Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mirándole" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mirándole para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La chulita callaba mirándole.
- Preguntó Elvira mirándole a Manolita a los ojos.
- Primo le dijo el otro mirándole con socarronería.
- Y ella en medio, en el hueco de luz, mirándole seria, dulce.
- ¡moverse! el caso no era para estar todos mirándole con la boca abierta.
- Ballester dijo Maxi mirándole fijamente y como quien vuelve de un letargo.
- Preguntó Guillermina, mirándole con los ojos guiñados y apuntándole con la aguja de media.
- Y tenía en su cara tal expresión de abatimiento, que la santa se quedó como lela mirándole.
- Ha estado un momento pensándolo, y como Pepita continuaba mirándole ansiosa, ha dicho al fin.
- El Provisor todos los días le pasaba revista, como a un recluta, mirándole de hito en hito cuando le creía distraído.
- Y a renglón seguido la consabida palabrita de casamiento dijo mirándole de lleno y observándole indeciso en la respuesta.
- Amorraba la cabeza entre los brazos cruzados sobre el mármol, y el dueño del establecimiento, mirándole con sorna, le decía.
- Estábamos Smiles y yo mirándole con ansia, cuando vimos que dos hombres blancos se arrastraban por detrás de un muro a observar lo que hacía Allen.
- Papitos, que aquella mañana había sido castigada porque trajo de la plaza una merluza muy mala, creyó que a su ama no se le había pasado el berrinchín, y temblaba mirándole las manos.
- Joshé creía que, cuando él se quitara la chaqueta y el chaleco, toda la familia rompería a reir a carcajadas, pero fué todo lo contrario, porque el señor Arizmendi, mirándole con ojos terribles, le dijo.
- Ni había oficio en el mundo que más le cuadrase, porque aquello no era trabajar ¡qué demonio!, era retratarse, y el que trabajaba era el pintor, poniendo en él sus cinco sentidos y mirándole como se mira a una novia.
- Aquel cojerle la cara con ambas manos y estarse en silencio mirándole al alma por los ojos y, sobre todo, cuando apoyaba el oído sobre el pecho de ella ciñéndole con los brazos el talle, y escuchándole la marcha tranquila del corazón le decía.
- Y mirándole a la cara y viéndola tan consumida, con la piel terrosa, los ojos mayores y más vagos, la hermosa boca contraída siempre, menos cuando sonreía a su hija, calculaba que la señorita, por fuerza, debía saberlo todo, y una lástima profunda le inundaba el alma.
- Ballester, que ya tenía noticia, por una esquelita de doña Lupe, del rudo acceso de aquella mañana, le vigilaba disimuladamente, mirándole por el rabillo del ojo, pero en una de las vueltas que dio al laboratorio, Maxi dejó bruscamente el trabajo y se fue a la calle sin sombrero.