Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "montes" aquí tienes una selección de 74 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra montes para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Cuatro gatos dijo Montes.
- Pero amigo Montes, no hay que apurarse.
- Todos los montes de España están llenos de nieve.
- Causas de la despoblación de los montes de España.
- A lo lejos una torrentera rojiza rasga los montes.
- ¿No sabe usted que estos son los montes de las brujas?
- ¿Robo yo en esos montes de Toledo que se llaman Palacio ?
- Pues Leopoldo Montes, que está ahora en Gracia y Justicia.
- Le dijo Guillermina empujándola, callejera, cabra montés.
- Leopoldo Montes aspiraba a que Rubín le llevase de secretario.
- Hacia el Sur podía extenderse la vista hasta los montes de Pancorbo.
- Así se habían estremecido aquellos montes con el cuerno de Rolando.
- No miraba a los campos, no contemplaba la lontananza de montes y nubes.
- Larrun apareció cortando el cielo, y más lejos, los montes de España.
- , por estos montes no debe de los haber, que si no, ya los tendría matados.
- Decía que ganaba montes y montones en las romerías, y que yo iba a estar como una reina.
- Pero no por serlo, dejaban de cautivar a Don Basilio, a Leopoldo Montes y al mismo Feijoo.
- Olas como montes y nubes de espuma ocultaban, durante algún tiempo, a aquellos valientes.
- Vetusta quedaba allá, detrás de montes y montes, ¿qué era comparada con el ancho mundo?
- La curia de Palacio no es una curia eclesiástica sino una sucursal de los Montes de Toledo.
- Rara vez, al entrar, encontraba ya allí a Don Evaristo González Feijoo o a Leopoldo Montes.
- Pero en esta deserción, ya no le acompañaron ni Don Basilio Andrés de la Caña, ni Montes.
- Este trozo de camino, desde Iraeta a Cestona, pasa entre dos montes y tiene en el fondo el río.
- Y eso que don Víctor nunca está, siempre anda con el espiritista de Frígilis por esos montes.
- Señalaba a los grupos de castaños, a los escuetos montes de aliaga y exclamaba regocijadísimo.
- Él porfiaba en taparla con manos y brazos, pegando respingos de conejo montés cautivo y sujeto.
- Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las iglesias.
- A la hora y media de tertulia, dio en celebrar con extrema hilaridad los donaires que Montes contaba.
- Cerraban el horizonte montes ceñudos y en los huertos se veían arboledas y bosquecillos de frutales.
- Los montes, por árboles, y los países salvajes, por indios con plumas en la cabeza, un arco y una flecha.
- Maxi repitió hasta seis veces el Dios la perdone, y cuando entraron Leopoldo Montes y otro amigo, se calló.
- En la provincia, cuya capital era Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes.
- Montes rojizos, lomas monótonas como oleaje simétrico se extendían cerrando el horizonte a la izquierda de la vía.
- De los antiguos cofrades sólo iban a Madrid Don Basilio, insufrible con su ministerialismo, Leopoldo Montes y el Pater.
- Ya no era una frase huera y sin sentido, porque todo parecía cantar, la vega y el Mediterráneo, los montes y el cielo.
- El marqués andaba en extremo distraído, organizando una cazata a los lejanos montes de Castrodorna, más allá del río.
- Enfrente veo las casas desparramadas de Izarte, que parecen de juguete, echando humo por la chimenea, y a lo lejos los montes.
- Las olas, como montes, subían por las rocas, llegaban hasta las casas, arrancaban puertas, arrastraban todo cuanto encontraban.
- A Melchor de Relimpio y a Leopoldo Montes, personas todas muy dadas a la política, y que hablaban del país como de cosa propia.
- Desde allí se veía casi todo Estella, y los montes que le rodean, abajo el tejado de la cárcel y en un alto la ermita del Puy.
- El alfonsismo es un crimen afirmó con la mayor suficiencia Leopoldo Montes, que no se paraba en barras para expresar una opinión.
- Replicó a esto Montes que no había que mirar el caso bajo el prisma exclusivo del azúcar y que el género que más importaba era el café.
- A la segunda noche fue Leopoldo Montes, y a la tercera Don Basilio, que les encontró discutiendo de qué café se posesionarían definitivamente.
- El tren que los llevaba a las marismas y montes de Palomares salía este año un poco más tarde y no necesitaban levantarse antes del ser de día.
- Ellos se beben mi cosecha de vino, mantienen sus gallinas con mis frutos, mis montes y sotos les suministran leña, mis hórreos les surten de pan.
- Teniendo todos la misma manía, cada cual cultivaba una especialidad, pues Leopoldo Montes llevaba un día y otro infaliblemente, noticias de crisis.
- Alegrósele el alma con la vista del atajo, que a su derecha se columbraba, estrecho y pendiente, entre un doble vallado de piedra, límite de dos montes.
- Las arenillas, para volcarlas sobre la mesa y figurar con ellas montes y collados, donde se complacía en producir cataclismos hundiendo el dedo de golpe.
- Olvidando sus acostumbradas correrías por montes y riscos, la sacaba todas las tardes, sin faltar una, a dar paseítos higiénicos, que crecían gradualmente.
- Veía con la imaginación levantarse Lúzaro sobre el mar, con el río que penetra por su flanco, y veía los montes a un lado y a otro llenos de maizales y de robles.
- Pero Leopoldo Montes le dijo que habiendo aceptado Villalonga la Dirección de Beneficencia y Sanidad, había encargado a Juan Pablo un trabajo delicadísimo y muy enojoso.
- Leopoldo Montes, cesante eterno, Relimpio, y otros que tenían entre los dientes alguna piltrafa del presupuesto, se arrojaban con deleite famélico sobre aquel tema picante.
- Allí no había árboles donde guarecerse, pero sí unos montes de piedra machacada para el lecho de la carretera, y en uno de ellos se tendió Martín y en el otro el extranjero.
- Y entre los que yo proponía para evitar la destrucción de los montes públicos y conseguir su repoblación, fue la completa y absoluta desamortización de la propiedad forestal.
- Pasó aquella galerna de fanatismo, y el Arcipreste, que no lo era entonces, sobrenadó con su cargamento de bucólicas inocentadas, bienquisto de todos, menos de conejos y perdices en los montes.
- He notado que esta mujer enfrente de la naturaleza, de la bóveda estrellada, de los montes lejanos, al aire libre, en suma, se pone seria como un colchón, calla, y se sublimiza, allá a sus solas.
- El mozo fuerte y velludo que tenía enfrente, en el espejo, le parecía un otro yo que se había perdido, que había quedado en los montes, desnudo, cubierto de pelo como el rey de Babilonia, pero libre, feliz.
- Luego, la costa baja formando una serie de arenales rojizos hasta el Puerto de Santa María, y en el fondo, los montes de Jerez y de Grazalema, violáceos al anochecer, con una línea recortada y extraña en el horizonte.
- Ana envidiaba a su marido la dicha de huir de Vetusta, de ir a mojarse a los montes y a las marismas, en la soledad, lejos de aquellos tejados de un rojo negruzco que el agua que les caía del cielo hacía una inmundicia.
- Un ligero matiz de púrpura teñía la superficie de las aguas hacia Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el horizonte hacia la parte del Puerto permanecían aún encendidos por el fuego de la pasada aurora.
- Y hasta los viejos rocines mostraban los ojos alegres, marchando con mayor desembarazo, como fortalecidos por el olor de los montes de paja que, lentamente, como un río de oro, iban á deslizarse por sus pesebres en el curso del año.
- En Matalerejo, y en todo su valle, reina la codicia, y los niños rubios de tez amarillenta que pululan a orillas del río negro que serpea por las faldas de los altos montes de castaños y helechos, parecen hijos de sueños de avaricia.
- Magnífico ejemplar de una raza apta para la vida guerrera y montés de las épocas feudales, se consumía miserablemente en el vil ocio de los pueblos, donde el que nada produce, nada enseña, ni nada aprende, de nada sirve y nada hace.
- Y todo aquello había sido movimiento, luz, vida, ruido, cantando en el bosque, volando por el cielo azul, serpeando por las frescas linfas, luciendo al sol destellos de todo el iris, al pender de las ramas, en vega, prados, ríos, montes.
- Adelantaban poco a poco, y ya salían de las estrecheces a senda más desahogada, abierta entre pinos nuevos y montes poblados de aliaga, sin haber tropezado con una sola heredad labradía, un plantío de coles que revelase la vida humana.
- De memoria hubiera podido repetir cuanto han dicho los Santos Padres y los Místicos en honor de la Virgen, y sabía alabarla en estilo oriental, con metáforas tomadas del desierto, del mar, de los valles floridos, de los montes de cedros.
- Se veían los dos por los montes de Navarra y de Guipúzcoa al frente de una partida, viviendo siempre en acecho, en una continua elasticidad de la voluntad, atacando, huyendo, escondiéndose entre las matas, haciendo marchas forzadas, incendiando el caserío enemigo.
- La sangre se le requemaba por falta de esparcimiento y ejercicio, la piel le pedía con mucha necesidad baños de aire y sol, duchas de lluvia, friegas de espinos y escajos, ¡plena inmersión en la atmósfera montés! No podía sufrir la nivelación social que impone la vida urbana.
- Lanzose Navarro Reverter al combate, remitiendo a Las Provincias una serie de artículos en que intentaba demostrar que la medida desamortizadora que yo había propuesto bastaba por sí sola para, si se realizaba, acabar con lo poco que quedaba en España de arbolado en los montes públicos.
- En mis tiempos de chico, hablaba mucho de minerales y de filones de hierro un señor que se llamaba don Juan Beracochea, de quien la gente solía burlarse porque andaba con un criado suyo haciendo excursiones por los montes próximos, y decía que los alrededores de Izarte valían una millonada.
- Por toda la provincia tenía esparcidos sus dominios el Marqués, en forma de arrendamientos que allí se llaman caseríos, y a más de la renta, que era baja, por consistir el lujo en esta materia en no subirla jamás, pagaban los colonos el tributo de los mejores frutos naturales de su corral, del río vecino, de la caza de los montes.
- Y que se me deben dos cuartos por la noticia o cosa análoga, pero no le dio lugar a ello su abuelo, alzándose del sillón con la agilidad de bicho montés que caracterizaba sus movimientos todos, no sin que al hacerlo produjese un tempestuoso remolino en el mar de calderilla, y la caída de algunas torres que, con sonoro estrépito, se rindieron a la gran pesadumbre.
- Aunque situado en una hondonada, desde allí se veía magnífico paisaje, porque a la parte de occidente otras ondas del terreno que semejaban un oleaje de verdura, dejaban contemplar los lejanos términos, y allá confundido con la neblina el Corfín, una montaña que escondía sus crestas en las nubes y caía a pico sobre valles ocultos detrás de colinas y montes más próximos.
- El cuerpo de Ingenieros de Montes comprendió que tenía delante un enemigo, y, aparte de fundar La Revista Forestal, sin duda (aunque otra cosa quisiera dar a entender) con el principal objeto de contrarrestar las doctrinas desamortizadoras sostenidas por mí y toda la escuela economista, delegó en el ilustrado y elocuente escritor y orador don Juan Navarro Reverter la tarea de contestar a mis artículos.