Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "miserables" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra miserables para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡Sois unos miserables!
- ¡Miserables! Sí, miserables.
- ¿Qué pueden decir esos miserables?
- Que eran unos miserables y unos cerdos.
- ¡Bueno! ¡bueno! Los Miserables, siempre la comedia.
- Allá dentro, bien os oigo, miserables, no os ocultéis.
- Los hombres, digo, los señoritos, somos unos miserables.
- ¡miserables! yo no sospechaba que se pudiera hablar de eso.
- ¡Esos miserables tienen ahí toda la moneda de la diócesis!
- Así viven, pobres y miserables, los labradores de la Meseta.
- Pero van siendo muchos miserables, y el día menos pensado nos tumban.
- ¡Miserables! decía con voz patética, de bajo profundo ¡miserables!
- ¿Quiere usted ser el Obispo de Los miserables, un Obispo de libro prohibido?
- Somos pobres, muy pobres, unos miserables que sólo entendemos de tomar el sol.
- Esto no lo sabrá nadie, porque no han de ser tan miserables que nos sigan los pasos.
- Las viviendas, en aquella segunda capa, eran más estrechas y miserables que en la primera.
- ¿Cree que toda la vida la hemos de pasar como unos miserables, con pan y cebolla y un vestido viejo?
- No se puede negar que viven como miserables, pero lo mismo hace el señor Capalleja y ese es millonario.
- Yo creo que lo más cuerdo es remontarse sobre todas estas miserables cosas que exasperan a la Humanidad.
- ¿para quién, pues, las fabulosas riquezas que aquellos miserables se imaginaban en poder de don Eugenio?
- Fermo, ¿te fue bien toda la vida dejándote guiar por tu madre, en estas cosas miserables de tejas abajo?
- La otra, que no emplee usted medios tan miserables y tan indignos como éste y eché el periódico al suelo.
- ¡Miserables! Ya estarían convencidos de que era difícil hincarle el diente, de que sabía defenderse solo.
- Tuvo que confesar que no despreciaba ni aborrecía a don Álvaro, a pesar de que sus intenciones eran torcidas, miserables.
- Notaba el Magistral que su poder se tambaleaba, que el esfuerzo de tantos y tantos miserables servía para minarle el terreno.
- Para mí las ciudades están hechas por miserables y sirven para que las saqueen los hombres fuertes dijo Martín con violencia.
- De Pas estaba pensando que los miserables, por viles, débiles y necios que parezcan, tienen en su maldad una grandeza formidable.
- Sobre todo ahora, que tenía más que hacer, algo mejor y más dulce que odiar y perseguir a miserables, dignos de desprecio y de lástima.
- Pero huía de ella, acogíase a la piedad, y visitaba con celo apostólico y ardiente caridad las moradas miserables de los pobres hacinados en pocilgas y cuevas.
- Se acusaba al Magistral, a lo que podía entender, de vicios tan torpes, de tan miserables delitos, que lo grosero de la calumnia la hacía de puro inverosímil inofensiva casi.
- Era éste un conjunto de cabañas miserables, hechas con palos, piedras y barro, cubiertas unas con hierbas y otras con un tejido especial formado por pelo de camello o de cabra.
- Aunque ya no era joven, su cuerpo fuerte, su piel tersa y blanca, sus brazos fornidos, sus caderas exuberantes excitaban la lujuria de aquellos miserables que vivían en tinieblas.
- Ya había hecho dos visitas al asilo de la calle de Alburquerque y acompañado una vez a Guillermina en sus excursiones a las miserables zahúrdas donde viven los pobres de la Inclusa y Hospital.
- Algunas veces Andrés trató de convencer a la planchadora de que el dinero de la gente rica procedía del trabajo y del sudor de pobres miserables que labraban el campo, en las dehesas y en los cortijos.
- La crueldad de la vida en Alcolea, la explotación inicua de los miserables por los ricos, la falta de instinto social, nada de esto para él existía, y si existía tenía un carácter de cosa libresca, servía para decir.
- ¡Qué hermosa sería una revolución decía Andrés a su patrona, no una revolución de oradores y de miserables charlatanes, sino una revolución de verdad! Mochuelos y Ratones, colgados de los faroles, ya que aquí no hay árboles.
- ¡de todos modos habían de murmurar los miserables! y en cuanto a las personas decentes, las que a él le importaban, esas no habían de creer nada malo porque él, como hacía Ripamilán, como habían hecho otros sacerdotes, fuese a las posesiones de Vegallana.
- El seminario, la sotana, que era la toga del hombre libre, la que le podría arrancar de la esclavitud a que se vería condenado con todos aquellos miserables si no le llevaban sus esfuerzos a otra vida mejor, una digna del vuelo de su ambición y de los instintos que despertaban en su espíritu.
- Aprendiz siempre hambriento, dependiente después en una época en que los mayores sueldos eran de cincuenta pesos anuales, a fuerza de economías miserables consiguió emanciparse, y con ayuda de sus antiguos amos, que veían en él un legítimo aragonés capaz de convertir las piedras en dinero, fundó Las Tres Rosas, tiendecilla exigua que en diez años se agrandó hasta ser el establecimiento de ropas más popular de la plaza del Mercado.
- Pero advirtiendo con ojos de piedad a que hay tres géneros de gentes en la república tan sumamente miserables que no pueden vivir sin los tales poetas, como son farsantes, ciegos y sacristanes, mandamos que pueda haber algunos oficiales públicos de esta arte, con tal que puedan tener carta de examen de los caciques de los poetas que fueren en aquellas partes, limitando a los poetas de farsantes que no acaben los entremeses con palos ni diablos, ni las comedias en casamientos, ni hagan las trazas con papeles o cintas, y a los de ciegos, que no sucedan en Tetuán los casos, desterrándoles estos vocablos.