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Ejemplos de oraciones con la palabra miserable

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra miserable en el contexto de una oración.

Término miserable: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "miserable" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra miserable para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Soy una miserable.
  • Pero qué, ¿está miserable?
  • , yo soy un miserable, señora.
  • Veo lo miserable que soy al lado suyo.
  • ¡Canalla! ¡Miserable! gritó Ugarte.
  • Juan, toda la vida serás un miserable.
  • Automáticamente pesa sobre el miserable.
  • Pero miserable, y comiéndose sus ahorros.
  • ¿No es verdad, señores, que es un miserable?
  • Las enfermas eran de lo más caído y miserable.
  • ¡Y qué ambición! Bien mezquina, bien miserable.
  • El primer día me dijo Feijoo que estaba miserable.
  • Es lógico que el miserable por instinto odie la ley.
  • Todo el mundo me hizo sufrir cuando era un miserable.
  • Ya estaba deseando dejar este país, miserable y atrasado.
  • Ese hombre y este pueblo me llenan la vida de prosa miserable.
  • Era una escena triste, daba una idea bien miserable de la humanidad.
  • Pero ¿quién hacía caso de un miserable, víctima del aguardiente?
  • ¡Qué atrasado, pero qué atrasado estaba aquel miserable lugarón!
  • Yo infeliz, yo miserable, yo carne flaca, qué haría sino sucumbir.
  • Rencores, odios, rencillas, lucro miserable, vanidad microbiológica.
  • ¡Y el miserable que me lo niegue o lo ponga en duda se verá conmigo.
  • Recordaba el cuadro, por modo miserable, la Cena de Leonardo de Vinci.
  • Quizá, en vista de su aire miserable, parte de mi cólera desapareció.
  • ¡Por usted, por el amor que la tengo estoy yo en este miserable rincón!
  • ¡Miserable! ¡debí matarle! gritó don Víctor cuando ya no era tiempo.
  • ¡Traidor, miserable, ladrón de honras! ¡Y esa tonta que se deja engañar!
  • Algo le decía en la conciencia que el oficio que había tomado era miserable.
  • ¡Venganza! ¡venganza! se dijo o soy un miserable, un ser digno de desprecio.
  • ¿Para vivir como un miserable conejo y recitar unos cuantos chistes estúpidos?
  • Lloraste por tu Pitusa de tu alma, y te llamabas miserable por haberla abandonado.
  • ¡Qué miserable soy en estas horas de desaliento! ¡Qué infamias estoy pensando!
  • Sí, me voy, no tengas cuidado, por no patearle las tripas a ese idiota, miserable.
  • ¡Que por un canalla miserable tengamos que andar así! murmuraba Allen, entre dientes.
  • Celedonio sintió un deseo miserable, una perversión de la perversión de su lascivia.
  • Los hombres, los señoritos, esa raza de Caín, corrompida y miserable, tienen la culpa.
  • Aquel miserable se había permitido asegurar cosas que hacían enrojecer al pobre Juanito.
  • Pero ahora sería una miserable si consentía a don Álvaro insistir en sus provocaciones.
  • De modo que, aun viéndose perdida y deshonrada por ese miserable, todavía le quiere usted.
  • La percalina de que iba forrado el féretro miserable se había abierto por dos o tres lados.
  • ¡Déjale! No, porque es un miserable, un canalla cobarde, y te va a pedir perdón de rodillas.
  • Y ese ha sido el miserable que abusando de su fuerza maltrató al pobre Maxi, débil y enfermizo.
  • De todo lo que has dicho, parece deducirse que yo soy un miserable, un cualquiera, uno de tantos.
  • Aquel había sido su único amigo en la triste juventud, en el tiempo de la servidumbre miserable.
  • ¡Y él, el miserable, hombre indigno, cobarde, estaba filosofando y su honor sin vengar todavía!
  • ¿Te acuerdas de lo que me dio que hacer aquella miserable calumnia por ser tú noble y confiadote?
  • Pero ellos, los vetustenses, los de la capital ¿cómo han de contentarse con tan miserable comidilla?
  • ¡Oh vida miserable! Pues ninguna lo es más que la de los locos que ganan de comer con los que lo son.
  • Don Antero, el cura, se paseaba, con los brazos cruzados, por la sala miserable, haciendo rechinar el piso.
  • A pesar de sus pretensiones de noble, ni lo es ni tiene más que una renta miserable y una viudedad irrisoria.
  • ¡Lástima concluía Obdulia, sin sentir lástima, que un bijou tan precioso se guarde en tan miserable joyero!
  • ¡Le dejaba para entregarse a un miserable lechuguino, a un fatuo, a un elegante de similor, a un hombre de yeso.
  • Cuando el miserable y desvencijado vehículo llegaba a las primeras casas de los arrabales de Vetusta, obscurecía.
  • Oh el hombre que había reducido a tal estado al señor Barinaga era bien miserable, merecía la pública execración.
  • Era Rubín hombre de buen corazón, y le pareció poco humano aumentar las tinieblas de aquella triste y miserable vida.
  • En su teoría del dinero equivalente a mérito, llevada a la práctica, desheredado tenía que ser sinónimo de miserable.
  • Cantaba mal, y siempre andaba apuntando con él el catalán, el cual era la criatura más triste y miserable que Dios crió.
  • ¡Soy un miserable, soy un miserable! gritaba por dentro Quintanar mientras el tren volaba y Vetusta se quedaba allá lejos.
  • Aquella gente de las casas de vecindad, miserable, sucia, exasperada por el calor, se hallaba siempre dispuesta a la cólera.
  • Y siguió brindando por todas las excelencias naturales que él echaba de menos en su miserable cuerpo de anémico incurable.
  • Creía tener valor para no entregar jamás el cuerpo, aquel miserable cuerpo que era propiedad de don Víctor sin duda alguna.
  • Pero no había que pensar en semejante miserable, capaz de dejar perecer a toda su familia antes que desprenderse de una peseta.
  • Si crees que eso te vale, gran miserable, usurero, recocho en dinero repitió Guillermina con tono y sonrisa de chanza benévola.
  • La moda y la calumnia le han arrinconado, y yo como el vulgo miserable, me pongo a gritar también, ¡crucifícale, crucifícale!
  • Quedó el campo por don Pompeyo, que volvió a sus paseos y después fue a la cocina a espumar el puchero miserable de don Santos.
  • Con el producto de aquella liquidación miserable había vivido y se había emborrachado en la última parte de su vida el pobre Barinaga.
  • El trueno le sonaba a carcajadas de su mala suerte, a sarcasmos del diablo que se burlaba de él y de su miserable condición de clérigo.
  • Él respondía sonriendo, echando fuego por los ojos, que no tenía nada, que era aprensión, que no había que pensar en su cuerpo miserable.
  • Lo miserable, lo canallesco era que trataba con una crueldad inútil a aquellas desdichadas acogidas allí y las maltrataba de palabra y de obra.
  • En aquellos momentos don Fermín tenía en la cabeza toda una mitología de divinidades burlonas que se conjuraban contra aquel miserable Magistral de Vetusta.
  • Debía de ser demasiado grande, demasiado hermoso para estar tan cerca de aquella miserable vida que la ahogaba, entre las necedades y pequeñeces que la rodeaban.
  • Y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima.
  • Toda eres mía, sobre todo porque te quiero como tu miserable vetustense y el aragonés no te pueden querer, ¿qué saben ellos, Anita, de estas cosas que sabemos tú y yo.
  • En miserable bodegón, en un sótano lleno de telarañas, en cualquier lugar subterráneo y fétido habría estado contenta con tal de tener al lado a quien entonces tenía.
  • Pensaba que si las madres de aquellos desgraciados que iban al spoliarium, hubiesen vislumbrado el final miserable de sus hijos, hubieran deseado seguramente parirlos muertos.
  • Otro miserable y además un estúpido que merecía cuanto mal le viniera encima, como él, como Ana lo merecían también, como lo merecía el mundo entero que era un lodazal.
  • Y arriba, en el espacio azul, puro, ideal, deshonrado por un crimen, veíase caer al palomo inerte, apelotonado, atravesado por veinte tiros, como un miserable puñado de plumas.
  • Y Juanito pensaba con rabia en su antiguo ídolo como el devoto que pierde la fe, y en la imagen milagrosa que antes le arrancaba lágrimas de emoción ve sólo un miserable leño.
  • Servía de Celestina para estas comunicaciones la tía de Fortunata, Segunda Izquierdo, que en Mayo último se le había presentado, miserable y llorosa, a que le diera una limosna.
  • Prestando a réditos del ocho por ciento al mes, y más los años de hambre, y metiendo miedo a todo el mundo para que le paguen bien y no le nieguen una miserable deuda de un duro.
  • Buena prueba era él mismo, que a pesar de sentirse enamorado por modo angélico, caía una y otra vez en groseras aventuras, y satisfacía como un miserable los apetitos más bajos.
  • La limpieza de aquellas en que predominaba el vecindario noble o de tales pretensiones por lo menos, era triste, casi miserable, como la limpieza de las cocinas pobres de los hospicios.
  • El Magistral en vez de entrar en la huerta por el postigo por donde habían salido, dio vuelta a la muralla y entró en las cocheras, de donde hizo sacar su miserable berlina de alquiler.
  • Ella tenía a los pies de la cama la caza del león, ¡pero estampada en tapiz miserable! Ana corrió con mucho cuidado las colgaduras granate, como si alguien pudiera verla desde el tocador.
  • Aunque fuera para volver a encontrar el recuerdo de un adulterio infame y de un marido burlado, herido por la bala de un miserable cobarde que huía de un muerto y no había huido del crimen.
  • El duelo de Shanti Andía, y contaba mis amores con Dolorcitas en Cádiz y mi desafío con el marido, todo arreglado de tal manera, dicho con tal perfidia, que yo aparecía como un miserable completo.
  • Sólo diremos que, en concepto de los facultativos más acreditados, no ha sido extraña a la pérdida que lamentamos la falta de condiciones higiénicas del edificio miserable que habitan las Salesas.
  • Los empleados tenían la palidez de la abstinencia y la contemplación, pero producida por los miasmas del covachuelismo, miserable, sórdido y malsano, complicado aquí con la ictericia de los rapavelas.
  • Pero viendo a nuestro comandante comprendí que todos los idiomas deben tener un hermoso vocablo para expresar aquella grandeza de alma que me parecía favor rara vez otorgado por Dios al hombre miserable.
  • Pero esto no impidió que la señora siguiese con la mirada iracunda el grupo sucio, maloliente y miserable que se alejaba, anonadado por el hambre y la pena, entre el oleaje de alimentos y de general alegría.
  • En Matalerejo, en su tierra, Paula Raíces vivió muchos años al lado de las minas de carbón en que trabajaba su padre, un miserable labrador que ganaba la vida cultivando una mala tierra de maíz y patatas, y con la ayuda de un jornal.
  • Y sólo por medio de una pasión noble, ideal, que un alma grande sabría comprender, y que sólo un vetustense miserable, ruin y malicioso podía considerar pecaminosa, sólo por medio de esa pasión cabía lograr tan alto y tan loable intento.
  • Aquel tipo miserable y siniestro era fanático, violento y cobarde, se recreaba contando sus fechorías, manifestaba crueldad bastante para disimular su cobardía, tosquedad para darla como franqueza y ruindad para darle el carácter de habilidad.
  • A media noche, cuando los hornos estaban apagados y dormía Pedro, y dormía el amo, y nadie pensaba en comer, allá a dos leguas de Vetusta, en el río Celonio velaba un pobre aldeano tripulando miserable barca medio podrida y que hacía mucha agua.
  • Divulgóse por el pueblo el caso atroz, llegó a oídos de don Alonso Coronel y como no tenía otro hijo, desengañóse de los embustes de Cabra y comenzó a dar más crédito a las razones de dos sombras, que ya estábamos reducidos a tan miserable estado.
  • Al contrario, aquel día y los siguientes experimenta como un sentirmento de consuelo, de bienestar y de alegría, porque la señorita Nucha, en el cielo, estará desquitándose de lo sufrido en esta tierra miserable, donde sólo martirios aguardan a un alma como la suya.
  • Bandos de pilletes que ya esperaban ojo avizor la tradicional profanación, corrían tras las monedas, y al caer tantos sobre una sola en racimo de carne y andrajos, excitaban la risa de los fieles, mientras ellos se empujaban, pisaban y mordían disputándose el ochavo miserable.
  • Algunos fatuos estimaban en mucho la propiedad de una casa, por miserable que fuera, en la parte alta de la ciudad, a la sombra de la catedral, o de Santa María la Mayor o de San Pedro, las dos antiquísimas iglesias vecinas de la Basílica y parroquias que se dividían el noble territorio de la Encimada.
  • Yo aun no lo puedo ser, y como no lo puedo ser, al enviarte esta dote a ti, hermana mía, para que puedas vivir con tu marido, pienso que ésta es mi venganza, la venganza del abandonado, la venganza del sarnoso contra el sano, la venganza del miserable con el descendiente de la familia considerado y mimado.
  • ¡Oh! ¡qué hipócrita, qué gazmoña miserable sería yo si tal hiciera! ¡Qué romanticismo del género más ridículo y repugnante sería el mío, si después de tanta piedad que yo creí profunda, vocación de mi vida en adelante, volviera una pasión prohibida a enroscarse en el corazón, o en la carne, o donde sea!