Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mitad" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mitad para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Samaniego la mitad.
- Llegó hasta la mitad.
- Pídeme ahora la mitad.
- Bajaba en mitad de una luz.
- Estoy arrepentida por mitad.
- Acompañaré a mi cara mitad.
- Esto fue a la mitad de la Cuaresma.
- Preguntó Jacinta a mitad del camino.
- De las ocho, la mitad están ocupadas.
- La mitad de carne, la mitad de algodón.
- La mitad de las tierras estaban removidas.
- Les hemos hecho casi la mitad del edificio.
- La mitad de la gente estaba muerta o herida.
- Pero aún falta por votar la mitad del Congreso.
- Todavía está a la mitad y ya se está cayendo.
- Juntáronse, chocando en mitad del angosto pasillo.
- Llego al Español cuando están a mitad de un acto.
- Los conventos ocupaban cerca de la mitad del terreno.
- Pero tras de la ropa, sólo la mitad de su seno era de carne.
- Nada, que estoy decidido a cuidarla como si fuera mi cara mitad.
- Resultado, que la cuenta quedó reducida a poco más de la mitad.
- Jacinta, en tanto, quería llegar a un arreglo ofreciendo la mitad.
- Tú te pasas el día y la mitad de la noche en alguna conspiración.
- En mi tiempo, la mitad de los días los marineros estaban sublevados.
- Primero, para echarle a su cara mitad un lazo más y ligaduras nuevas.
- En mitad de la denuncia del guarda, el querellado no podía contenerse.
- Aquí le estaba diciendo a su cara mitad, que le voy a dar unas píldoras.
- La mitad de la culpa por lo menos la tendrá usted, señor marqués exclamó.
- Esta mitad de la plaza no tenía la regularidad monótona del tendido de sombra.
- La otra mitad fue destinada al socorro de los patriotas más o menos auténticos.
- Retrocedió, y a mitad del camino acordose de que su mujer había guardado el arma.
- La mitad me debéis, o por lo menos mucha parte, y si no me la dais, ¡juro a Dios.
- La mitad de las deshonras que hay en la vida no son más que pobreza, chica, pobreza.
- La otra mitad era insensible y bien se le podía clavar un puñal sin que le doliese.
- Aquella trabajaba con ardiente energía, y en esto se le fue la mitad de su legítima.
- Muy mal debe andar la máquina, cuando a mitad de la calle de Alcalá ya estoy rendido.
- Pero a la mitad del trabajo un vigilante encontró la mina, y hubo que suspender la obra.
- Y tendía la mano, recorriendo con ella la otra mitad de la cama, apretándola algunas veces.
- Dábanmelos y vendíamosles la mitad sisada, y de lo que comprábamos sisábamos la otra mitad.
- Las fincas todas hipotecadas, y si las vendía, no llegaría su importe a la mitad de las deudas.
- Yo me figuro que Zaldumbide debía quedarse con más de la mitad de la ganancia en cada expedición.
- Pero ese trabajo podrán hacerlo porque ya recibirán, hecha por los jóvenes, la mitad de la labor.
- La índole de las relaciones que con las personas tuviese determinaba el predominio de tal o cual mitad.
- Pues en caso de medicina, decía que Galeno no supo la mitad que él para muela, desmayos, males de madre.
- A la mitad de la novena sale de la sacristía un monaguillo que lleva un farol y va tocando una campanilla.
- Hay un cadávere difunto allí en mitad de la gente gritó Papitos que tenía medio cuerpo fuera del balcón.
- Tenía delante una pareja hechicera, iluminada por el sol que ya ascendía aproximándose a la mitad del cielo.
- Empujado por la miseria, había caído allí con su enorme y blanducha mitad como podía haber caído en otra parte.
- De los veinte o treinta negros tomados en Mozambique habían muerto y servido de pasto a los tiburones más de la mitad.
- En los crepúsculos de invierno, obscuros y muchas veces lluviosos, salvaba Roseta temblando más de la mitad del camino.
- Si se compraba aceite de por junto, carbón o tocino, escondíamos la mitad, y cuando nos parecía, decíamos el ama y yo.
- No había éste pronunciado dos palabras, cuando una bala le llevó la mitad de la cabeza, y su sangre salpicó mi rostro.
- Entre tanto, gran parte de los cañones había cesado de hacer fuego, porque la mitad de la gente estaba fuera de combate.
- Y cuentan las crónicas platónicas, que antes de llegar a la mitad del segundo juego, las pobres fichas se quedaron solas.
- Yo que llegaba a mi casa dispuesto a andar otro tanto, ahora me siento fatigado a la mitad de esta condenada calle de Alcalá.
- ¿Por qué había de quedarse en la mitad del camino, cuando podía seguir a su principal hasta el paraíso de los millonarios?
- En ella depositaba el bizcocho don Fermín, con dientes de perlas lo partía la criada, y el señorito se comía la otra mitad.
- Pero ponía en práctica todos los artificios imaginables para engañar al mundo, aparentando la mitad de aquella cifra aterradora.
- No señor, que los señoritos y las señoritas ya estaban en casa muy tranquilos cuando ustedes estarían llegando a mitad del monte.
- ¡Qué diablo! Ya estaban casi en la mitad del camino, cerca del Mercado, y él callaba, sin atreverse a decir lo que tan pensado tenía.
- Mandáronme leer el primer nominativo a los otros, y era de manera mi hambre que me desayuné con la mitad de las razones, comiéndomelas.
- Detúvose el joven frente a las Micaelas, mirando la obra de la nueva iglesia que llegaba ya a la mitad de las ojivas de la nave principal.
- Se le figuraba que eran símbolo del universo, que era así, ceniza, frialdad, un cigarro abandonado a la mitad por el hastío del fumador.
- En un cuartucho que había servido de tahona y que daba a un corralillo, había una tinaja grande cortada por la mitad y hundida en el suelo.
- Agachados, corriendo por cerca de la borda, nos fuimos acercando hasta saltar a la toldilla de popa, que cogía casi toda la mitad del barco.
- En mitad de la ascensión pensó que rodaba al pie del hórreo, y apretó contra el pecho a la niña, que, despertándose, rompió en llanto.
- Nunca creí que desempeñara funciones correspondientes a tantos hombres el que no podía considerarse sino como la mitad de un cuerpo humano.
- Barinaga se cubrió, dio una palmada en la copa del sombrero verde y extendiendo un brazo, mientras se tambaleaba en mitad del arroyo, gritó.
- Al fin, yo salí tan bienquisto del pueblo que dejé con mi ausencia a la mitad de él llorando y a la otra mitad riéndose de los que lloraban.
- Y sus cejas arqueadas en mitad de la frente, sus ojos extraordinariamente iluminados denotaban la importancia que daba a este punto de la lección).
- Mis temores no fueron vanos, pues aún no estaba fuera la mitad de la tripulación cuando un sordo rumor de alarma y pavor resonó en nuestro navío.
- Unos ojos que parecía que hacían gimnasia, obligados día y noche a las contorsiones místicas de una piedad maquinal, mitad postiza y falsificada.
- Diferentes veces, en las intimidades con su cara mitad, Maximiliano había expresado esas tristezas tan comunes en los matrimonios que no tienen hijos.
- Todas las tardes, al anochecer, reuníanse allí los amigos de don Eugenio, la mitad de los cuales vestían sotana y pertenecían al clero de San Juan.
- A mitad de la escalera se volvió la harpía, y mirando con inflamados ojos a las monjas que en el corredor quedaban, les decía en un grito estridente.
- Quisieron tras esto darme de pescozones pero no había dónde sin llevarse en las manos la mitad del afeite de mi negra capa, ya blanca por mis pecados.
- No hay peor situación para un hombre que pasarse la mitad de la vida rabiando por probarlo y no pudiendo conseguirlo, ya por timidez, ya por esclavitud.
- No tengo la cabeza para cuentas, pero he calculado a la ligera lo que debo a los corredores, y ni con la tienda ni con mis fincas tendré para pagar la mitad.
- La mitad por lo menos del mérito de la gloria está en su dificultad, y para Julio la dificultad de conseguir el dinero constituía uno de sus mayores encantos.
- Eran los sollozos indispensables de los días de Pasión, los mismos que se exhalaban ante un sermón de cura de aldea, mitad suspiros, mitad eruptos de la vigilia.
- En el primer peldaño de la escalera estaba sentada una mujer que vendía higos pasados en una sereta, y por poco no la planta el zapato de orillo en mitad de la cara.
- Figúrese usted que para hacerse la raya al peinarse apoya el peine en la barbilla y lo va subiendo por la boca y la nariz hasta que acierta con la mitad de la frente.
- FIN DE LA PARTE SEGUNDA Parte tercera I Costumbres turcas i Juan Pablo Rubín no podía vivir sin pasarse la mitad de las horas del día o casi todas ellas en el café.
- También él abreviaba el rezar y la mitad de la oración no acababa, porque me tenía mandado que en yéndose el que la mandaba rezar, le tirase por el cabo del capuz.
- De noche, según le dijo a Andrés, cuando se acostaba ponía una botella de vino debajo de la cama, y si se despertaba cogía la botella y se bebía la mitad de un trago.
- Nelson, herido mortalmente en mitad del combate, según después supe, por una bala de fusil que le atravesó el pecho y se fijó en la espina dorsal, dijo al capitán Hardy.
- Y no pudiendo con todo el trabajo, dejaba improductiva y en barbecho la mitad de su tierra feraz, pretendiendo con el cultivo de la otra mantener á la familia y pagar al amo.
- Pero el agua de la ría se había marchado, la barca tropezó en el fondo con las piedras en mitad del pasaje y por más esfuerzos que habían hecho no habían conseguido moverla.
- El capitán mandó que desde la ballenera y el bote fuéramos cortando aquel estero por la mitad, y después de una larga faena lo pudimos partir en dos pedazos y pasar por en medio.
- De aquí había que subir a la toldilla, que ocupaba casi la mitad posterior del barco, descolgarnos por las galerías de la cámara del comandante con una cuerda, y echarnos al mar.
- Cuando alzaba un montón de papeles depositado desde tiempo inmemorial en el suelo, caía a veces la mitad de los documentos hecha añicos por el diente menudo e incansable del ratón.
- Y llegando con ella, hallóme quejando, todavía con mi llave en la boca, que nunca la desamparé, la mitad fuera, bien de aquella manera que debía estar al tiempo que silbaba con ella.
- ¡Para qué! Yo tengo, por razón de mi oficio en la Iglesia militante, la mitad de mi vida entregada a la calumnia, al odio, a la envidia, que la devoran y hacen de ella lo que quieren.
- La superiora, una mujer gruesa, de color de marfil, con los ojos grandes y obscuros como dos manchas negras que le cogían la mitad de la cara, y varios lunares en la barbilla, preguntó.
- Cubriole su amiga la mitad del cuerpo con una manta, púsole almohadas para que recostase la cabeza, y a medida que esto hacía, le aplacaba la curiosidad contándole precipitadamente todo.
- Estrecha garganta por donde sólo cabían la angosta carretera y el río Abroño que se cruzaban en mitad de la hoz pasando el camino, perpendicular al río, por un puente de piedra blanca.
- Mucho más de la mitad del caudal fugitivo de sus conocimientos consiste en los recortes de la Correspondencia que los periódicos pobres se van echando, como pelotas, de tijeras en tijeras.
- Dentro hay un enano, un monstruo, vestido con balandrán rojo y turbante, alimaña de transición que se ha quedado a la mitad del camino darwinista por donde los orangutanes vinieron a ser hombres.
- Les dijo que eran demasiados, que podía ocurrir de nuevo el percance de la falta de agua, que estaban delante de una isla feracísima y que sería conveniente que la mitad por lo menos desembarcaran.
- Y no por falta de prisa, en verdad, que por no detenernos las habíamos dejado la mitad de lo que ellas se tenían dentro, y nos las comimos las más como se las traía hechas el cochino en la barriga.