Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra meterse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra meterse en el contexto de una oración.

Término meterse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "meterse" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra meterse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El marqués no pudo decir meterse.
  • Es gana de meterse en vidas ajenas.
  • No hay que meterse en vidas ajenas.
  • Dijo que no quería meterse en estos.
  • Y mucho cuidadito con meterse en sitios malos.
  • Prefería meterse en su cuarto y leer novelas.
  • No le tiene cuenta ahora a Primitivo meterse en dibujos.
  • Habría él dado cualquier cosa por tener dónde meterse.
  • Fortunata comprendió que también quería meterse con ella.
  • Él, por esconderse, asió de los otros para meterse debajo.
  • Estas cosas le pasan a mi querida tía por meterse a redentora.
  • ¡Qué carácter estoy echando! se dijo al meterse en su cuarto.
  • Se puso lo mismito que un pavo, y dijo que él no quería meterse en.
  • ¡Vaya, que un chico delicadito como tú, meterse con esas viciosonas.
  • Ya era tiempo dijo antes de meterse en el rincón en que solía estar.
  • De aquí para acá, están mis cosas y en ellas no tiene usted que meterse.
  • Creyendo que estaba mortalmente herido, no quería meterse en líos con la justicia.
  • Lo mejor que podía hacer en su situación desairada, era meterse los dedos en la boca.
  • Quería meterse en un barco y navegar hasta la tierra de los moros y buscar a su papá.
  • Bueno está mi sobrino para meterse en lances, él que se asusta de entrar en un cuarto sin luz.
  • ¡Inoportuna reminiscencia! Julián se apresuraba a replicar, sin meterse en honduras fisiológicas.
  • No es eso, hijo mío, no es eso respondía el Obispo sofocado, con ganas de meterse debajo de tierra.
  • Al meterse en la cama y estirar los huesos, exhalaba un ¡ah! que no se sabía si era de dolor o de gusto.
  • Y anda que andarás, vino a hacerse la consideración de que no sentía malditas ganas de meterse en su casa.
  • La una por mantener lo que llama su rango, y el otro por meterse entre gentes que de seguro se burlan de él.
  • Don Baldomero, sin meterse en dibujos, dijo una cosa muy sensata, producto de su observación de tanto tiempo.
  • Pero hija, ¿conque es cierto que mandaste a Deogracias meterse en las alcantarillas para salvar unos niños abandonados.
  • ¡buen peine está! Harta de retozar con los curas, se quiere hacer la obispa catoliquísima y meterse en el confesonario.
  • Unos fachendas, hambrientos de figurar, deseosos de meterse en una esfera superior a la suya, aunque se pongan en ridículo.
  • El hogar un cuartel místico, con chistes de cura por todo encanto, resuelven libremente meterse monjas, para gozar un poco de.
  • ¡Qué ganas de meterse en lo que no les importa! Y ahora te pregunto yo dijo Fortunata más cariñosa, pero bastante más seria.
  • Ilustración Invitamos a Tommy a venir con nosotros, pero dijo que no, que se estaba divirtiendo mucho para meterse en un rincón.
  • Visita dejó la mantilla sobre el lecho de su amiga y se preparó a meterse en todo, sin hacer caso del gesto impertinente de Petra.
  • Aceptó el joven, mas no le satisfizo el ensayo, y renunció en absoluto a meterse en negocios que traen muchas incertidumbres y desvelos.
  • Si sólo se tratara de tenerle unos días en la cárcel, hasta me alegraría, para que escarmiente y no vuelva a meterse donde no le llaman.
  • Para negar a Dios con la constancia y energía con que él lo negaba, no hacía falta leer mucho, ni hacer experimentos, ni meterse a cocinero químico.
  • Teresa luchaba con el marido, que, repuesto de su dolorosa sorpresa y aguijoneado por el interés, que hace cometer locuras, quería meterse en aquel infierno.
  • A don Álvaro se le antojaba muy verosímil y muy ingenioso y oportuno el expediente de sujetar a don Luis y meterse en casa de su novia en calidad de prometido.
  • Después de una lucha en que quedaron en el campo varios combatientes, los holandeses, más en número, habían hecho meterse en el castillo de proa a los enemigos.
  • Ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran a la iglesia a rezar el rosario, no andaría Patillas tan suelto por España haciendo diabluras.
  • Don Baldomero no tenía carácter para poner un freno a su estrepitoso cariño paternal, ni para meterse en severidades de educación y formar al chico como le formaron a él.
  • Volvieron a meterse en la taberna los cuatro hombres, y poco después se unieron a ellos Manisch, el patrón del barco la Fleche, que al entrar se quitó el sudeste, y dos marineros más.
  • ¡A ver quién era el guapo que se atrevía á meterse en aquellas tierras! Y toda la gente de la huerta, hasta las mujeres y los niños, parecían contestar con sus miradas de mutua inteligencia.
  • Tal era su miedo de que la señora le viese, que bajó la escalera a escape, y se le erizaba el cabello pensando en que si Guillermina subía cuando él bajaba, no tendría dónde meterse para evitar su encuentro.
  • Tal era Sor Facunda, dama ilustre de la más alta aristocracia, que dejó riquezas y posición por meterse en aquella vida, mujer pequeñita, no bien parecida, afable y cariñosa, muy aficionada a hacerse querer de las jóvenes.
  • Tellagorri le curtía a Martín, le hacía andar, correr, subirse a los árboles, meterse en los agujeros como un hurón, le educaba a su manera, por el sistema pedagógico de los Tellagorris que se parecía bastante al salvajismo.
  • Don José había trabajado en casi todos los puntos de España y de sus Indias después, encontrando pequeña su patria para su gloria, había ido a otros países, hasta que, viéndose perseguido, tuvo que meterse en el barco negrero, cosa que le repugnaba profundamente por sus sentimientos de humanidad.
  • Y sin embargo, la pobre hilandera, al llegar cerca de allí, deteníase indecisa, temblorosa, como las heroínas de los cuentos ante la cueva del ogro, dispuesta á meterse á campo traviesa para dar vuelta por detrás del edificio, á hundirse en la acequia que bordeaba el camino y deslizarse agazapada por entre los ribazos.
  • Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de frase seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no un idioma único primitivo, si el Egipto fue una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría.