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Ejemplos de oraciones con la palabra muchacho

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra muchacho en el contexto de una oración.

Término muchacho: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "muchacho" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra muchacho para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y bien, muchacho.
  • Adiós, muchacho.
  • No niegues, muchacho.
  • No seas tonto, muchacho.
  • En una palabra, muchacho.
  • Pero vamos a ver, muchacho.
  • El muchacho levantó un pie.
  • Me hace gracia este muchacho.
  • Está usted hecho un muchacho.
  • ¡un muchacho de entendimiento!
  • Mira, muchacho, tú nos engañas.
  • Pero, ¿no es tonto ese muchacho?
  • Pero el muchacho no se daba a partido.
  • De fijo que hay muchacho por en medio.
  • En Iturbide hay un muchacho carbonero.
  • ¡Pobre muchacho! Me pongo de su parte.
  • El muchacho siguió a su antigua novia.
  • Di, muchacho, ¿puedo yo consentir esto?
  • Ahora le decía, vas a tener un muchacho.
  • Fuera de esto, era un muchacho encantador.
  • Figúrate lo que esto representa muchacho.
  • Este muchacho no tenía fuerza para vivir.
  • El pobre muchacho estaba firme en su puesto.
  • El muchacho valía, pero más valía su madre.
  • Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros.
  • Allen era un buen muchacho, pero muy poco marino.
  • ¡Qué condenado de aire! Vamos a volar, muchacho.
  • El muchacho estudiaba y quería cumplir con su deber.
  • El muchacho resistió todas las pruebas a que los PP.
  • Pero el muchacho resultó decidido, temerario y audaz.
  • ¡Muchacho, muchacho! ¿A dónde vas con tanto doblar?
  • ¿Quién ha asesinado al muchacho, perra desvergonzada?
  • El muchacho se mostró entusiasmado por la nueva bestia.
  • El sustituto era un muchacho inteligente, muy estudioso.
  • Mi amo, pues, como más nuevo en la venta y muchacho, dijo.
  • Siñor maestro gritó el muchacho, Morros d aca me pellisca.
  • ¡Es indecente que yo te sorprenda en tus desmanes, muchacho!
  • Por ahora, era un muchacho distinguido, con buenas relaciones.
  • ¡Pero qué muchacho! decía doña Pepita, haciéndose cruces.
  • Muchacho había que saludaba torpemente y salía como corrido.
  • Pasa un muchacho con un enorme fajo de carteles bajo el brazo.
  • Nunca vio el pobre muchacho tan dulce y complaciente a su mamá.
  • El domador se fijó en el muchacho y le lanzó una mirada de odio.
  • Preguntó el muchacho agotando su valor en este rasgo de energía.
  • No dejó de presentarse el muchacho al anochecer el día siguiente.
  • El pobre muchacho quedó anonadado por las maternales confidencias.
  • El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre.
  • Y el pobre muchacho conmovíase ante este cuadro de futura felicidad.
  • Era el muchacho el más guapo adolescente que puede soñar la fantasía.
  • Vaya, abreviemos dijo esta cogiendo al muchacho que estaba como asustado.
  • Era un muchacho guapo, moreno, con nariz aguileña, barba negra y lustrosa.
  • Es un sarampión de que no se libra ningún muchacho de estos tiempos decía.
  • El pobre muchacho se sentía sin fuerzas para seguir viviendo con la familia.
  • Tanto y tanto le predicó, que al cabo el pobre muchacho hizo propósito de ir.
  • Era el novio un buen muchacho, dependiente en la camisería de la viuda de Aparisi.
  • Hasta don Eugenio, el abad de Naya, me dijo que el muchacho había pedido sus papeles.
  • El muchacho salió de la casa, llevando sobre sus hombros una verdadera olla de grillos.
  • Yo, en el fondo, era un muchacho atolondrado, de buen corazón, aunque un tanto violento.
  • Este hecho, cuidadosamente observado, produjo en el infeliz muchacho indecible melancolía.
  • Tenía el muchacho la cabeza tan alborotada, que no pudo hacerse cargo de tales argumentos.
  • Muchacho, ¡tú eres l enfant terrible ! ¡Qué ingenuidad! Pero ¿quién te ha dicho a ti?
  • Querida, me ha dicho Bárbara que estás muy confusa por no saber qué hacer con ese muchacho.
  • Va a llevar a ese Nebot, que es un muchacho rico, a vivir a su casa y va a ampliar la clínica.
  • A este muchacho se lo habían encontrado en El Dragón un día a bordo, al pasar por Santa Elena.
  • Un buen muchacho, que servía de criado al carnicero de Alboraya, cuyo rebaño cuidaba el anciano.
  • Cogió entonces la cabeza del muchacho, la atrajo a sí, y que quieras que no le metió en la boca.
  • Este muchacho solía estar con frecuencia en una tienda de montañés de cerca de la Puerta del Mar.
  • ¡Mucho ojo, muchacho! Tu madre tiene hambre de dinero, y de seguro que no pierde de vista tu fortunita.
  • Todo lo sufría, hasta que un día un muchacho se atrevió a decirme a voces hijo de una puta y hechicera.
  • ¡Mirá, quién pensara de un muchacho tan pequeño tal ruindad!, y reían mucho el artificio, y decíanle.
  • Y el muchacho siguió subiendo la escalera, que ya no era de azulejos vistosos, sino de tostados baldosines.
  • Don Manuel le apreciaba como muchacho laborioso y económico, que tenía lo que él llamaba sangre comercial.
  • Un dependiente, un buen muchacho al parecer, en quien tenía colocada su confianza, le jugó una mala pasada.
  • En la venta preguntaron a un muchacho desertor carlista, pero no supo darles ninguna razón de Carlos Ohando.
  • Cuídamela, sacrifícate un poco más, no la abandones hasta verla esposa de Juanito, que es un buen muchacho.
  • Era un buen muchacho, grandullón, con los ojos azules y el pelo de color rojo, pesado, pero excelente persona.
  • Carlos de Ohando el hijo mayor de doña Águeda, era un muchacho cerril, obscuro, tímido y de pasiones violentas.
  • Todos los fematers del contorno se habían unido contra Batistet, y el pobre muchacho no podía asomarse al camino.
  • Pero el pobre muchacho se estremeció, lanzando una mirada a su madre, que despertó en ella vergonzosas sospechas.
  • Cuando subían la escalera, Paco Vegallana, el muchacho de más partido entre las mozas del ídem, estaba resuelto.
  • Al otro lado del rocín, ayudando cuando el vehículo se detenía en un mal paso, iba un muchacho de unos once años.
  • Después, los frecuentes encuentros en el camino y las miradas fijas del muchacho, que parecían querer decirla algo.
  • La que tenía en sus gustos algo de muchacho y aseguraba muy formal que sentía placer en hacer rabiar a los hombres.
  • Vaya, muchacho, debes tener más alma o retirarte del negocio, ¿Crees tú que se pescan millones sin correr peligro?
  • Tiene razón el muchacho se quedó pensando el Obispo que trataba al Magistral como un padre débil a un hijo mimado.
  • El pobre muchacho hizo como que aprobaba la idea, sonriendo, y para sí dio unas cuantas vueltas al manubrio de la lógica.
  • Cuando una vez creyó observar en el muchacho inclinaciones ascéticas, acaso místicas, acudió alarmada al padre Alvarez.
  • ¡Bòn día, siñor Batiste! Y el saludo, la voz trémula de muchacho tímido con que le habló, le impresionaron dulcemente.
  • Yo, como era muchacho y oía que me alababan el ingenio con que salía de estas travesuras, animábame para hacer muchas más.
  • Aracil se encontraba en compañía de un muchacho de más edad que él, a juzgar por su aspecto, de barba rubia y ojos claros.
  • Este muchacho se llamaba José Cacochipi y algunos, a sus espaldas, le decían José Cracasch o sea en castellano José Manchas.
  • Pasaron los años sin que incidente alguno viniese a turbar la ascensión lenta y monótona del muchacho en la carrera comercial.
  • Pero allá en sus adentros deseaba tanto como Jacinta la aparición de un muchacho que perpetuase la casta y les alegrase a todos.
  • Juanito, con la atención de un muchacho, seguía las vertiginosas curvas de aquellas veloces rayas de fuego en el obscuro espacio.
  • Creyó el pobre muchacho que había puesto una pica en Flandes con este argumento, y observó el efecto que en su tía había hecho.
  • El muchacho se sentó en la silla que junto a la cama estaba, y apoyando el codo en esta, aguantó el achuchón, sin mirar a su juez.
  • Al llegar el invierno, aparecía siempre en la plaza algún aragonés viejo llevando a la zaga un muchacho, como bestezuela asustada.
  • No supo más sino que le miró y sintió una antipatía tan horrible hacia el pobre muchacho, que hubo de violentarse para disimularla.
  • La canción no la cantaban las brujas, sino un muchacho que en compañía de diez o doce estaba calentándose alrededor de una hoguera.
  • El rigor de su autoridad, que el muchacho acataba siempre con veneración, sería remedio eficaz y pronto del desorden de aquella cabeza.