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Ejemplos de oraciones con la palabra murió

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra murió en el contexto de una oración.

Término murió: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "murió" aquí tienes una selección de 85 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra murió para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Y murió!
  • Murió el pobre.
  • Murió fusilado.
  • ¿Y de qué murió?
  • Murió al amanecer.
  • ¿Se murió de veras?
  • Murió hace unos meses.
  • Pero luego se me murió.
  • Pero, ¿murió acaso Rosa?
  • Ah, sí, la que se murió.
  • Murió mamá, pasó tiempo.
  • Murió el miércoles Santo.
  • XXIV ¿MURIÓ la tía Tula?
  • Huérfana también murió Eva.
  • Un hermano mío murió en Argelia.
  • Con aquel que se murió de repente.
  • Hubo viaje en que no murió ninguno.
  • Por la mañana murió la pobrecilla.
  • Aunque pareciese mentira, se murió.
  • Todo murió, y no me queda de ello nada.
  • ¡Pobre Nicolasa! Se murió de sobreparto.
  • Murió Quintanar a las once de la mañana.
  • Moreno Nieto, que murió sobre el trabajo.
  • Murió en el mar, en el Canal de la Mancha.
  • En la mañana del tercer día, Lulú murió.
  • ¡yo no mantengo pigres! Al anochecer murió Juanito.
  • Cuando se murió se encontraron en su casa muchos libros.
  • ¿Sabe usted que se murió el sordo, el del puesto de carne?
  • Ha sido apresado, y su comandante murió, si no recuerdo mal.
  • Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel.
  • El otro, que se llamaba Alonso, murió de una caída de caballo.
  • Aquí, aquí en este cuartico es donde dicen que murió Quevedo.
  • Ana, contra el expreso mandato de sus tías, no se murió de gusto.
  • Antes estaba allí un relojero llamado Bravo, que murió de miserere.
  • A su madre no la había conocido, porque murió siendo él muy niño.
  • El niño estaba en la agonía, y a eso de las diez de la noche murió.
  • Linda, la que estuvo en Urbia cuando fué el domador, y murió tu madre.
  • No sabes bien qué días tan malos estoy pasando desde que murió la pobre Rosa.
  • Cuando murió tu segundo marido me prometiste ser un modelo de economía y prudencia.
  • Y murió como había vivido, como una res sumisa y paciente, más bien como un enser.
  • Tu mujer te ha faltado con aquel señor de Moreno, que se murió de repente, una noche.
  • Vuestro padre murió ocho días ha con el mayor valor que ha muerto hombre en el mundo.
  • Murió como una santa, recibió todos los Sacramentos y dejó treinta mil reales para misas.
  • Así fue en efecto, pues en todo el año 75 que corría no se murió el filósofo práctico.
  • Murió reconociendo que era un gran pecador y lamentando no tener un cura católico a su lado.
  • De cómo murió Martín López de Zalacaín, en el año de gracia de mil cuatrocientos y doce.
  • Pues decía que tuve un niño y se me murió, sí señora, y si me viviera, le digo a usted que.
  • Murió el pobre mozo, enterrámosle muy pobremente por ser forastero, y quedamos todos asombrados.
  • El seráfico don José, que fué también de los del pacto de los piratas, se nos murió del vómito.
  • Aquella delicada criatura, tan sencilla, tan ingenua, murió en mis brazos después de lenta agonía.
  • Pero, ¡y esta pobre que ni sufrió siquiera, que no pecó, sino se pecó en ella y murió huérfana!
  • De joven había estado de doncella en varias casas, hasta que murió su última señora y dejó de servir.
  • CAPÍTULO V DE CÓMO MURIÓ MARTÍN LÓPEZ DE ZALACAÍN, EN EL AÑO DE GRACIA DE MIL CUATROCIENTOS Y DOCE.
  • Y ahora que hablo de locos me acuerdo del pobre Tirso Obregón, que murió loco en su pueblo, Molina de Aragón.
  • Y al fin, un año después de abandonar la tienda, murió sin que los médicos supieran con certeza su enfermedad.
  • Y usted sabe que ella lo arrojó al río y el clérigo dejó su pecado y murió después libre de tan gran delito.
  • Murió Manuela clavados en los ojos de Gertrudis sus ojos, donde vagaban figuras de niebla sobre las sombras del Hospicio.
  • Cuando ella murió me decidí a dejar Francia y a volver a Lúzaro con mi hija y con Allen, que no quería separarse de mí.
  • No habrían transcurrido muchos meses de nuestro matrimonio, cuando mi mujer murió, tras una larga y penosísima enfermedad.
  • También la casa de Gumersindo Arnaiz, hermano de Barbarita, ha pasado por grandes crisis y mudanzas desde que murió Don Bonifacio.
  • El cura murió de viejo y el nuevo párroco, de treinta años, admitió a la hija de Raíces como parte integrante de la casa Rectoral.
  • Le dijo a Andrés que al poco tiempo de llegar al hospital, la trasladaron a una sala de tíficos, y allí adquirió la enfermedad y murió.
  • ¡Aquel don Pompeyo les había desacreditado! ¡Vaya un libre pensador! ¡Era un gallina! ¡Murió loco! ¡Le dieron hechizos! ¿Qué hechizos?
  • Un día murió el Fraile de apoplejía fulminante al convencerse de que en la quiebra de uno de sus corresponsales había perdido más de veinte mil duros.
  • Albert murió el 55, dejando una gran fortuna, que heredó su hija casada con el sucesor de Muñoz, el de la inmemorial ferretería de la calle de Tintoreros.
  • Con el dinero que Juanito Santa Cruz les dio, cuando estuvieron en Madrid y se murió el niñito, hubiera podido el muy bestia de Juárez arreglar su comercio.
  • Con Gravina, en el Príncipe de Asturias, habían vuelto a Cádiz el Montañés, de 80, comandante Alcedo, que murió en el combate en unión del segundo Castaños.
  • Todos ellos, a excepción de Miquis que se murió en el 64 soñando con la gloria de Schiller, metieron infernal bulla en el célebre alboroto de la noche de San Daniel.
  • Después, cuando murió su madre, en algunas ocasiones su padre y su hermana le preguntaban si había cumplido con Pascua, a lo cual él contestaba que sí indiferentemente.
  • Murió con gloria el artillero, pero su viuda se encontró abrumada de trampas, de deudas y para sarcasmo de la suerte, dueña de créditos sin fin que no se cobrarían jamás.
  • Murió el ganadero, Pepe Ronzal dejó de ser el Estudiante, vendió tierras, se trasladó a la capital y empezó a ser hombre político, no se sabe a punto fijo cómo ni por qué.
  • El palacio de Carraspique, comprado por poco dinero en la quiebra de un noble liberal, que murió del disgusto, estaba enfrente del caserón de los Ozores, en la Plaza Nueva, podrida de vieja.
  • Rosa Carraspique en el mundo, sor Teresa en el convento, murió de una tuberculosis, según Somoza, de una tisis caseosa, según el médico de las monjas, que era dualista en materia de tisis.
  • Cuando murió Don Nicolás Rubín, todos los ingleses cobraron con las existencias de la tienda, a excepción de uno, que había sido el mejor y más fiel amigo del difunto en sus días buenos y malos.
  • El extranjero explicó al paso la posición respectiva de liberales y carlistas en la batalla de Monte Muru y el sitio donde se desarrolló lo más fuerte de la acción, en la que murió el general Concha.
  • CAPÍTULO VIII CÓMO AUMENTÓ EL ODIO ENTRE MARTÍN ZALACAÍN Y CARLOS OHANDO Cuando murió Tellagorri, Catalina de Ohando, ya una señorita, habló a su madre para que recogiera a la Ignacia, la hermana de Martín.
  • ¡Eva murió huérfana de humanidad! Y Eva le trajo el recuerdo del relato del Génesis, que había leído poco antes, y cómo el Señor alentó al hombre por la nariz soplo de vida, y se imaginó que se la quitase por manera análoga.
  • Por fortuna, un sinnúmero de enfermedades provenientes de la vida crapulosa del doctor surgieron en su gastado organismo, y murió cuando ya su mujer, si no le odiaba, veíase separada para siempre de él por sus infidelidades y desvíos.
  • Cuando murió el padre de estos tres mozos, Nicolás, o sea el peludo (para que se les vaya distinguiendo), se fue a vivir a Toledo con su tío Don Mateo Zacarías Llorente, capellán de Doncellas Nobles, el cual le metió en el Seminario y le hizo sacerdote.
  • Amó locamente a su esposa sin conocer su verdadero carácter y murió en el error, como hubiese muerto él, jurando que su madre era la mejor de las mujeres, a no haberle conducido la fatalidad al salón de su casa para hacer el más terrible de los descubrimientos.
  • Murió mucho después de que su hija se casara con Don Rafael Malespina, acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses después de la gran función naval que los españoles llamaron la del 21 y los ingleses Combate de Trafalgar, por haber ocurrido cerca del cabo de este nombre.
  • Le amortajó como lo había hecho con su tío, cubriéndole con un hábito sobre la ropa con que murió, y sin quitarle ésta, y luego, quebrantada por un largo cansancio, por fatiga de años, juntó un momento su boca a la boca fría de Ramiro, y repasó sus vidas, que era su vida.
  • Se trasladó a la madre de Martín a su casa, y fuera que las contusiones y la herida tuviesen gravedad, fuera como dijeron algunos que no estuviese bien atendida, el caso fué que la pobre mujer murió a la semana del accidente de la barraca, dejando huérfanos a Martín y a la Ignacia.
  • Durante bastantes años estuvo, con relación al médico antiguo, en una situación de inferioridad, y cuando el otro murió, el hombre comenzó a crecerse y a pensar que ya que él tuvo que sufrir las chinchorrerías del médico anterior, era lógico que el que viniera sufriera las suyas.
  • Uno tras otro se cerraban los talleres montados a la antigua que durante un siglo habían sostenido la supremacía industrial de Valencia, y don Manuel, que a pesar de su buen sentido comercial tenía empeño en mantener testarudamente la lucha con el exterior, sufrió grandes pérdidas y murió de un berrinche antes que la ruina viniese a coronar su desesperada resistencia.