Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra mostró

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra mostró en el contexto de una oración.

Término mostró: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "mostró" aquí tienes una selección de 44 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra mostró para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Roseta se mostró más locuaz.
  • Don Salvador se mostró inflexible.
  • El viejo avaro se mostró inflexible.
  • Quien se mostró estoico fue Barbacana.
  • Pero don Salvador se mostró inflexible.
  • Mostró un envoltorio, después un paquetito, y otro.
  • El muchacho se mostró entusiasmado por la nueva bestia.
  • El capitán se mostró tal como era, sereno y tranquilo.
  • No se quejó de sus dolores, ni mostró pesar por su fin cercano.
  • Pero el bondadoso hortera se mostró más duro que su madre esperaba.
  • Oyose un gran bramido, y la reclusa mostró su cara inundada de llanto.
  • Se mostró con los carreteros que le compadecían expresivo y confiado.
  • Mostró aquellos días gran cordialidad y humor excelente y campechano.
  • Yo estuve hablando con doña Hortensia, que se mostró muy amable conmigo.
  • Cuando Lamela le mostró un día a su amada, Andrés se quedó estupefacto.
  • Don Pedro se la mostró de mala gana, y el Arcipreste se escandalizó al entrar.
  • Zalacaín lo comprendió y se mostró indiferente y contempló sin turbarse al cura.
  • Que, aunque maltratado, mil cosas buenas me mostró el pecador del ciego, y una dellas fue ésta.
  • Así debió parecerle a mi amita, pues desde un principio mostró repugnancia hacia aquella boda.
  • E igual indiferencia mostró al oírla cantar que el puente tenía seis ojos, y ella dos solamente.
  • Mostró admirarse de la buena presencia del sobrino y le habló llanotamente, para inspirarle confianza.
  • Fortunata se mostró conforme, si bien recordaba lo que Mauricia le había dicho de la vida de los pueblos.
  • Mostréle el pan y las tripas que en un cabo de la halda traía, a lo cual él mostró buen semblante y dijo.
  • Julián aceptó la comisión, y entonces el señorito mostró remordimientos o escrúpulos de habérsela encomendado.
  • La compasión venció a la delincuente y se mostró tan afable aquella tarde y noche, que Maximiliano hubo de tranquilizarse.
  • Don Blas le invitó a Hurtado a ir a su casa y le mostró su biblioteca con varios armarios llenos de libros españoles y latinos.
  • Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza, y como me viese de buen ingenio, holgábase mucho, y decía.
  • Nucha, aunque un poco alterada la fisonomía, se mostró como siempre, afable, tranquila y atenta al buen servicio y orden de la mesa.
  • Roguéle que me los dijese, y al punto, sacando de las faldriqueras un gran papel, me mostró pintado el fuerte del enemigo y el nuestro, y dijo.
  • El mozo aseguró que en aquella cueva se habían encontrado huesos humanos, y mostró en la pared la huella de una mano que él suponía era de sangre.
  • Doña Lupe le mostró uno por uno los muebles, haciéndole notar lo buenos que eran, y que su colocación, dispuesta por ella, no podía ser más acertada.
  • La familia, consternada, apenas si mostró extrañeza por la presentación de estas dos mujeres en aquella casa donde nadie había entrado durante seis meses.
  • Andrés sacó su billete, el joven alto hizo lo mismo, y el hombrecito, después de quitarse su balandrán, se registró los bolsillos y mostró un billete y un papel.
  • Petra mostró a su señora allá abajo, en la vega, una orla de álamos que parecía en aquel momento de plata y oro, según la iluminaban los rayos oblicuos del poniente.
  • Tantas preguntas le hizo esta y tanto cariño le mostró, que al fin obtuvo respuesta de la pobre mujer desolada, que no parecía tener consuelo ni hartarse nunca de llorar.
  • No tardé, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues Don Alonso, una vez arreglado su breve equipaje, se mostró muy impaciente, hasta que al fin apareció el marinero diciendo.
  • Pero el marido de Pepeta se mostró sombrío, y muchos advirtieron en él la mirada de través, aquella mirada de homicida que conocían de antiguo en la taberna, como signo indudable de inmediata agresión.
  • Pregunté al boyero por dónde se subía más de prisa a Bisusalde, y me mostró el camino, que, al principio, más que camino, era una escalera formada por tres o cuatro tramos hechos con vigas y que terminaba en una cuesta en zig zag.
  • Algo la desconcertó Maxi el día en que se mostró sabedor del secreto, pues la señora, para hacer todos aquellos proyectos benéficos en interés del vástago de Santa Cruz, partía del principio de que su sobrino desconocía en absoluto la verdad.
  • Habló luego de su barco, el San Juan Nepomuceno, al que mostró igual cariño que a su joven esposa, pues según dijo, él lo había compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de él uno de los primeros barcos de la armada española.
  • Volvió en breve, e instalándose ante la copa mostró querer reanudar la conversación política, a la cual profesaba desmedida afición, prefiriendo, en su interior, que le contradijesen, pues entonces se encendía y exaltaba, encontrando inesperados argumentos.
  • Le explicó la manera de acogotar una gallina sin que alborotase, le mostró la manera de coger los higos y las ciruelas de las huertas sin peligro de ser visto, y le enseñó a conocer las setas buenas de las venenosas por el color de la hierba en donde se crían.
  • Aquel día se mostró más satisfecho, llegando a asegurar que su catecúmena comprendía bien las cosas de religión, y que en lo moral parecía ser de buena madera, con lo que llegó a su colmo la curiosidad de la viuda y ya no le fue posible sostener por más tiempo el papel desdeñoso que representaba.
  • Primitivo, por más señas, se mostró tan sumiso y respetuoso, que Julián, quien al revés que don Pedro poseía el don de errar en el conocimiento práctico de las gentes, guardando los aciertos para el terreno especulativo y abstracto, fue poco a poco desechando la desconfianza, y persuadiéndose de que ya no tenía el zorro intenciones de morder.