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Ejemplos de oraciones con la palabra monte

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra monte en el contexto de una oración.

Término monte: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "monte" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra monte para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Uno de monte, una hora.
  • ¿Uno de monte una hora?
  • Fuí por el monte Izarra.
  • Echó a correr monte arriba.
  • El monte se hacía más espeso.
  • ¡Al monte, hija, al monte! Bueno.
  • Pero la cabra siempre tira al monte.
  • Y rodando llegamos al monte de maíz.
  • Juega al tresillo para huir del monte.
  • En fin, que yo me voy de aquí al Monte.
  • Era nueva en la casa y venía del monte.
  • Mi país es el monte contestó Zalacaín.
  • Aquel es el monte Aquelarre contestó Martín.
  • A la derecha el monte de Castalla avanza decidido.
  • Salieron de Sara y marcharon por el monte a Alzate.
  • También acababan de matar a su abuelo en el monte.
  • Tiene millones escondidos en el Banco y en el Monte.
  • Sí, ya comprendo que no puede usted salir al monte.
  • Tiene callejuelas tortuosas que reptan monte arriba.
  • Ibamos escalando el monte, deprisa, huyendo del agua.
  • ¡Al monte! ¡al monte! gritaron de arriba y de abajo.
  • No se veía el monte Itzarroiz, envuelto entre la bruma.
  • ¡Al monte! ¡don Víctor, al monte! rugió el Provisor.
  • Las olas batían allí abajo haciendo estremecerse el monte.
  • Llegamos a la cima del monte donde se celebraba la romería.
  • Le enojaba la luz, tropezaba con los muebles, olía al monte.
  • También es ocurrencia de chicos venir al monte a divertirse.
  • Era el día de San Isidro y no había ventas en el Monte de Piedad.
  • Briones, con su tropa, y Martín subían por el monte a duras penas.
  • La gran explanada del monte estaba sembrada de heridos y de muertos.
  • ¡Qué quietud en todo el pueblo! El mismo monte no es tan estático.
  • Porque en el monte cuando empieza el chaparrón se está como a techo.
  • Pensábamos dar la vuelta al monte Izarra y atracar en la punta del Faro.
  • Salidos de Zaro por la tarde, se dirigían hacia los altos del monte Larrun.
  • A la derecha, a pico, se elevaba el monte Arco partido por aquel desfiladero.
  • El año pasado, cuando estuve de baños, monté en mil aparejos nunca vistos.
  • La cabra tira al monte, y se te despega el señorío, créetelo, se te despega.
  • Sabrán ustedes que una mañana salí yo al monte, y entre unas matas oí así.
  • En Monte Olivete sentábanse en el banco de piedra que circunda la ovalada plaza.
  • Por allí no podía verla nadie, y al monte no se subía más que a buscar leña.
  • Sabrán ustedes que una mañana salí yo al monte, y, entre unas matas, oí así.
  • Yo tengo que ir al Monte le dijo más tarde doña Lupe, que hoy empiezan las subastas.
  • Ilustración IV LA PLAYA DE LAS ÁNIMAS El monte Izarra forma una pequeña península.
  • Desde el cazadero, adonde llegaron a cosa de las nueve, desparramáronse por el monte.
  • Una goleta acababa de encallar detrás del monte Izarra, cerca de las rocas de Frayburu.
  • Arriba, en lo alto del monte, dominando el poblado, el Seminario muestra su inmensa mole.
  • Quizá se haya perdido por el monte o ande buscando un paraguas por las calles de Lúzaro.
  • Cuando no tenían, el viejo y el chico, nada que hacer, iban de caza con Marquesch al monte.
  • En sus paseos por el monte y por los campos, este estudio es uno de sus recreos predilectos.
  • El monte Izarra es un promontorio pizarroso, formado por lajas inclinadas, roídas por las olas.
  • Venid a cogernos gritó Martín, y vió que uno le apuntaba en el monte, desde cerca de un árbol.
  • Doña Lupe no estaba, porque en aquellos días iba infaliblemente a las subastas del Monte de Piedad.
  • Según él, detrás del monte Izarra, un poco más lejos de Frayburu, había en el mar una sima sin fondo.
  • Los días de caza, el imprescindible puchero se tomaba de noche, pues al monte no había medio de llevarlo.
  • Dejaron un recado de atención a cargo de la mocetona y torcieron monte arriba, camino del Pazo de Limioso.
  • Porque un conejo de monte, siempre, desde el origen de las cosas, ha tardado en cocerse más que uno casero.
  • Días después era la Exaltación de la Santa Cruz, y había romería en Aguiró, un monte próximo a Lúzaro.
  • Se trataba de ir a ver los perros de caza y uno del monte de San Bernardo que Paco había comprado días antes.
  • Sobre el pueblo, las cimas del monte, blancas y pulidas por la lluvia, brillaban con los primeros rayos del sol.
  • Don Carlos le permitía pasear sin compañía cuando subía al monte de los tomillares por la puerta del jardín.
  • La gente subía al monte, y estos aldeanos, por las cuestas, entre el follaje, parecían figuras de un nacimiento.
  • La tristeza resignada, fatal de la piedra que la gota eterna horada, era la expresión muda del valle y del monte.
  • Quisiera servir a don Carlos, pero, ya ve usted, no estoy para andar por el monte y desearía entrar en las oficinas.
  • Después de cenar en la borda, los tres hombres sacaron las mulas y continuaron el viaje subiendo por el monte Larrun.
  • Las recitaba en verso en sus paseos solitarios por el monte de Loreto que olía a tomillo y caía a pico sobre el mar.
  • ¡Ea, ea, al monte! gritó en aquel momento Obdulia desde la huerta ¡al monte, al monte! a despedirse de los árboles.
  • ¡caer en una trampa que un marido coloca en su despacho como si fuera el monte! ¡no era esto el colmo de lo ridículo!
  • Llevábamos una gran cesta, que Genoveva subió hasta la cumbre del monte en la cabeza sin permitir que nadie le ayudara.
  • De esta blancura de las rocas precedía el nombre del monte Arrizuri (piedra blanca) en vasco y Peñaplata en castellano.
  • No ensuciar un arma que uno usa para el monte, para las perdices y las liebres, que valen más que ellos (fuera el alma).
  • Luego cruzábamos maizales y viñedos y salíamos más arriba, en el monte, a descampados pedregosos con helechos y hayas.
  • Los pescadores decían que enfrente de Frayburu, el monte Izarra tenía una gran cavidad, una enorme y misteriosa caverna.
  • Eres muy buena y prestas tu casa a los que van por el monte! Adiós! Llegamos a Lúzaro y llevé a Mary a casa de Recalde.
  • Es una cabaña rústica, que el Marqués se hizo construir con cañas y césped allá arriba, en lo más espeso del monte.
  • El pueblo comenzaba a desperezarse, las brumas iban subiendo por el monte Izarra y del puerto salía, despacio, una goleta.
  • El cuarto del crimen, la sala de los juegos de azar, y más concretamente de la ruleta y el monte estaba en el segundo piso.
  • Decidimos, Zelayeta, Recalde y yo no entrar en clase, y, corriendo, nos dirigimos por el monte Izarra hasta escalar su cumbre.
  • Yo quiero saber cómo te las vas tú a gobernar con tanto olivo, tanto parral y ese pedazo de monte bajo que dicen que te toca.
  • No se puede, en el monte, oir más que el rumor estruendoso del viento.) La canción de Bautista era de una salvaje melancolía.
  • Las velas de las lanchas de Loreto, hundidas en la sombra del monte, allá abajo, parecían palomas que volaban sobre las aguas.
  • Los de la partida llegaron a media noche a Arichulegui, un monte cercano a Oyarzun, y entraron en una borda próxima a la ermita.
  • No señor, que los señoritos y las señoritas ya estaban en casa muy tranquilos cuando ustedes estarían llegando a mitad del monte.
  • A un lado teníamos el monte poblado de robles, de zarzas, de helechos, de toda clase de plantas salvajes y de florecillas silvestres.
  • ¡La tardanza! A ningún cristiano le gusta pasarse el día en el monte comiendo frío y llegar a casa y no encontrar bocado caliente.
  • Estaba cabizbajo como los que pierden dinero, como el cazador impaciente que se desperna de monte en monte sin ver pasar alimaña cazable.
  • Por esta parte, en una calvera del monte, en donde hay como una plazuela formada por hayas dijo Martín deben tener centinelas los carlistas.
  • Y había olor a tomillo y a madreselva, y olor a la playa, y olor arisco del monte, y dominándolos a todos olor místico, de poesía inefable.
  • Había cerca del pueblo un monte sin árboles, que llamaban el Teso, formado por pedrizas, en cuyas junturas nacían jaras, romeros y cantuesos.
  • El mar hervía en el interior de aquella espelunca, y la ola producía el estruendo de un cañonazo, haciendo retemblar las entrañas del monte.
  • Zalacaín y Briones bajaron de sus caballos y tomaron por una senda, y durante un par de horas fueron rodeando el monte, marchando entre helechos.
  • Este día, algunos pastores del monte bajaban a las casas y entonaban villancicos con voces agudas y roncas, acompañándose de panderos y de zambombas.
  • Las olas se metían por entre los resquicios de la pizarra, en el corazón del monte, y se las veía saltar blancas y espumosas como surtidores de nieve.
  • CAPÍTULO IV LA BATALLA CERCA DEL MONTE AQUELARRE Martín llegó al alto de Maya al amanecer, subió un poco por la carretera y vió que venía la tropa.
  • Calló el supuesto ruiseñor, y los versos de Ana, recitados como una oración entre lágrimas, salieron al viento repetidos por las resonancias del monte.
  • También de noche, cerca del alba, emprendía su viaje al monte el casero que se preciaba de regalar a su señor las primeras arceas, las mejores perdices.
  • Me gusta ver, al amanecer, cómo se aligera la niebla y sube por el monte Izarra, y comienza a brotar la ciudad y el muelle de las masas inciertas de bruma.
  • ¡Mis dos cuartos! Te doy cuatro en casa si me ayudas a buscar por el monte al señorito y le dices, en cuanto lo veas, lo que me dijiste a mí, ¿entiendes?
  • ¡al monte! ¡al monte! Y con los ojos, al decir esto, se lo comía, y le insultaba llamándole con las agujas de las pupilas idiota, Juan Lanas y cosas peores.
  • Aficionado al monte, como Vinculete al tresillo, desde la adolescencia, ni durante las vacaciones quería volver a Pernueces, ganoso de no perder ni unas judías.
  • Todavía seguía la acción, pero poco después una columna de ejército avanzaba por el monte por otro lado, y los carlistas huían a la desbandada hacia Francia.