Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "meditaciones" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra meditaciones para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El ilustrado joven se zambulló en un mar de meditaciones.
- ¡Los hijos! Ellos fueron sus primeras grandes meditaciones.
- Eso sí que no lo entiendo dijo Feijoo cayendo en un mar de meditaciones.
- Aquel día doña Lupe tenía, más que nunca, materia larga de meditaciones.
- Francamente dijo al fin, después de muchas meditaciones, tanto como canonizar, no.
- De estas meditaciones la sacó doña Lupe, que después de media noche volvió a entrar en el cuarto.
- Al entrar en la casa, pasó insensiblemente del soliloquio al discurso, dando voz a sus meditaciones.
- En sus meditaciones, solía decir que le había entrado talento, como si dijese que le había entrado calentura.
- Aquel altarito levantado a fuerza de meditaciones y de gimnasias de la razón, se resquebrajaba como si le temblara el suelo.
- Durante aquellas largas horas de cama, con la debilidad que sucedió a la calentura vinieron accesos de melancolía, y meditaciones filosófico religiosas.
- Comprendía que aquellas meditaciones le alejaban de su venganza, que en el fondo del alma él no quería ya vengarse, quería castigar como un juez recto y salvar su honor, nada más.
- A este balcón es al que se asoma Azorín de cuando en cuando, porque es el de su cuarto, y aquí en este cuarto es donde él pasa sus graves meditaciones y sus tremebundas tormentas espirituales.
- Mis meditaciones y mis visiones no se interrumpieron sino cuando el profundo silencio que reinaba en la casa se interrumpió por el sonido de una fresca voz, que retumbó en mi alma, haciéndome estremecer.
- Y además, como tenía su soldada anual, aunque corta, ya no vestía los desechos de don Eugenio y se hacía al año dos trajes, operación que antes de ser emprendida era objeto de serías y profundas meditaciones.
- Pero como saltase en la conversación algo que de cerca o de lejos se relacionara con ella, se le veía caer en sombrías meditaciones y en un mutismo tétrico del cual Juan Pablo, con todas su retóricas, no le podía sacar.