Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra meditación

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra meditación en el contexto de una oración.

Término meditación: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "meditación" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra meditación para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo prefiero los libros de meditación.
  • De meditación, no de parladurías y bullicios.
  • Maximiliano la distrajo de esta meditación, dando quejidos profundos.
  • Feijoo había cerrado los ojos, y se sonreía en las tinieblas de su meditación.
  • Vuelta a la meditación, tomando el hilo de ella en el mismo punto en que lo había soltado.
  • En aquella meditación, lo que descollaba, después de vueltas mil, era un vivo deseo de ser no sólo igual, sino superior a la otra.
  • La meditación y el zurcido no le impedían mirar de vez en cuando a la calle, y la del Ave María es mucho más pasajera que la de Raimundo Lulio.
  • Estaba hambriento de cosas ideales, y la meditación, el estudio y la soledad habíanle dado una receptividad asombrosa para todo lo que procediera del pensamiento puro.
  • Para lo único que le quedaba un poco de conciencia, fuera de lo presente, era para comparar las delicias que estaba gozando con las que había encontrado en la meditación religiosa.
  • Ven a mi templo, y allí encontrarán los sentidos incentivo del alma para la oración, para la meditación y para esos actos de fe, esperanza y caridad que son todo mi culto en resumen.
  • La meditación era mucho más honda y eficaz si la señora tenía metida toda la mano izquierda, hasta más arriba de la muñeca, dentro de una media, y si las claraboyas de esta eran bastante anchas para poder tener sobre ellas enrejados como los de una cárcel.
  • Maximiliano permanecía largas horas en su despacho o en la alcoba, sin salir ni siquiera a los pasillos, sumergido en una meditación que más bien parecía somnolencia, por lo común echado en el sofá, la vista fija en un punto del techo, al modo de penitente visionario.
  • Pero además de las Novenas tenían las almas piadosas otras muchas ocasiones de alabar a Dios y sus santos, en solemnidades tan notables como las fiestas de Pascua y las de Cuaresma, especialmente en los Sermones de la Audiencia, pagados por la Territorial todos los viernes de aquel tiempo santo y de meditación, según Cármenes.