Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra mordía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra mordía en el contexto de una oración.

Término mordía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mordía" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mordía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Cómo mordía esta sabandija!
  • No se mordía la lengua para hablar.
  • El sol mordía la piel de estos desdichados.
  • Por eso mordía con aquel furor que asustaba a su hijo.
  • Ninguno de ellos se mordía la lengua fuera cual fuese el tema de que se tratara.
  • ¿Pero quién enfrenaba a un pensamiento que mordía en el fruto de la ciencia del mal?
  • El Magistral mordía yerbas largas y ásperas y meditaba con una sonrisa amarga entre los labios.
  • Todos le llamaban el Ateo, pero la experiencia había convencido a los más fanáticos de que no mordía.
  • Ello era que don Víctor Quintanar se arrastraba sobre la hierba cubierta de escarcha, y mordía la tierra.
  • Mordía el labio inferior, y estiraba la cabeza hacia lo alto, como si pidiera ayuda a lo sobrenatural y divino.
  • Chica, vienes escandalosa le dijo la Marquesa, mientras le mordía la cara al besarla, para apagar así la risa.
  • Recordó de repente que él también quería hablar al Provisor, y como en casos tales no se mordía la lengua, cortó la conversación diciendo.
  • Batiste, solo bajo la parra, sin abandonar su postura de oriental impasible, mordía su cigarro, siguiendo con los ojos la marcha de la procesión.
  • Pero entonces el malayo se acercaba al portugués, hasta estrecharse con él, y le mordía en la muñeca, y el otro tenía que soltar la cabellera.
  • Hasta le pareció á Roseta que se mordía nerviosamente la lengua para castigarla por su atrevimiento, y se pellizcaba en los sobacos por haber ido tan lejos.
  • Y mientras él miraba a la bóveda y mordía el labio inferior, oprimía contra su cuerpo la cabeza rubia, y entre los dedos de la mano estrujaba, sin lastimarla, una oreja rosada.
  • Todo de negro, abrochada la levita ceñida hasta el cuello, don Álvaro, pálido, mordía de rato en rato el puro habano que tenía en la boca, sonreía a veces y se volvía de cuando en cuando a contestar a un interlocutor, invisible para Visita.
  • Segura de no ser vencida por la fuerza, enamorada a su modo del señorito, sobre todo por su audacia, acostumbrada a tales devaneos mudos, gimnásticos, callaba, forcejeaba, mordía con deleite, magullaba con voluptuosidad bárbara, y encontraba placer de salvaje en el martirio de mis sentidos, que tocaban su presa, y se sentían dominados por ella.