Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra mías

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra mías en el contexto de una oración.

Término mías: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mías" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mías para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No son mías.
  • ¿Para camisas mías?
  • Unas chicas amigas mías.
  • Yo la cogí entre las mías.
  • ¿Me aguardabais, hijas mías.
  • No hay tal muerte, hijas mías.
  • Vean si eran preocupaciones mías.
  • La conozco, como conozco las mías.
  • Bastantes jaquecas me dan las mías.
  • Sí, ella tiene sus cosas y yo las mías.
  • Señoras mías les dijo, ¿qué bueno traen ustedes por aquí?
  • Sólo que las mías no son malas, al menos no las tengo por tales.
  • Y por esto sufro que a espaldas mías hable mal de mis costumbres.
  • Pero, señoras mías dijo De Pas hablemos con formalidad un momento.
  • , ¿que yo iba a sufrirte tus lecciones, y no te iba yo a dar las mías?
  • ¡Otro médico! ¡Otro hombre! Además, yo no tengo cosas mías en que pensar.
  • Está a 172, y si usted quiere comprarme las mías a 170, ahora mismo las largo.
  • Me voy, hijas mías dijo con expresión melancólica, a pesar de su carita siempre alegre.
  • Poco a poco, señoras mías observó el rico avariento, echándose sobre el respaldo del sillón.
  • Quien ve estas botas mías, ¿cómo pensará que andan caballeras en las piernas en pelo, sin media, ni otra cosa?
  • ¡Para hombres bonitos está el tiempo! Con que resignarse, hijas mías, que por ser cabras no ha de abandonaros vuestro pastor.
  • Ofrecíle mi persona para hacerle espaldas, mas él, que tenía trazado el deshacerme las mías, dijo que le importaba ir solo, que me fuese.
  • Las mías han sido tan tremendas, que el día que me tocaba, no podía menos que compararme a San Pedro Mártir, con el hacha clavada en la cabeza.
  • Si doña Casta sabe que estas ausencias mías son para venir a visitar a la que le tomó las medidas a su niña, al instante me limpia el comedero.
  • Lo primero, hijas mías decía con unción el expositor, es limpiar el intellectus de errores adquiridos en la infancia, de prejuicios y muletillas.
  • Luego, en los calcañares, me enseñó otras dos señales, y dijo que eran balas, y yo saqué por otras dos mías que tengo que habían sido sabañones.
  • Fuime corriendo a don Diego, que estaba leyendo la carta de su padre, en que le mandaba que se fuese y que no me llevase en su compañía, movido de las travesuras mías que había oído decir.
  • Aquellas tristezas, aquellos arranques mal disimulados de impaciencia, de despecho, que yo observaba con el rabillo del ojo ¡ay! ¡sí, esto era lo cierto, con el rabillo! ¿serían ilusiones mías, nada más que ilusiones?