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Ejemplos de oraciones con la palabra misticismo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra misticismo en el contexto de una oración.

Término misticismo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "misticismo" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra misticismo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Comprendo el misticismo.
  • Tiene otra vez sus proyectos de misticismo.
  • El misticismo era una exaltación nerviosa.
  • Se había acabado el Paraguay, no más misticismo.
  • Y tanto misticismo, y tanto hermano mayor del alma.
  • Ya estaban lejos los días del misticismo supuesto, de la contemplación.
  • Pero bien podría darle por el misticismo y no querer salir, y quedarme yo in albis.
  • Visita llamaba misticismo a toda devoción que no fuera como la suya, que no era devoción.
  • ¡qué sabía ella! pero aquello era una delicia mucho más fuerte que todas las del misticismo.
  • Las tías, que habían maliciado algo de aquel misticismo pasajero, se habían burlado de él cruelmente.
  • Sin darse cuenta del porqué, don Víctor se figuraba el misticismo de su mujer como una cefalalgia muy aguda.
  • Que cuando yo creía tenerla dominada, cuando yo creía que el misticismo y el Provisor eran agua pasada que no movía molino.
  • Al recuerdo de su agravio sintió Maximiliano en su alma una reacción brusca contra aquel misticismo recién aprendido, más hijo de la necesidad que de la convicción.
  • Canteros, albañiles, zapateros y armeros carlistas, beatas pobres, criadas tocadas de misticismo más o menos auténtico, chalequeras y ribeteadoras, este fue su pueblo de penitentes bien pronto.
  • Inclinó un poco la cabeza, con cierto misticismo báquico, y con los ojos levantados a la luz de la araña, con palabra suave, tibia, lenta, comenzó la confesión que oían sus amigos con silencio de iglesia.
  • ¡Ni electricidad ni misticismo! Una vez le había dado una bofetada a un chusco que le había cogido por la levita, en el gabinete de física de la Universidad, para hacerle entrar en una corriente eléctrica.
  • A que no llegaban las suaves pláticas del misticismo y fraternidad de que seguía gozando en compañía de aquel señor canónigo que acababa de pasar por allí, con las manos cruzadas sobre el vientre, rodeado de monaguillos.
  • Una mujer deslumbrante de hermosura por alma y cuerpo, que en una hora de confesión le había hecho ver mundos nuevos, le llamaba ahora su hermano mayor querido, se entregaba a él, para ser guiada por las sendas y trochas del misticismo apasionado, poético.
  • Sin tener fe ni dejar de tenerla, acostumbrada ya a no pensar en aquellas grandes cosas que la volvían loca, Anita Ozores volvió a las prácticas religiosas, jurándose a sí misma no dejarse vencer ya jamás por aquel misticismo falso que era su vergüenza.
  • ¡No faltaba más! Pero comprendiendo que mientras reinase en el corazón de Ana lo que él llamaba el misticismo erótico (era tan grosero como todo esto al pensar) no podría adelantar un paso, se había retirado, había levantado el campo hasta mejor ocasión.