Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "muerta" aquí tienes una selección de 92 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra muerta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Más la quiero muerta.
- Yo no estoy ni viva ni muerta.
- Fortunata se quedó como muerta.
- La vieja estaba muerta en su cama.
- Y aquí me tienes muerta de hambre.
- Yo creo que va muerta dijo Obdulia.
- ¡qué sé yo! Está muerta la pobre.
- No he estado nunca ni viva ni muerta.
- Aun ahora me parece que sueño muerta.
- Pero Rafaela estaba más muerta que viva.
- Pero gozaba acordándose de su hija muerta.
- La mitad de la gente estaba muerta o herida.
- Pic se acerca, creyéndola, sin duda, muerta.
- La llamaban la Muerta por su blancura pálida.
- Nuestro nenín muerto, y yo más muerta, ji ji.
- ¡Gracias, gracias! Me caería muerta de miedo.
- Y tila, si está usted pálida como una muerta.
- Preguntó Belén toda ojos, pálida como una muerta.
- La Muerta es un buen bocado, se decía en las minas.
- Sojuzgada, sí, perseguida, arrinconada, pero no muerta.
- ¿Y qué dice esa mosquita muerta de Nucha, vamos a ver?
- Fue allá muerta de miedo, y al acercarse cesó el ruido.
- ¡Papá! Ya estaba, pues, allí, ella, la muerta inmortal.
- Recordaba, sí, que la muerta había sido su mayor enemiga.
- Muerta, ¡no!, ¡nunca! Y hay, además, que salvar un alma.
- Creyó que estaba muerta o que le faltaba poco para morirse.
- Porque el ama durmiendo es lo mismo que si estuviese muerta.
- La mayoría somos gente tranquila, pacífica, un poco muerta.
- Catalina, pálida como una muerta, no podía hablar de emoción.
- Estoy seguro de que Ana está muerta de vergüenza a estas horas.
- Vi Jacinta estaba alarmadísima, medio muerta de miedo y de dolor.
- Como que la boca era un poquitín más estrecha que la de la muerta.
- Dijo que la niña se quedaría seca y muerta de haber llorado tanto.
- Y en cuanto a su pobre madre, yo creo que siempre vivió medio muerta.
- ¡Jesús, María y José! exclamó Doña Francisca más muerta que viva.
- Yo creo que va muerta de vergüenza dijo al oído de la Marquesa, Visita.
- Yo tengo que misar mañana en Loiro, y mi hermana estará muerta de miedo.
- Me pareció que la llama era una mujer que decía ¡ay!, y se caía muerta.
- Después encendida como la grana, y luego pálida otra vez como una muerta.
- Aquella virtud como el Cid, ahuyentaba al enemigo después de muerta acaso.
- Luego, el brazo se puso también como carne muerta, resistiéndose a moverse.
- Las disposiciones de Fortunata y aun de la misma doña Lupe eran letra muerta.
- ¡Muerta! dijo Maxi sin alzar la voz, pero con extraordinaria luz en los ojos.
- Estoy muerta de miedo, y por las noches sueño que alguien viene a robármelo.
- Alta, escuálida, de negro, pálida como el hijo, con cara de muerta como él.
- ¡Pero cómo! Por de pronto estaba bastante delgada, y pálida como una muerta.
- Y la Sabel, si no está muerta y penada por el gaitero, lo figura que es un asombro.
- La naturaleza muerta parecía esperar que el agua disolviera su cuerpo inerte, inútil.
- ¡Qué infamia! Y miren la otra, la mosquita muerta, con su cara de Niño Jesús y su fama de virtud.
- Después de muerta, don Pedro Hurtado hacía el honor a la difunta de reconocer sus grandes virtudes.
- Las moscas huyeron cuando la cara viva se inclinó sobre la muerta, y al retirarse tornaron a posarse.
- Que me caiga muerta aquí mismo, si no es verdad que me han ofrecido treinta y ocho y no lo he querido dar.
- Y por eso la reina le contesta a don Gutierre, no muerta de risa como él, pero sí sonriendo benévolamente.
- Se acercó al cadáver de Lulú, estuvo contemplando a la muerta largo rato y la besó en la frente varias veces.
- No puedes figurarte lo que le molestaba la resurrección de una cosa que creía muerta y desaparecida para siempre.
- Más claro, a las dos nos está dando el plantón hache, y yo estoy que no sé lo que me pasa, más muerta que viva.
- Pidió luz asustado y vio a su amiga como muerta, supina, y sobre el embozo de la cama el pliego perfumado de Mesía.
- Otras balas rebotaban contra un palo o contra la obra muerta, levantando granizada de astillas que herían como flechas.
- La estación, triste cabaña muy pintada de chocolate y muerta de frío, estaba al alcance de su mano o poco más distante.
- Pero no tengo que recordarla como mi tío Juan de Aguirre, ni como el héroe de Walter Scott, muerta, sino que la veo viva, a mi lado.
- Pálida como una muerta, con dos lágrimas heladas en los párpados, con las manos flacas en cruz, oyó todo el diálogo de sus tías.
- Llegó a haber peligro de muerte para la madre o la cría que hubiera de salir, y el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta.
- Lo primero que pensó fue cómo había retoñado tan de repente la infame planta del odio que ella creía seca y muerta, o al menos moribunda.
- Ramiro, aturdido, con el corazón acorchado, sumergido como en un sueño sin fondo y sin despertar, muerta el alma, mientras dormía el niño.
- La infeliz, turbada y muerta de miedo, se acurrucó en el rincón opuesto, y cruzadas las manos, miraba al desgraciado demente, diciendo para sí.
- Tener el gran placer de estar palmoteando una noche entera, mientras un galafate del muelle canta una canción de la maresita muerta y el simenterio.
- Política, literatura, arte, filosofía o astronomía, todo lo que no fuera auscultar o percutir, analizar orinas o esputos, era letra muerta para él.
- ¡infeliz de la mujer a quien apuntara aquel asesino de corazones! Señora o señorita ya la tenía Ronzal por muerta de amor o deshonrada cuando menos.
- Al mismo tiempo que la conocí leí la obra del novelista escocés, y no puedo pensar en mi querida muerta sin recordar la figura literaria del gran escritor.
- Recostada en el altar se encontraba la señora de Moscoso, con un color como una muerta, los ojos cerrados, las cejas fruncidas, temblando con todo su cuerpo.
- Aquella nariz era la obra muerta en aquel rostro todo expresión, aunque escrito en griego, porque no era fácil leer y traducir lo que el Magistral sentía y pensaba.
- Y sentía cierta pena, un malestar extraño, como si se encontrara ante las ruinas de una ciudad muerta y todavía vibrasen en el espacio los últimos estallidos de la catástrofe.
- Supón, en el ejemplo de antes, que la hiena, en vez de ser muerta por el hombre, mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace una picadura venenosa.
- Primitivo, después de soltar en un rincón la escopeta, vaciaba su morral, del cual salieron dos perdigones y una liebre muerta, con los ojos empañados y el pelaje maculado de sangraza.
- A veces, un golpe de mar violento hacía estremecerse a todo el barco, y, entonces, los hierros y argollas, la rueda del timón y la obra muerta, rechinaban como con una protesta de malhumor.
- Una porción de comerciantes se había descolgado por allí, como cuervos al olor de la carne muerta, y compraban hermosos caballos por diez o doce duros, espadas, fusiles y ropas a precios ínfimos.
- Los colores vivos de la fruta mejor sazonada y de mayor tamaño animaban el cuadro, algo melancólico si hubiesen estado solos aquellos tonos apagados de la naturaleza muerta, ya embutida, ya salada.
- ¡Indudablemente Vegallana sabía ser un gran señor!, pensaba suspirando Visita, que soñaba muerta de envidia con aquella despensa, exposición permanente de lo más apetecible que cría la provincia.
- Pepeta, la pobre bestia de trabajo, muerta para la maternidad y casada sin la esperanza de ser madre, perdió su calma á la vista de aquella cabecita de marfil orlada por la revuelta cabellera como un nimbo de oro.
- ¡Antes muerta! Pues Ronzal, aunque se llama conservador y quiere la unidad católica y otros principios que contiene nuestra política, no es buen cristiano, no lo es como se necesita que lo sea el marido de una Carraspique.
- Pero Dios quiso curarme, y poco a poco aquellos estados fueron pasando, y la razón, que estaba muerta, empezó a nacer, primero chiquitita, y después creció tanto, tanto, que se me hizo un cerebro nuevo, y fui otro hombre, señora.
- ¡Ay, hija, qué malo es estar loco! Cuánto mejor es estar cuerdo, aunque uno, al recobrar el juicio, se encuentre apagado el hornillo de los afectos, toda la vida del corazón muerta, y limitado a hacer una vida de lógica, fría y algo triste.
- Este singular atrevimiento, uno de los episodios más honrosos de la jornada de Trafalgar, se llevó a cabo en un buque desarbolado, sin timón, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una situación moral y física enteramente lamentable.
- La airosa y altísima arboladura, la animación del alcázar, la vista del cielo y la bahía, el admirable orden de cuantos objetos ocupaban la cubierta, desde los coys 4 puestos en fila sobre la obra muerta, hasta los cabrestantes, bombas, mangas, escotillas.
- Ahora, el amor por un lado y por otro la primavera, parecían incubar en él un nuevo ser, y de la ruda cáscara del antiguo dependiente, con la inteligencia muerta y la voluntad atrofiada, surgía un hombre nuevo, en el cual despertábase el mismo romanticismo de su padre cuando era joven.
- Los pedazos de obra muerta, los trozos de madera, los gruesos obenques segados cual haces de espigas, los motones que caían, los trozos de velamen, los hierros, cabos y demás despojos arrancados de su sitio por el cañón enemigo, llenaban la cubierta, donde apenas había espacio para moverse.
- Tenía orgullo en decir que era muy bravo y sólo por él se dejaba manejar, y ahora estaba allí tendido de costado sobre el estiércol, inmóvil como carne muerta, agitando alguna vez con ronco estertor el redondo pecho y levantando un poco la cabeza para lanzar en torno suyo la mortecina y lacrimosa mirada.
- Lo que sabía a ciencia cierta era que en don Fermín estaba la salvación, la promesa de una vida virtuosa sin aburrimiento, llena de ocupaciones nobles, poéticas, que exigían esfuerzos, sacrificios, pero que por lo mismo daban dignidad y grandeza a la existencia muerta, animal, insoportable que Vetusta la ofreciera hasta el día.
- La fragata española La Constancia, al mando de su capitán don Blas de Aguirre, al amanecer del día 3 de febrero de 1793, en el meridiano de la isla Rodrigo, atormentada con mares gruesas del nordeste y sudeste, corriendo un huracán en su viaje de Manila a Cádiz, en el que perdió todos los gallineros de la toldilla, vasijería, cubas y varias tablas de obra muerta.
- Ana, que no había podido terminar la lectura de la carta, que había caído sobre la almohada como muerta en cuanto vio en aquellos renglones fangosos la confirmación terminante de sus sospechas, no pudo por entonces pensar en la pequeñez de aquel espíritu miserable que albergaba el cuerpo gallardo que ella había creído amar de veras, del que sus sentidos habían estado realmente enamorados a su modo.
- Pero ¡cuánto más aprovechadas las lecciones si el maestro fuera otro, sin aquella destiladera de nariz, sin aquella cara deslucida y muerta, sin aquel cuerpo que no parecía de carne, sino de cordilla! Esta antipatía de Fortunata no estorbaba en ella la estimación, y con la estimación mezclábase una lástima profunda de aquel desgraciado, caballero del honor y de la virtud, tan superior moralmente a ella.
- él la cargaba con el ramo más hermoso que veía, seguíala en su correteo por el Mercado, de puesto en puesto, y después la acompañaba hasta su casa, lentamente, saludando a los vecinos de los pisos bajos, que consideraban a Juanito como un conocido y se hacían lenguas, especialmente las mujeres, del gancho de la costurerilla, una mosquita muerta que había sabido pescar un novio rico, según aseguraban los mejor informados de la calle.