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Ejemplos de oraciones con la palabra moviéndose

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra moviéndose en el contexto de una oración.

Término moviéndose: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "moviéndose" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra moviéndose para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Dijo él moviéndose en el sillón con gran desasosiego.
  • Preguntó el chico, moviéndose con inquietud en la silla.
  • Y desde allí, en vela, se propuso espiar los pasos de su hijo, que continuaba moviéndose abajo.
  • El gran disco que transmitía a la bomba la fuerza del viento, estaba aquel día muy perezoso, moviéndose tan sólo a ratos con indolente majestad.
  • Y Andresito, desde la plaza, veía los trajes claros y los bouquets de las amigas pasar por el iluminado balcón, moviéndose con el ritmo del baile.
  • Las inquietas llamas, moviéndose de un lado para otro, agitaban como abanicos los faldones del frac, los bajos de blanca muselina y las cintas de raso de los bebés.
  • Nada, yo no me caso, que no me caso, ¡ea! declaró la novia levantándose y dando pasos de aquí para allí, cual si moviéndose quisiera infundirse la energía que le faltaba.
  • Entre éstos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y moviéndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre, marinero, artillero, carpintero y cuanto había que ser en tan terribles instantes.
  • Estremecíase éste con las burbujas acuáticas surgidas incesantemente del fondo de arena, donde crecían manojos de plantas gelatinosas, verdes cabelleras ondeantes, moviéndose en su cárcel de cristal líquido á impulsos de la corriente.
  • Las tintas rabiosas de los trajes de la huerta, las blancas manchas de los grupos en mangas de camisa, los pantalones rojos de los soldados, los enormes quitasoles de seda granate que parecían robados de una antigua sacristía, los gigantescos abanicos de papel moviéndose con incesante aleteo, las botas de vino que a cada instante se alzaban oblicuamente sobre las cabezas, los gritos, las protestas porque se hacía tarde, todo daba a aquella parte de la plaza un aspecto de locura orgiástica, de brutalidad jocosa.
  • Brazos en alto, bastones enarbolados, una guitarra estrellándose quejumbrosamente en una cabeza, y cuando la calma se restablecía, saludábase con sonrisas y aplausos irónicos a la ristra de valientes que, sin paciencia para esperar, emprendían la marcha carretera abajo, cogidos del brazo, moviéndose con torpe balanceo, como si estuvieran sobre la cubierta de un buque en día de gran marejada, charlando incoherentemente o soltando sus vozarrones para entonar los estrambóticos y lánguidos corales que inspira la musa amílica.