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Ejemplos de oraciones con la palabra morirse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra morirse en el contexto de una oración.

Término morirse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "morirse" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra morirse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es capaz de morirse el pequeño.
  • Morirse es cumplir una ley de armonía.
  • Lo peor es que no piensa sino en morirse.
  • Y ella que se quería morir y creía morirse.
  • Por todo lo cual lo más acertado era morirse.
  • Una vaga y disparatada esperanza de no morirse.
  • Luego puede morirse lo mismo que él cualquier día.
  • Cómo el amor hace morirse a la vida y vivir la muerte.
  • Parecía que estaba esperando a que llegara yo para morirse.
  • Creyó que estaba muerta o que le faltaba poco para morirse.
  • Más vale morirse a tu edad que vivir en este emperrado mundo.
  • Naturalmente, el pobre chico tenía que morirse o perder la cabeza.
  • Y para aquello, que era mucho peor que morirse, mucho peor que condenarse.
  • Se le ha metido en la cabeza que tiene que morirse y ¡es claro! así se morirá.
  • Lulú le confesó que estaba deseando morirse, de verdad, sin romanticismo alguno.
  • Ante una resolución tan firme de morirse, todos los planes terapéuticos se estrellan.
  • ¡Vaya unos parientes! Podía una morirse en medio de la calle, bien segura de que nadie acudiría en su auxilio.
  • Éste buscó para el sitio de fray Venancio a un sacerdote brusco, gran cazador, incapaz de morirse de miedo ante los ladrones.
  • Cuando Don Bonifacio Arnaiz enfermó para morirse, Plácido no se separó de él ni enfermo ni difunto hasta que le dejó en la sepultura.
  • Volvía a escape a la redacción, anhelante, había que trabajar con ahínco, podía morirse aquel señor y la poesía quedar sin el último pergeño.
  • Pero una persona honrada, un cristiano no mata así, de repente, sin morirse él de dolor, a las personas a quien vive unido con todos los lazos del cariño, de la costumbre.
  • Morirse, desprenderse de las lacerias de este mundo, y sentirse luego persona idéntica a la persona viva, gozando todo lo que hay que gozar y amando y siendo amada con arrobamientos que no se acaban nunca.
  • Había venido desde Caspe llevando prisionero a un brigadier valenciano carlista a que conpareciera ante el Estado Mayor de don Carlos, y contaba su expedición de tal manera que hacía morirse de risa a todos.
  • Vivía con una amiga de su madre, vieja y casi ciega, antigua criada durante veinte años de un señor enfermo y malhumorado, que al morir le legó una renta de dos pesetas, lo suficiente para no morirse de hambre.
  • Harto tiene el pobre con morirse de hambre y de disgustos, sin que usted por haber leído, sabe Dios dónde y con cuánta prisa, un articulillo acerca del aguardiente, digámoslo así, se crea autorizado para insultar a mi buen amigo y llamarle borrachón en términos técnicos.