Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra metiéndose

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra metiéndose en el contexto de una oración.

Término metiéndose: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "metiéndose" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra metiéndose para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • (metiéndose la mano en el bolsillo).
  • Y, en efecto, se la pasó metiéndose en lo que no le importaba.
  • Pero, criatura, ¿que siempre ha de estar usted metiéndose en lo que no le importa?
  • Y metiéndose la uña del pulgar entre los dientes, tiraba con fuerza, produciendo un chasquido.
  • Luego la popa fué bajando y metiéndose en el mar y se formaron torbellinos y grandes olas encima.
  • ¡Mucho ojo, tío Barret ! Aquella gente era de justicia, y el pobre siempre pierde metiéndose con ella.
  • Después cogía en la boca un buche de agua y algunos granos de algarroba, y metiéndose el pico en la boca.
  • La delantera se insubordina metiéndose en la acera, y las otras toman aquello por pretexto para no tirar más.
  • Pero no tenía ganas de ver gente y se echaba fuera, metiéndose otra vez por el campo hasta divisar las arcadas del acueducto del Lozoya.
  • Pero después la sátira se remontó, metiéndose de rondón en la política, y las fallas se convirtieron en burlas al gobierno y caricaturas de la autoridad.
  • En la madrugada, cerca de las cuatro, oía chirriar los pesados portones, entraba el carruaje en el patio, con gran estrépito, y él saltaba de la cama metiéndose los pantalones.
  • Por la noche, ¡con qué placer saltó al andén de la estación, hendiendo a codazos la muchedumbre que obstruía la salida! Con los zapatos llenos de polvo, llevando en las manos dos ramas de naranjo cargadas de bolas de oro que esparcían fresco perfume, pasó como un hombre satisfecho de la vida ante los revisores y dependientes de Consumos que vigilaban la puerta, y corrió a la calle de Gracia, metiéndose en la escalerilla con un arranque de audacia que a él mismo le causaba asombro.