Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mosca" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mosca para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué mosca?
- ¿Qué mosca?
- La mosca está inmóvil.
- ¿qué mosca la ha picado.
- La mosca suelta una patada.
- La mosca rebulle y se pone de pie.
- La mosca hace un ligero movimiento.
- La mosca se ha sobresaltado un tanto.
- La mosca, como es natural, es esquiva.
- No sé qué mosca le ha picado a mamá.
- Yo quiero saber cómo se sacude esa mosca.
- Azorín no sabe si la mosca quedará convencida.
- Una mosca yace patas arriba en medio de la caja.
- ¿Hay que indignarse porque una araña mate a una mosca?
- Al fin, yo mudé de frasecicas y cogía maravillosa mosca.
- Una mosca cogida por Ron tarda en morir poco más de un minuto.
- King tarda en matar una mosca un minuto y cuarenta y cinco segundos.
- Tenía aquí a mi lado una mosca y yo estaba completamente distraído.
- Esta pobre mosca se mueve violentamente, patalea estremecida de terror.
- Doña Lupe abrió tanta boca, que por poco se le entra una mosca en ella.
- Volvió a mirar con disimulo, haciendo que se volvía para ahuyentar una mosca, y.
- Yo soy saltador, luego esta mosca ha nacido y se ha criado para que yo me la coma.
- Inmediatamente ha retrocedido con cautela hasta separarse de la mosca cinco centímetros.
- Decididamente ha pensado Azorín, es muy niño aún este saltador para atreverse con una mosca.
- El cura de Naya saltó a su vez, sin que ninguna mosca le picase, y prorrumpió en juvenil carcajada.
- Ron, sin pensarlo, ha dado un topetazo con una mosca que se hallaba muy tranquila en medio de la caja.
- En la escalera no volvió a encontrar a nadie, ni una mosca siquiera, ni oyó más ruido que el de sus propios pasos.
- Sin duda el amor más sublime es el más discreto, y las bocas más elocuentes aquellas en que no puede entrar ni una mosca.
- Pero Pic no la suelta y logra afianzarla en un rincón, donde la mosca permanece cuatro minutos pataleando, y al cabo sucumbe.
- Dijo, después de haber pescado la mosca, que en nosotros está todo el juego, y que si uno da en no ser hombre de bien puede hacer mucho mal.
- Al fin, Pic la coge por la cabeza, y entonces, como Pic es pequeñito y la mosca tiene mucha fuerza, arrastra la mosca a Pic y lo lleva un momento revolando por el aire.
- La hiena que monda los huesos de un cadáver, la araña que sorbe una mosca, no hace más ni menos que el árbol bondadoso llevándose de la tierra el agua y las sales necesarias para su vida.
- En toda la casa no se oía ni el ruido de una mosca, pues el Ministro Plenipotenciario del principal era hombre solo, y fuera de las noches de recepción, que eran muy contadas, creeríase que allí no vivía nada.
- Lo primero que ha hecho esta araña es fabricar una tela en medio de la caja, seguramente con la esperanza de que en ella caiga una mosca, cosa asaz absurda, porque las moscas son para Ron, según su filosofía teleológica.
- Mientras el chocolatero trabajaba, Estupiñá se convertía en mosca, quiero decir que estaba todo el día dando vueltas alrededor de la tarea para ver si se hacía a toda conciencia, porque en estas cosas hay que andar con mucho ojo.
- Sus manazas de cultivador las llevaba enfundadas en unos guantes negros que habían encanecido con los años, quedando de color de ala de mosca, y las movía continuamente, deseoso de atraer la atención sobre sus prendas de las grandes solemnidades.
- Aunque Barbarita era desenfadada en el pensar, pronta en el responder, y sabía sacudirse una mosca que le molestase, en caso tan grave se quedó algo mortecina y tuvo vergüenza de decir a su mamá que no quería maldita cosa al chico de Santa Cruz.
- Aquel día estaba bastante aplanada, las manos más temblorosas, respirando lentamente, aunque sin gran fatiga, con invencible tendencia a permanecer muda y quieta, los ojos vagando por el techo o por la pared de enfrente, cual si siguiera el vuelo de una mosca.
- La mirada del joven revoloteó por la estrecha cavidad del cuarto, como si siguiera las curvas del vuelo de una mosca, y fue de la mesa a la percha en que pendían aquellos moldes de sí mismo, su ropa, el chaqué que reproducía su cuerpo y los pantalones que eran sus propias piernas colgadas como para que se estiraran.
- El huerto, en cambio, permanecía en su tranquilo y poético sosiego primaveral, con una brisa fresquita que columpiaba las últimas flores de los perales y cerezos, y acariciaba el recio follaje de las higueras, a cuya sombra, en un ribazo de mullida grama, se tendieron ambos presbíteros, no sin que don Eugenio, sacando un pañuelo de algodón a cuadros, se tapase con él la cabeza, para resguardarla de las importunidades de alguna mosca precoz.