Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra mete

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra mete en el contexto de una oración.

Término mete: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mete" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mete para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Mete estos brazos.
  • Mete, mete a estribor.
  • Mete ruido, mete ruido.
  • ¿Dónde se mete usted?
  • ¿Verdad que no mete respeto?
  • ¿Quién le mete a usted aquí, Sr.
  • Cualquier día nos mete en un conflicto.
  • ¡Y luego, me mete un miedo esa Tulilla.
  • Hijo, por amor de Dios, mete esos brazos.
  • ¿Qué se mete usted en el bolsillo con esto?
  • , ¿pero dónde se mete este condenado hombre?
  • ¿Para qué se mete a buscarle el pelo al huevo?
  • Por supuesto, hablando, de fijo que mete la pata.
  • ¡Pana azul!, ¿y quién te mete a ti en esos lujos?
  • El mejor día abandona a su niño o lo mete en la Inclusa.
  • ¿Quién me mete a mí a poner estorbo a ningún nacimiento?
  • Ea, señoras, cada una a su trabajo, y dejen en paz a quien no se mete con ustedes.
  • Hay quien dice que, si se mete uno por ese agujero, se puede andar como por tierra.
  • No, Jacinta no se mete en esos enredos dijo Moreno mirándola fijamente en los ojos.
  • En fin, hijo, usted dirá que quién me mete a mí a leñador, pero ¿qué quiere usted?
  • Se viste como las aldeanas del país, canta con ellas en la quintana, se mete en la danza y toca la trompa con maestría.
  • Yo necesito hablar, expansionarme, echar fuera de mí esta inquietud que me devora, como si fuese yo mismo quien se mete en aventuras.
  • Su padre tiene amenazadas a todas las mozas de que a la que entre aquí en marchándose su hija, le mete él una perdigonada en los lomos.
  • De modo que dejándola que se explaye a su gusto en todo lo que sea el mete y saca de la vida doméstica, podrás conservar tu independencia en lo demás.
  • Antes de marcharse, el clérigo llena la petaca de tabaco, tomándolo de una caja que hay sobre la camilla, y se mete también en el bolsillo un libro pequeño.
  • Me he enterado de que se mete tan hondo, que si la fortuna le volviese la espalda, en veinticuatro horas quedaba limpio, sin cubrir sus compromisos, y por tanto, deshonrado.
  • La corriente costera se mete en las grandes curvas que hace la costa, y después en las ensenadas y bahías, y lleva, además, restos orgánicos que se depositan en las playas.
  • Lo que hay, muchacho, es que, por lo mismo que les quiero tanto, me preocupa su suerte y no puedo ver con tranquilidad cómo Antonio se mete de cabeza en tan peligrosas aventuras.
  • Es de ver uno de nosotros en una casa de juego con el cuidado que sirve y despabila las velas, trae orinales, cómo mete naipes y solemniza las cosas del que gana, todo por un triste real de barato.
  • Así se explica aquel entrar y salir en los comercios, aquel reír por cualquier cosa, aquel encontrar gracia en cada frase de un hortera, en la diablura de un estudiante que mete la cabeza por un escaparate abierto.
  • Don Horacio llama a los de Orden Público, y la tarasca se mete en la capilla, rompe el púlpito, vuelca el tintero, hace pedazos todos los libros, arma una barricada con las sillas, y coge la copa en que ellos comulgan, y.
  • Y entre los insectos ¡qué de tíos Miserias!, ¡qué de Victorios!, ¡qué de Manolos los Chafandines, no hay! Ahí tienes el ichneumon, que mete sus huevos en una lombriz y la inyecta una substancia que obra como el cloroformo.
  • Todo lo arma decía él ese cerdo cebado del Arcipreste, unido al faccioso del cura de Boán e instigando al usurero del mayordomo de los Pazos, el cual a su vez mete en danza al malcriado del señorito, que está enredado con su hija.
  • Mientras estudió la segunda enseñanza en el colegio de Masarnau, donde estaba a media pensión, su mamá le repasaba las lecciones todas las noches, se las metía en el cerebro a puñados y a empujones, como se mete la lana en un cojín.
  • Si una se pone a ser verbigracia honrada, los muy peines no pasan por eso, y si una se mete mucho a rezar y a confesar y comulgar, se les encienden más a ellos las querencias, y se pirran por nosotras desde que nos convertimos por lo eclesiástico.
  • Ved ahora cómo una rama de los Morenos se mete entre el follaje de los Gravelinas, donde ya se engancha también el ramojo de los Trujillos, el cual venía ya trabado con los Arnaiz de Madrid y con los Bonillas de Cádiz, formando una maraña cuyos hilos no es posible seguir con la vista.