Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra meditaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra meditaba en el contexto de una oración.

Término meditaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "meditaba" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra meditaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero meditaba.
  • Maximiliano meditaba.
  • Ya meditaba pocas veces.
  • Don Pompeyo no leía, meditaba.
  • Se sentaba en un banco y meditaba.
  • Por supuesto que ella no es, meditaba el del portal.
  • ¡Qué degradación! Meditaba y veía dos Orgaz hijo sobre la mesa.
  • No me fío, no me fío (meditaba, demostrando en el tono que no las tenía todas consigo).
  • El Magistral mordía yerbas largas y ásperas y meditaba con una sonrisa amarga entre los labios.
  • Obdulia meditaba poco lo que decía, hablaba siempre aturdida, por máquina, pensando en otra cosa.
  • Frígilis estudiaba la fauna y la flora del país de camino que cazaba, y además meditaba como filósofo de la naturaleza.
  • Sin embargo, para que fuese menos ridícula su situación en el Vivero, le parecía muy oportuno poner por obra lo que meditaba.
  • A veces meditaba en ello interrumpiendo la lectura de Fray Luis de Granada y de los seis libros de San Juan Crisóstomo sobre el sacerdocio.
  • En tanto, el héroe se consumía tristemente en Vejer viendo sus laureles apolillados y roídos de, y meditaba y discurría a todas horas sobre un tema importante, es decir.
  • Poco tiempo antes del día en que De Pas meditaba así, varias ciudadanas del barrio de obreros habían querido matar a pedradas a un forastero que se titulaba pastor protestante.
  • Cuando era preciso meditar, por el picor de una de esas ideas, hermanas del abejorro, que se plantan en el cerebro y no hay medio de sacudirlas, o doña Lupe no meditaba, o tenía que hacerlo sentada en la silleta junto a la ventana de la sala, los anteojos en el caballete de la nariz, la cesta de la ropa delante y el gato muy repantigado en un extremo de la alfombrita.