Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "miren" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra miren para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Miren ustedes.
- Señoras, vengan, miren.
- Miren que yo con esta facha.
- Miren que ponerse en ese estado.
- Miren por dónde sale ahora este.
- Miren ustedes que aquella amistad tan íntima.
- ¡Que barbaridad! ¡Miren que no tener tú un tambor.
- ¡Miren Frígilis! Tiene mucha confianza con Álvaro, que le respeta mucho.
- ¡Miren la tía bruja decía para sí, bebiéndose las lágrimas, con su teta menos.
- ¡Miren la pobreza y el regalo que hace el Señor al cristiano! Si pasaba mujer decía.
- Miren esa, tan orgullosa y rígida, tapando el matute que la otra bribona ha introducido en su casa.
- ¡Qué infamia! Y miren la otra, la mosquita muerta, con su cara de Niño Jesús y su fama de virtud.
- ¡Miren qué bien le estaría a un hombre lampiño como yo la ermita! ¡O a un hombre vinajeroso y sacristando ser mozo de mulas! Ea, señor, que son grandes pesadumbres esas.
- Miren ustedes, decía Ronzal, que todavía no era sabio, yo creo todo lo que cree y confiesa la Iglesia, pero la verdad, eso de que el cielo ha de ser una contemplación eterna de la Divinidad.
- Los que quieran conocer su rostro, miren el de Rossini, ya viejo, como nos le han transmitido las estampas y fotografías del gran músico, y pueden decir que tienen delante el divino Estupiñá.
- ¡Y luego nos llamarán a nosotros hipócritas! ¡Miren ustedes qué recato, qué decoro y qué vergüenza les ha entrado a los incircuncisos de Cebre! (en boca del arcipreste, incircunciso era tremenda injuria).
- Pero si alguna vez vamos dentro del coche, es de considerar que siempre es en el estribo, con todo el pescuezo de fuera, haciendo cortesías porque nos vean todos y hablando a los amigos y conocidos aunque miren a otra parte.
- ¡Miren el todo trapos, como muñeca de niños, más triste que pastelería en Cuaresma, con más agujeros que una flauta y más remiendos que una pía y más manchas que un jaspe y más puntos que un libro de música (decía un estudiantón de estos de la capacha, gorronazo), que hay hombre en la sopa del bendito santo que puede ser obispo o otra cualquier dignidad, y se afrenta un don Peluche de comer! ¡Graduado estoy de bachiller en artes por Sigüenza!