  • Estaba resuelto, era claro, había que matar, ¿quién lo dudaba?
  • Cuando supo lo de las pistolas, resolvió no matar a su contrario.
  • Una noche, según me contó la patrona, la quiso matar el muy bruto.
  • King tarda en matar una mosca un minuto y cuarenta y cinco segundos.
  • Si soy un verídico mulo, un buen Juan que no sabe matar un mosquito.
  • ¡Van a matar a esa criatura! Hombre, no se empeñe en emborrachar al niño.
  • ¡Ay!, yo creí que matar al que nos engaña, al que nos vende, no es pecado.
  • Tú me quieres matar, y en vez de pegarme un tiro, me vienes con esta historia.
  • La idea de matar la considero yo ineficaz y absurda, como un medicamento equivocado.
  • él tenía el deseo, la necesidad de matar y comer lo muerto, y no tenía el derecho.
  • Te voy a matar, pillo le dijo su mamá adoptiva, arrodillándose ante él y conteniendo la risa.
  • Esperaron a que pasara el temporal y se dispusieron los tres a matar el tiempo junto a la lumbre.
  • Don Álvaro no recordaba, pero lo de matar al cómplice con arma blanca le había alarmado un poco.
  • La niña quería ir a tierra de moros de verdad, a matar infieles o a convertirlos, como Germán quisiera.
  • Mi conciencia está hoy tan tranquila no habiendo matado, como firme y decidida estuvo cuando pensé matar.
  • Todo para hacerle incurrir en multa, para matar unos trigos en los que estaba la vida futura de su familia.
  • Y él sentía su deshonra como la siente un padre, quería castigar, quería vengarse, pero matar era mucho.
  • Este hombre me quiere matar y hace todas estas comedias para vengarse en mí y asesinarme a lo bóbilis bóbilis.
  • Lo que recuerdo ahora es que yo estaba cuerdo, más cuerdo que nadie, y de repente me entró el frenesí de matar.
  • Sí, quería matar dentro de ella la duda, la pena, la frialdad, la influencia del mundo necio, circunspecto, mirado.
  • Llamó entonces un platicante, el cual le tomó el pulso y dijo que la hambre le había ganado por la mano en matar aquel hombre.
  • En el interrogatorio se puso en claro que el tío Garrota era borracho, y hablaba de matar a uno o de matar a otro con frecuencia.
  • Qué más quisiera yo replicaba el cura que cambiar la estola por una muleta, y en vez de ayudar a bien morir ponerme a matar toros.
  • Y mientras hablaba, entretenía las manos ciñendo su collar de cascabeles a la Chula, con la cual iba a salir a matar unas codornices.
  • Suele suceder que la bala no toma la dirección conveniente y queda la bestia a medio matar con medio cuerpo muerto y medio cuerpo vivo.
  • Por indicios, por instinto, la gente adquirió la convicción de que el tío Garrota, aunque capaz de matar a su mujer, no la había matado.
  • V Creo que fue el día de la Concepción cuando Rubín salió de su cuarto con un cuchillo en la mano detrás de Papitos, diciendo que la había de matar.
  • La fuerza del resorte no era suficiente para matar al ladrón de corral, pero sí para detenerlo, merced a ciertos ganchos incruentos sabiamente preparados.
  • Este medio era divulgar el crimen, propalar el ominoso adulterio, y excitar al don Quijote de don Víctor para que saliera lanza en ristre a matar a don Álvaro.
  • ¡Que me mata, que me quiere matar! y Fortunata corrió a sujetarle, lo que no hubiera conseguido a pesar de su superioridad muscular, sin la ayuda de doña Lupe.
  • Como hace días nos quiso usted morder, cuando le quitamos el revólver, y daba mordiscos y patadas, y quería matar a todo el género humano, tuvimos que encerrarle.
  • Se despreció profundamente, pero más profundo que el desprecio fue el consuelo que sintió al comprender que no tenía valor para matar a nadie, así, tan de repente.
  • ¡Qué horror! Por eso debes comprender, hombre linfático, que cuando se encuentra uno en el caso de morir o de matar, no puede uno andarse con tonterías ni con rezos.
  • Poco tiempo antes del día en que De Pas meditaba así, varias ciudadanas del barrio de obreros habían querido matar a pedradas a un forastero que se titulaba pastor protestante.
  • Al ruido y voces y que todos dimos, acuden los huéspedes y vecinos y métense en medio, y ellos muy enojados procurándose desembarazar de los que en medio estaban, para se matar.
  • No me matar por no hacer bien las cosas que él no había de ver, y ponerme a reñir, donde lo oyese, con la gente de servicio, porque pareciese tener gran cuidado de lo que a él tocaba.
  • Y mientras los viejos conversaban con las mujeres, los jóvenes se metían en el cafetín cercano, para matar el tiempo ante la copa de aguardiente, mascullando su cigarro de tres céntimos.
  • Así como poco antes había sentido la conciencia tranquila al contener su cólera delante de Ana, ahora se sentía satisfecho ante su resolución de matar al ladrón de su honra si volvía.
  • Sí, he estado ciego, me he portado indignamente, he debido matar a Mesía de una perdigonada, sobre la tapia, o si no correr en seguida a su casa y obligarle a batirse a muerte acto continuo.
  • Yo le consolé como pude, diciendo que si la acción no se había ganado, no fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi cañoncito, y añadí que para otra vez seríamos más afortunados.
  • La habla ética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese.
  • ¡Oh, ese hombre! ¡Ese pillo! ¡Da lástima ver tanto desesperado, tantos padres de familia dispuestos a matarse o a matar a ese granuja si le pillan! El muy ladrón debió saber antes que nadie lo de la baja, y.
  • IV ABURRIMIENTO Las gestiones para encontrar un pueblo adonde ir no dieron resultado tan rápidamente como Andrés deseaba, y en vista de esto, para matar el tiempo, se decidió a estudiar las asignaturas del doctorado.
  • ¡Ay, señor don Evaristo! Parece mentira que yo esté tan fresco después de haberme creído con derecho a matar a un hombre, después de haberme ilusionado con la idea de cometer el crimen, concluyendo por renunciar a ello.
  • Segura estaba la mamá de que la vigilancia de Plácido era como la de un padre, y bien sabía que se habría dejado matar cien veces antes que consentir que nadie tocase al Delfín (así le solía llamar) en la punta del cabello.
  • Lo que yo extraño, tía, lo que yo no puedo explicarme dijo clavando en ella sus ojos que relampagueaban, es que usted consienta esto y lo encubra y me quiera matar, porque sépalo usted, para mí el honor es primero que la vida.
  • Eso me dijo era que se me ofreció una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espada para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo y estaba poniéndolo en términos de matemática.
  • Y al llegar aquí era cuando furioso contra sí mismo, rasgaba aquellos papeles el Magistral, airado porque no sabía escribir de modo que insultara, que matara, que despedazara, sin insultar, sin matar, sin despedazar con las palabras.
  • Se trataba de defender en hermosos versos del siglo diez y siete a una señora que un su hermano quería descubrir y matar, y don Víctor juraba en quintillas que antes le harían a él tajadas que consentir, siendo como era caballero, atrocidad semejante.
  • Aquí fue ella, que se levantó el soldado con la espada tras el huésped, en camisa, jurando que le había de matar porque hacía burla de él, que se había hallado en la Naval San Quintín y otras, trayendo servicios en lugar de papeles que le había dado.
  • Recuerdo que una vez, estando en Palacio, me suplicaron que les mostrase cómo era una, y tuve que capear, picar y matar una silla, lo cual divirtió mucho a toda la Corte, especialmente al Rey Jorge III, quien era muy amigote mío y siempre me decía que le mandase a buscar a mi tierra aceitunas buenas.
  • Como vos sabedes yo so contado aquí por el mas esforzado ome y ardite en el fecho de las armas en toda esta tierra y paresce que los d Ohando a vos han traído por la mejor lanza de Navarra por vengar la muertte de mi suegro que foe en la pelea peleada con lealtad en el Somo é como el cuibdaba matar a mi, yo a el.
  • Señor prosiguió mirando al Cielo con ademán de pitonisa, no creo ofenderte si digo que maldito sea el que inventó los barcos, maldito el mar en que navegan, y más maldito el que hizo el primer cañón para dar esos estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos que no han hecho ningún daño.
  • Su imaginación novelesca soñaba un rapto, después de matar en desafío al infame estudiantón, con otras mil barbaridades por el estilo, y lo mejor del caso era que quien tales barrabasadas se sentía capaz de ejecutar temblaba como un niño en presencia del ídolo amado, y cien veces se le atragantó la declaración que tenía pensada y aprendida, sin faltar punto ni coma.