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Ejemplos de oraciones con la palabra médicos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra médicos en el contexto de una oración.

Término médicos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "médicos" aquí tienes una selección de 37 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra médicos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Envidió a los médicos.
  • Los médicos me dicen que coma carne.
  • La madre indignábase al hablar de los médicos.
  • Los médicos, entre los que había algunos muy chulos.
  • Terminada la ceremonia religiosa, hubo junta de médicos.
  • El molinero, iracundo, comenzó a insultar a los médicos.
  • Ninguno de los médicos había dado a la madre la menor esperanza.
  • Los muchachos de familias acomodadas se hacen ingenieros o médicos.
  • La del Banco creía en la medicina casera y renegaba de los médicos.
  • ¡claro! Tenía cierto miedo a los conocimientos médicos de don Álvaro.
  • Porque los médicos dirán lo que quieran, pero el mejor día hace el crac.
  • Ya me lo ha dicho uno de los médicos, pero necesitaba verlo para convencerme.
  • Era como los médicos que han estudiado el cuerpo humano en un atlas de Anatomía.
  • En la exposición de los datos de la autopsia estaban conformes los tres médicos.
  • Estaba mal cuidado, y para colmo de infortunio caí en manos de médicos desaprensivos.
  • Dijo esto con un tonillo de superioridad impertinente, lo mismo que dicen algunos médicos.
  • Y se separaron testigos y médicos a buena distancia, porque todos temían una bala perdida.
  • Uno de los médicos que colaboraba en la revista, un hombre joven, fué varias veces a ver a Lulú.
  • Claro, yo habría llevado uno o dos buenos médicos y quién sabe, quién sabe si le hubiéramos salvado.
  • Eran como los médicos que no se espantan ya de ningún horror patológico que vean entrar en las clínicas.
  • Y al fin, un año después de abandonar la tienda, murió sin que los médicos supieran con certeza su enfermedad.
  • Es cosa saludable (decía) cenar poco, para tener el estómago desocupado, y citaba una retahíla de médicos infernales.
  • Trujeron médicos y mandaron que nos limpiasen con zorras el polvo de las bocas, como a retablos, y bien lo éramos de duelos.
  • No era una manera de alentar los entusiasmos médicos de los alumnos, pero indudablemente el profesor lo creía así y hacía bien en decirlo.
  • Para operarla, ¡qué demonio! Si aquí se pudiese celebrar junta de médicos, yo dejaría quizás que la cosa marchase por sus pasos contados.
  • Esto lo supieron poco después los médicos, en la casa nueva del Vivero, adonde se trasladó, como se pudo, el cuerpo inerte del digno magistrado.
  • Y no para aquí su magnanimidad, sino que rescata cautivos, proporciona médicos y camas a los pobres, convierte a buen vivir a las mujerzuelas baldías.
  • Alrededor del lecho estaban los dos médicos, Frígilis que tenía lágrimas heladas en los ojos, Ronzal, estupefacto, y el coronel Fulgosio lleno de remordimientos.
  • Leía en El Siglo Médico las vacantes de médicos rurales, se enteraba de qué clase de pueblos eran y escribía a los secretarios de los Ayuntamientos pidiendo informes.
  • Levantó la infernal gente una grita que me aturdieron, y yo, según lo que echaron sobre mí de sus estómagos, pensé que por ahorrar de médicos y boticas aguardan nuevos para purgarse.
  • Por una de estas anomalías clásicas de España, aquellos estudiantes que esperaban en el patio de la Escuela de Arquitectura, no eran arquitectos del porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos.
  • Uno de los médicos del hospital, especialista en enfermedades nerviosas, había dado orden de que a un enfermo suyo, muerto en su sala, se le hiciera la autopsia y se le extrajera el cerebro y se le llevara a su casa.
  • Entre los practicantes había algunos curiosísimos, verdaderas ratas de hospital, que llevaban quince o veinte años allí, sin concluir la carrera, y que visitaban clandestinamente en los barrios bajos más que muchos médicos.
  • Esto de los bailes solía acontecer en las tertulias a donde el setentón acudía sin falta, porque desde que los médicos le habían prohibido escribir y hasta leer de noche, no podía pasar sin la sociedad más animada y galante.
  • Con los ojos enrojecidos por un sordo lloriqueo, iba la madre de un punto a otro de la alcoba cumpliendo lo dispuesto por los médicos, preparando los sinapismos que aplicaba por debajo de las sábanas a las míseras piernas del enfermo.
  • Aconsejaron los médicos aires del campo y del mar para la niña y el aya escribió a don Carlos que un su amigo, Iriarte, el que le había recomendado a doña Camila, vendía en una provincia del Norte, limítrofe de Vetusta, una casa de campo en un pueblecillo pintoresco, puerto de mar y saludable a todos los vientos.
  • Pues en las guerras de la República francesa dijo un oficial andaluz que quería confundir a Don José María, se estableció que en las ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una compañía de ópera, y con esto se ahorraron los médicos y boticarios, pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban todos como nuevos.