Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "minutos" aquí tienes una selección de 84 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra minutos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Doce minutos.
- Pasaron dos minutos.
- Ha tardado doce minutos.
- Minutos de no entenderse.
- Las nueve menos siete minutos.
- Hacía algunos minutos que callaban.
- Ana se levantó cinco minutos después.
- ¿A las tres y diez minutos de la tarde?
- ¡Que no fueran los minutos horas! Adiós.
- Había habido algunos minutos de silencio.
- Espera cinco minutos y oirás las campanadas.
- Los minutos transcurren lentos, interminables.
- En sorber el tórax emplea treinta y un minutos.
- La campanilla de la escalera sonaba cada cinco minutos.
- Pasaban minutos y minutos y los del comedor no venían.
- ¡y él que creía no haber pasado allí veinte minutos!
- ¡Lugarejo, dos minutos! gritó una voz rápida y ronca.
- La dejaba sola horas y horas que a él le parecían minutos.
- Al cabo de algunos minutos, el cura levantó la vista y dijo.
- Cerca del lecho, arrodillada, rezó algunos minutos la Regenta.
- No me ha dejado ni siquiera descabezar un sueño de diez minutos.
- No era todavía hora de cenar, faltaban más de cuarenta minutos.
- Doña Manuela permaneció inmóvil algunos minutos en la bocacalle.
- Pasaban segundos, algunos minutos muy largos, y la mano no llamaba.
- Pero estas veinticuatro horas eran de otra manera, se contaban por minutos.
- Joaquín siguió algunos minutos hablando de aquellas bromas y se despidió.
- Pero marchaba uno, y los demás le guardaban cierto respeto por algunos minutos.
- Salió Papitos más pronta que la vista, y estuvo fuera como unos veinte minutos.
- A los diez minutos su fisonomía estaba tan variada, que si la ves no la conoces.
- En la succión del tórax emplea Ron veintiocho, treinta, treinta y tres minutos.
- Más que mirarla, se puede decir que la examinó despacio durante algunos minutos.
- Se los frotó con los dedos, bostezó, luchó algunos minutos con el sueño invasor.
- Obedece durante diez minutos, y de repente vuelve otra vez con el señor alcalde mayor.
- Soplar y limpiar caldos y consultar el reloj para contar los minutos y hasta los segundos.
- Y como si no hubiesen transcurrido muchos minutos, contestó á la pregunta de la muchacha.
- ¡Periódicos a él! Por hacer que hacemos estaba allí cinco minutos, y salía triunfante.
- Aplausos y carcajadas, y a los pocos minutos servían de blanco todos los bebés de la orquesta.
- Esperó algunos minutos, con la cabeza tendida en dirección del Vivero, espiando todos los ruidos.
- Pues bien, Ana, después de leer cinco minutos, había arrojado el libro con desdén sobre un banco.
- Quedose solo en el comedor mi hombre, y después de quince minutos de espera, Dorotea le mandó pasar.
- Es una mala crianza, porque bien sabe dónde estoy, y desde su obrador aquí se viene en tres minutos.
- Se rozaban sus brazos, sus rodillas, las manos sobre todo, durante minutos, y fingían no pensar en ello.
- Repitió Pepe los golpes, y al cabo de dos minutos se abrió un balcón y una voz agria dijo desde arriba.
- Púsose de centinela en la calle del Bastero, y cinco minutos después vio a la fundadora entrar en la casa.
- Estaba cinco minutos en el gabinete, paseando del balcón a la puerta, y se despedía con un gruñido cariñoso.
- Interrumpiendo un silencio de algunos minutos dijo el Magistral con una voz que se parecía a la del gato blanco.
- A todos los recibió afablemente, sonrió a todos, pero contaba los minutos que faltaban para las diez de la noche.
- Acaso el instinto de cobardía propio de su raza les moverá a agazaparse breves minutos detrás de un arbusto o de una peña.
- Pero Pic no la suelta y logra afianzarla en un rincón, donde la mosca permanece cuatro minutos pataleando, y al cabo sucumbe.
- Quince minutos después aparecieron entre los árboles desnudos don Álvaro y sus padrinos, más el señor don Robustiano Somoza.
- Pero transcurridos breves minutos, apareció en el zaguán el juez en persona, deshaciéndose en excusas por la torpeza de la muchacha.
- Y, demudados ambos, se contemplaron algunos minutos silenciosamente, ella preguntando con imperiosa ojeada, él resuelto ya a engañar, a mentir.
- Bajando la cabeza, se atravesó en la entrada del hórreo, y por espacio de algunos minutos defendió su presa haciéndole muralla con el cuerpo.
- Pero Juanito tembló, pensando que podía quedarse solo y desesperado dentro de pocos minutos por culpa de su timidez, y al fin se sintió hombre.
- Salió Fortunata despidiéndose muy fríamente, y a los dos minutos se despidió también Maximiliano con ánimo de alcanzarla todavía en el portal.
- Por el día Encarnación, que era muy lista y se volvía loca de gusto cuando su ama le dejaba tener el pequeñuelo en brazos durante algunos minutos.
- En cuanto estaba diez minutos en la casa materna, ya no se la podía aguantar, porque se ponía desasosegaba y buscaba pretextos para marcharse diciendo.
- El cual paseó tres o cuatro minutos entre los libros tumbados en el suelo, por los senderos que dejaban libres aquellos parterres de teología y cánones.
- ¡Y decir que cinco minutos antes no se les prevenía siquiera la posibilidad de que don Pedro y el mundo lo interpretasen así! No, no lo olvidará Julián.
- Entró la pecadora en la sala, que hacía también las veces de comedor, a poner la mesa, operación en extremo sencilla y que quedaba hecha en cinco minutos.
- A los diez minutos de haber salido el cuerpo, entró Severiana con los ojos hinchados, y abrió todas las puertas, ventanas y balcones para que se ventilara la casa.
- Don Pedro, a pesar de la urgencia alegada para apurar a Julián, aguardó dos minutos en la puerta, quizás con la ilusión recóndita de ser detenido por la muchacha.
- Algunos minutos antes de llegar á su vivienda, cerca de la alquería azul donde las muchachas bailaban los domingos, el camino se estrangulaba, formando varias curvas.
- Después se restregaba los ojos y estiraba los brazos y el cuerpo todo, tardando lo menos cinco minutos en aquel desperezo que activaba la circulación de su poca sangre.
- Ana había desaparecido otra vez, había entrado en la casa, olvidando a Santa Juana Francisca sobre el banco, y a los dos minutos estaba otra vez allí con chal y sombrero.
- Cegado por el humo y contando los minutos como siglos, abrió Batiste la puerta, y por ella salió enloquecida de terror toda la familia en paños menores, corriendo hasta el camino.
- Y torpemente, acompañando sus expresiones con muecas y arañazos en las perneras del pantalón, fué explicándose, aunque entre palabra y palabra transcurrían á veces dos minutos.
- Y a los pocos minutos ya estaban amigablemente en torno de la mesa, con el mantel cubierto de migajas de bizcocho, las jícaras de chocolate vacías y clavando barquillos en las entrañas de los sorbetes.
- Sin embargo, cinco minutos llevaba don Saturnino Bermúdez empleados en explicar el mérito de la pintura a aquellas señoras y al caballero que llenos de fe y con la boca abierta escuchaban al arqueólogo.
- Ni cinco minutos tuvieron que esperar, porque al punto entraron dos madres que ya estaban avisadas, y casi pisándoles los talones entró el señor capellán, un hombrón muy campechano y que de todo se reía.
- Pero no habían pasado diez minutos cuando entró Don Evaristo, con su criado, que le sostenía por el brazo derecho, y Fortunata le condujo hasta la sala en una de cuyas butacas se sentó el anciano pesadamente.
- Y se transformó el clérigo en dos minutos en un montañés esbelto, fornido, que lucía apuesto talle con aquella ropa parda ceñida al cuerpo fuerte y de elegancia natural y varonil, lleno de juventud todavía.
- Ni tomo más alimento que jícaras de caldo y leche y alguna pequeña galleta, ni duermo más que algunos minutos, y estoy tan débil, que hace veintiséis días que no he puesto los pies en la calle, porque no puedo andar.
- Tardó aún cosa de dos minutos en recobrar la expedición de la lengua y en poder escupir al ventarrón, cada vez más desencadenado y furioso, una retahíla de injurias contra los infames calumniadores del partido de Trampeta.
- No debía de estar muy trastornada cuando en vez de tomar por la calle de la Montera, en la cual el gentío estorbaba el tránsito, fue a buscar la de la Salud y bajó por ella, considerando que por tal camino ganaba diez minutos.
- Sonrió el cochero, sacudió un latigazo al aire, el caballo extenuado saltó sobre la carretera dos o tres minutos, y como si aquello fuese una falta de formalidad indigna de sus años, que eran muchos, volvió al paso perezoso sin protesta de nadie.
- En un decir Jesús se vestía, se lavaba, salía al parque donde solía esperar dos o tres minutos a Frígilis, si no le encontraba ya allí, y en esto y en el viaje a la estación se empleaba el tiempo necesario para llegar algunos minutos antes de la salida del tren mixto.
- No habrían transcurrido cinco minutos cuando Barbacana, que por detrás de los visillos registraba el teatro del combate, sonrió silenciosamente, o más bien regañó los labios, descubriendo la amarilla dentadura, y apretó con nerviosa violencia la barandilla de la ventana.
- Cuando, pocos minutos después, hábilmente la sitiaba junto a una ventana del comedor, mientras Víctor iba con Paco a las habitaciones de este a ponerse el batín ancho y corto, la Regenta necesitó recordar, para mantenerse fría y serena, que nada serio había habido entre ella y aquel hombre.
- ¡Figúrate cuál sería mi ansiedad! ¡Qué lejos estaba hoy, cuando rescatamos al Santa Ana, de que tú te hallabas en él! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos en las disposiciones que di con permiso de estos señores, y el navío de Álava habría quedado libre en dos minutos.
- Voy por el tintero y no tardó cinco minutos en volver, y al entrar de nuevo en la alcoba, vio que Fortunata se había incorporado en su cama con el chiquillo en brazos, y que después, entre ella y Encarnación, le ponían bien abrigadito en su cuna de mimbres, la cual venía a ser como un canasto.
- Instintivamente, movida por el dolor, se agarró también á los rubios pelos de la hilandera, y durante algunos minutos se las vió á las dos encorvadas, lanzando gritos de dolor y rabia, con las frentes cerca del suelo, arrastrándose mutuamente con los crueles tirones que cada una daba á la cabellera de la otra.
- A los dos minutos aquellos violines y violas, clarinetes y flautas, a quienes acompañaba en su laboriosa gestación armónica un plano de Erard, comenzaron a llenar el aire con sus acordes, como se prometía decir en El Lábaro del día siguiente Trifón Cármenes, el cual había osado preguntar a la hija segunda del barón si le favorecía.
- Allí se arrodilló, se echó sobre el vientre, para espiar por entre las cañas como un beduíno al acecho, y pasados algunos minutos volvió á correr, perdiéndose en aquel dédalo de sendas, cada una de las cuales conducía á una barraca, á un campo donde se encorvaban los hombres haciendo brillar en el aire su azadón como un relámpago de acero.