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Ejemplos de oraciones con la palabra miradas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra miradas en el contexto de una oración.

Término miradas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "miradas" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra miradas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sus miradas hablaban.
  • Esparció sus miradas por la sala.
  • Sus miradas no salían de la ciudad.
  • Lanzábanse miradas de sorda hostilidad.
  • Abre los ojos y le busca con las miradas.
  • Don Juan contemplábalo con miradas de amor.
  • Pensó la joven, echando miradas a su interior.
  • Y la gratitud paternal brillaba en sus miradas.
  • Decían las miradas triunfantes de la Fandiño.
  • Sus miradas vagaban por los dibujos de la colcha.
  • El mar purísimo les unía las miradas y las almas.
  • Cruzáronse las miradas y la criada rindió la suya.
  • Su madre le lanzaba en la mesa miradas interrogantes.
  • Y las miradas de la de Santa Cruz volvieron a flecharla.
  • Y después las miradas volvían a sí misma con mayor tristeza.
  • Luego revolvió a todos lados sus miradas anhelantes, diciendo.
  • El entusiasmo, la conversión, se leían en miradas y sonrisas.
  • Salió a la Ronda y echó miradas de artista a una parte y otra.
  • Comprendí que me había conocido y que mis miradas la cohibían.
  • Poco risueña en verdad, esparciendo miradas de un lado para otro.
  • Aquellas miradas de congoja reposada, de acongojado reposo, decían.
  • Y yo te juro que te aburrirás más si no vuelves a Dios tus miradas.
  • Entre los tres cruzábanse alegres miradas, sonrisas de satisfacción.
  • Miradas melancólicas que parecían observar algo a través del follaje.
  • Muchachos y muchachas se comen a miradas, se quieren, hasta se lo dicen.
  • Su madre no tenía llanto, abrazos, desesperación, ni miradas siquiera.
  • Con esta pareja no se juega, parecía decir con sus miradas silenciosas.
  • No había más que ciertas miradas mutuas que ambos sorprendían a veces.
  • Y bien miradas y de cerca aún despertaba más Gertrudis el ansia de goce.
  • Pero Barbarita le echó unas miradas que le cortaron el hilo de su discurso.
  • Pensó con profunda convicción, comiéndose a miradas la cara del rapazuelo.
  • Salió triunfante, echando a una parte y otra miradas de altivez y desprecio.
  • Tampoco ella chistaba nada y sus miradas caían al suelo como pesas de plomo.
  • El bolsista adivinaba algo en las miradas de la esposa de su antiguo principal.
  • Encontrar expresión amorosa en las miradas, sin necesidad de ponerse al habla.
  • Sus miradas me herían más que sus palabras, pero debí tratarle de otro modo.
  • En sus miradas se expresaba alternativamente la timidez, la audacia y el enfado.
  • Rostros lánguidos, ceños de enamorados celosos, miradas como rayos de pasión.
  • La calva parecía mayor, y sus miradas tenían cierto reposo que la tranquilizó.
  • Las barracas se cerraban á su paso, y desde lejos les seguían miradas hostiles.
  • Dejó esparcir sus miradas por la pared testera, como buscando por allí un apoyo.
  • Me gusta verlas tan hermosas, con sus ropas de lujo y sus miradas fijas en un punto.
  • Siempre que pasaba por la sala echaba la esposa de Rubín miradas furtivas a la calle.
  • Las conversaciones se suspendieron, las miradas se clavaron en la hija de la italiana.
  • ¡Y a él menos! repitió doña Lupe, clavando en la delincuente sus miradas como flechas.
  • Recordaba también las palabras de envidia, las miradas de curiosidad de doña Águeda (q.
  • El humo y los silbidos de la fábrica le hacían dirigir miradas recelosas al Campo del Sol.
  • Rompió el chico a llorar becerrilmente, lanzando angustiosas miradas al impasible Primitivo.
  • Pues del mismo modo Azorín no acertaría a explicar lo que dice Pepita con sus miradas suaves.
  • Pero todos sus propósitos de energía desvaneciéronse ante las miradas suplicantes de su madre.
  • ¡Querían perderle! Pero las siete acequias acogían estas interrupciones con furibundas miradas.
  • Empezó a menear la cabeza con displicencia, y echando miradas de desdén a una parte y otra, dijo.
  • A Rosita Briones le centellearon los ojos y envolvió a Martín en una de sus miradas enigmáticas.
  • O las miradas no expresaban nada, o la de aquel sujeto era un memorial pidiendo que se le convidara.
  • Por la noche, y esquivando las miradas de la gente, llegamos a la finca en donde había estado Allen.
  • Todos dirigían al pobre jaquecoso miradas de lástima y algunos le proponían remedios extravagantes.
  • Las miradas y la voz de la santa se le agarraban a su interior como sustancias perfectamente asimiladas.
  • Nunca, nunca accedería ella a satisfacer las ansias que aquellas miradas le revelaban con muda elocuencia.
  • Pero sus miradas iban inconscientemente a detenerse en aquellos caballos que pasaban a pocos pasos de ellas.
  • Naturalmente decía Ido a cada instante, echando ansiosas miradas en redondo por ver si aparecía la chuleta.
  • Fortunata frunció el ceño, y sin levantar las miradas del suelo, doblaba y desdoblaba un pico del delantal.
  • Aquel duro, dado aparte, lejos de las miradas famélicas del resto de la familia, era exclusivamente para él.
  • Fortunata le bebía a ella las miradas, jactándose de adivinarle el pensamiento, el cual bien podía ser este.
  • Pero de repente, sin saber cómo, criada y ama cruzaron sus miradas, y en una mirada pareció que se entendieron.
  • La brillante pollada del balcón agitábase con gran algazara, sin importarle las miradas curiosas de los de abajo.
  • Por ser nuevo en el país y haber rehusado siempre quedarse a comer en las fiestas, era blanco de todas las miradas.
  • No quiero que ensucies así, ni con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse las almas de tus hijos.
  • Después, los frecuentes encuentros en el camino y las miradas fijas del muchacho, que parecían querer decirla algo.
  • Y al decirlo, sus miradas chocaron con las de Sor Facunda, que se acercaba con semblante extraordinariamente afligido.
  • Que las miradas que podían haberle envalentonado no eran compromisos de los que echa en cara ningún hombre de mundo.
  • Y a fuerza de paciente astucia logró sorprender miradas de conocimiento íntimo entre Ramiro y la criada de servicio.
  • Visanteta, insensible a las miradas agradecidas del ama y contestando a sus palabras con gruñidos, seguía trabajando.
  • ¿Quería negar valor a las miradas fijas, intensas, que a veces le otorgaba como favor celestial que no debe prodigarse?
  • Corrió la gente curiosa, agrupándose en torno á Batiste y el gitano, que seguían con sus miradas la marcha del animal.
  • Con esto se tranquilizó el joven comprendiendo que las miradas no eran más que la inspección médica de todos los días.
  • Aún intentó un esfuerzo para dominar situación tan penosa, y echando miradas de alarma a la vidriera de su alcoba, dijo.
  • Empezó a comer con apetito la sopa fría, echando miradas indagatorias e inquietas a su señora tía, que evitaba el mirarle.
  • Sentíase satisfecho de la situación el señor Cuadros, y las ávidas miradas fijas en el palco parecíanle un homenaje a él.
  • Lo que primero atrajo mis miradas fue la extrañeza de sus bastones, que eran unos garrotes retorcidos y con gruesísimos nudos.
  • Ana sorprendió alguna de aquellas miradas rápidas y compadeció al enamorado galán, sin tomar a mal su curiosidad indiscreta.
  • Esta tenía la cabeza echada hacia atrás, moviéndola sobre la almohada con cierta inquietud, y sus miradas vagaban por el techo.
  • Comprendía aquellos ardores que con miradas unos, con palabras misteriosas otros, daban a entender todos los jóvenes de Vetusta.
  • Y los que eran observadores podían notar las señales del amor, de la coquetería, en gestos, movimientos, risas, miradas y rubores.
  • Guardaría, pues, su tesoro, y se valdría de todas las trazas de su ingenio para defenderlo de las miradas y de las uñas de Nicanora.
  • Siempre que estaba en casa, no quitaba los ojos de su mujer, estudiándole los movimientos, las miradas, los pasos y hasta el respirar.
  • Pero paró en seco al ver que Tónica se ruborizaba, dirigiéndole miradas de reproche por la libertad con que formulaba sus ilusiones.
  • Ya había miradas de fuego, sonrisas perezosas que presentían imposibles, celos dramáticos que daban al conjunto un tono de grandeza.
  • Siempre que Juanito se encontraba en la tienda con el viejo comerciante, éste le lanzaba miradas tan pronto de compasión como de desdén.
  • Fortunata dijo que sí con la cabeza, y sus miradas daban a entender que aquel perdón era de los fáciles, porque el amor andaba de por medio.
  • Hablaron un buen rato en la entrada del mercadillo, sin fijarse en miradas maliciosas ni darse cuenta de los rudos encontronazos de la multitud.
  • Mientras las miradas del jinete eran cohetes que se encaramaban a la barandilla en que descansaba el pecho fuerte y bien torneado de la Regenta.
  • Miradas y sonrisas, si la distancia no consentía otra cosa, iban y venían enfilándose como podían en aquella selva espesa de cabezas humanas.
  • Ana le observaba con miradas de inquisidor, de las que algo le remordía la conciencia, y sin embargo no pudo notar síntomas de pasión mundana.
  • Ana esquivaba unas veces las miradas de don Álvaro, que fumaba apoyando un codo muy cerca de los de Anita, también reclinada sobre el antepecho.
  • ERA a Rosa y no a su hermana Gertrudis, que siempre salía de casa con ella, a quien ceñían aquellas ansiosas miradas que les enderezaba Ramiro.
  • Mesía, dejando detrás de sí a su amigo, ocupó el medio del balcón, arrogante y desafiando las miradas de los clérigos que pasaban debajo de él.
  • Y todos con la cara fosca, hablando á gritos, entre enérgicos manoteos, lanzando tal vez desde lejos miradas de odio á la antigua barraca de Barret.
  • Sólo las magistraditas y las perchas de López comían con cierto dengue y lanzaban miradas escandalizadas cuando veían en sus copas dos dedos de vino.
  • Completamente aturdido, cual si le hubieran descargado una maza sobre el cuello, Izquierdo se sentó sobre la cesta, y esparció sus miradas por el suelo.
  • Solía esparcir melancólicamente sus miradas por la calle, entre el gentío, sin fijarse en nadie, cual si buscaran a alguien que no quería dejarse ver.