Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "matías" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra matías para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Don Matías tenía sus manías.
- Don Matías era el tipo del buen burgués.
- A su lado está don Matías el procurador.
- El encuentro con don Matías me preocupaba.
- Don Matías demostraba así su superioridad.
- Pero esta combinación no le gustaba a don Matías.
- La primer visita era indispensable hacerla a don Matías.
- Don Matías y yo nos sentíamos como tipos de distinta raza.
- Al año Hortensia celebró su matrimonio con don Matías Cepeda.
- Don Matías era, aunque no de una manera ostensible, mi adversario.
- Me chocó oír que don Matías hablaba repetidas veces de su clase.
- Media hora después vino don Matías Cepeda y fué presentado a él.
- Te he presentado a Hortensia y a don Matías, porque te pueden servir.
- Menchaca se había asociado con este don Matías Cepeda que has visto.
- La verdad es que si la civilización era lo que creía don Matías Cepeda.
- Para suplir esta falta de ideas, don Matías se refugiaba en las anécdotas.
- Sin duda, el no tener cincuenta años, para don Matías era una impertinencia.
- En la apariencia, don Matías era un hombre respetabilísimo, serio, de ideas profundas.
- Yo, al caer en uno de estos lazos burdos, me confundía, y don Matías soltaba la carcajada.
- Don Paco me explicó que don Matías y doña Hortensia buscaban para la niña un novio de la aristocracia.
- Llegó don Matías y, efectivamente, me recibió con frialdad y como con cierto alarde de no darme importancia.
- Y don Matías seguía así con una velocidad de galápago, hasta contar una anécdota de una vulgaridad aplastante.
- Descendemos de aquel Matías Trujillo que tuvo albardería en la calle de Toledo allá por los tiempos del motín de capas y sombreros.
- Después de almorzar, don Matías y don Ciriaco se retiraron para hablar de negocios, y doña Hortensia y Dolorcitas quisieron enseñarme la casa.
- Mis relaciones con Dolores se averiguarían en seguida, por muchas precauciones que tomáramos, y don Matías me echaría a la calle en cuanto se enterara.
- A veces, huyendo de la coquetería y de los desdenes mortificantes de Dolorcitas, pretextaba una ocupación cualquiera y me marchaba de casa de don Matías.
- Don Matías varias veces le prometió llevarla al teatro, y luego, para demostrar su autoridad sin duda, hacía como que se olvidaba de su promesa y dejaba a la muchacha llorando.
- El señor don Matías Cepeda era el socio principal de la Sociedad naviera Vasco Andaluza, Cepeda y Compañía, propietaria de la fragata que mandaba don Ciriaco y de otros muchos buques.
- A veces me daban ganas de dar un puntapié a aquella gente, que después de todo no me servía para nada, y mandar a paseo a don Matías, a su mujer, a la niña y a todos sus amigos y amigas.
- La primera vez que comprendí claramente las pretensiones aristocráticas de la familia de Dolorcitas, fué hablando con un empleado del almacén de don Matías, a quien yo llamaba el Almirante.
- Constantemente estaban cargando y descargando carros en la calle de la Aduana, llena de almacenes y de escritorios, y constantemente los carretones entraban y salían del almacén de don Matías.
- Todos los domingos, después de almorzar, don Matías, con su levita, sus guantes, su sombrero de copa y sus botas siempre crujientes, se marchaba al Casino Moderado, y no volvía hasta el anochecer.
- Don Matías solía estar en su despacho con su gorro y su bata, cuando no andaba por el almacén, por entre hileras de sacos y de cajas, dando órdenes o paseando con las manos cruzadas en la espalda.
- En el camino mi capitán me explicó en vascuence que la visita la hacíamos principalmente a la señora de Cepeda, una vascongada, paisana nuestra, casada primero con Fermín Menchaca y después con don Matías Cepeda, un almacenista, socio del primer marido.